22 de enero de 2012
22.01.2012
Cieza

El ciervo vuelve a Cieza para quedarse

La Sociedad de Cazadores del Conejo de Monte organiza cacerías para abatir ejemplares y evitar un exceso de población

22.01.2012 | 05:00
Un cazador posa junto a un ciervo abatido en una cacería autorizada.

Se dieron por extinguidos de los montes de Cieza a mediados del siglo XX. El único vestigio que quedaba de la denominada caza mayor eran los jabalíes, que extienden su hábitat por todo el sur del Albacete y el norte de Murcia. Sin embargo, desde los últimos diez años, un nuevo mamífero de gran tamaño puebla las montañas ciezanas: el ciervo.

El primero se vio, hace ya casi una década, en el coto del Romeral, muy cerca del embalse de Alfonso XIII, y de ahí, la especie se ha ido expandiendo a toda la sierra del Almorchón, Almadenes y Sierra del Oro. Se cree que también hay familias en la sierra de la Cabeza y se estima una población en el término municipal que podría alcanzar el centenar de ejemplares.

Su reaparición es algo difusa o una mezcla de diferentes factores. Los sucesivos incendios que en los últimos años ha habido en la sierra del Molino, en Calasparra, podrían haber traído algunos ejemplares a través de diferentes desfiladeros de la zona. Pero una expansión natural propiciada sólo por la búsqueda de nuevos graneros de alimentos se vaticina como la causa principal.

El presidente de la Sociedad de Cazadores del Conejo de Monte de Cieza, Francisco Zapata, considera «un verdadero lujo» que animales como el ciervo pueblen las sierras y montañas ciezanas. «En los años que soy cazador, que ya son unos cuantos, jamás se habían visto ciervos en Cieza». De ahí que dicha sociedad haya tenido que organizar sendas monterías totalmente autorizadas por los estamentos que legislan el medioambiente. La primera de ellas tuvo lugar en noviembre del año pasado y la última el pasado 8 de enero. En estas cacerías se abatieron algunos ejemplares para evitar que se produzca un exceso de población. «Hay que mantener un equilibrio porque de lo contrario pueden producirse problemas muy serios, como la aparición de sarna y otras enfermedades en estos animales», subraya Zapata, quien señala además que estos venados suelen causar mucho daño a la agricultura y, en concreto, a las extensas plantaciones de almendros que se localizan en los valles del Cagitán y el Ginete, donde se desplazan para buscar comida. Hay prevista una tercera montería que probablemente se celebrará el próximo mes de febrero.

No obstante, y a pesar de que la autorización para cazar estos animales es un hecho, su presencia en los montes de Cieza parece estar garantizada. «Aquí tienen comida prácticamente todo el año, parece que están a gusto, por lo que su reproducción es un hecho. Creo que han vuelto para quedarse», dice el presidente Zapata.

El ciervo común es un mamífero de entre 160 a 250 centímetros de longitud y un peso en los machos de hasta 200 kilos. Los individuos de sexo masculino presentan cuernas que renuevan cada año y, en algunas subespecies, una densa melena de pelo oscuro en cuello y hombros. El color del pelo es normalmente pardo en todo el cuerpo, salvo en el vientre y los glúteos, blanquecinos, y puede variar en la intensidad de su tonalidad según los individuos. Las crías de pocos meses presentan una coloración rojiza, con manchas y rayas blancas que les ayudan a esconderse de los depredadores. La dieta de esta especie es exclusivamente vegetariana, con más peso de las hojas sobre las hierbas.

Arrúi y cabra montés
La emergente población del arrúi, una especie exportada desde el norte de África, comienza a preocupar entre los cazadores. Tras su introducción en Sierra Espuña en 1970, en los últimos años se ha ido extendiendo prácticamente por toda la Región y también ha llegado a Cieza. Al igual que el jabalí, los agricultores de la comarca consideran a este herbívoro altamente destructivo para todo tipo de cosechas. Para evitar los daños, las organizaciones agrarias recomiendan a los cosecheros proceder al vallado de las tierras que se encuentren cercanas a zonas en las que habiten estos animales.

Menos dañina resulta la cabra montés, una especia que también ha visto incrementada su población en los últimos años. En Cieza, en 1997 se censaba unas once parejas de este animal en todo el término municipal. Ahora, esa cifra podría haberse multiplicado hasta cerca del centenar.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook