02 de diciembre de 2011
02.12.2011
La Opinión de Murcia
Lorca. Obituario

El Paso Azul llora la pérdida de uno de sus más insignes cofrades

Quienes le conocían lo consideraban como «la historia viva de principios del siglo XX» de la cofradía de la Semana Santa lorquina

02.12.2011 | 05:00
Sánchez Mínguez, en un acto de la cofradía.

­La muerte de Evaristo Sánchez Mínguez ha calado hondo en el Paso Azul de Lorca, cofradía a la que estuvo vinculado desde su nacimiento, allá por la segunda década del siglo XX.

Evaristo Sánchez Mínguez fue vicepresidente del Paso Azul, bajo el mandato de José María Castillo Navarro, al igual que fue miembro del consejo asesor de la cofradía con distintos presidentes «porque sus consejos y recomendaciones siempre eran bien recibidos y tenidos en cuenta a la hora de tomar decisiones», dicen quienes le conocieron.

Era tal su devoción hacia la Virgen de los Dolores y su pasión por el Paso Azul que llegó a donar un terreno de forma altruista a la cofradía para la construcción de una nave, que al no poder realizarse, revirtió de nuevo a su propiedad. De su abuelo, Evaristo Sánchez Martínez, presidente de honor del Paso Azul, heredó la emblemática túnica de mayordomo que dirigió Francisco Cayuela, conocida como ´la túnica de los Angeles´. Evaristo Sánchez Mínguez que falleció hace tan solo unos días en Lorca a los 83 años de edad, fue nombrado mayordomo de honor del Paso Azul por la junta general que se llevó a cabo el miércoles de ceniza del año 2010, el día que los azules acordaron en asamblea participar en las procesiones de ese año. Se le hizo entrega del correspondiente título el Viernes de Dolores del mismo año, por parte del actual presidente de la cofradía, José Antonio Ruiz Sánchez.

Dicen quienes tuvieron la oportunidad de trabajar codo con codo con él que era un hombre muy accesible y colaborador en todo cuanto oliera a Semana Santa en la cofradía a la que siempre perteneció, poniendo incluso sus propiedades a disposición del paso. Se le recuerda asimismo como la persona que llegó a ofrecer su casa y sus instalaciones para albergar en ellas los primeros caballos que trajo el Paso Azul a Lorca para participar en los desfiles bíblico-pasionales. Era, dicen otros, «un azul muy activo, gran conocedor de la Semana Santa lorquina e historia viva del Paso Azul de principios del siglo XX». La cofradía Azul, en suma, ha perdido uno de sus mayores valores.

Prueba de ello ha sido la gran cantidad de personas que desfilaron primero por el tanatorio Lázaro Soto, donde se ofició un responso, y se despidieron de él en el duelo el pasado día 28. Así como aquellas otras que el día 30 de noviembre asistieron a la misa funeral que se celebró en la capilla de Las Siervas.

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