23 de agosto de 2011
23.08.2011
La Opinión de Murcia
Caravaca de la Cruz

Veinte años salvando vidas

La Asociación Española de Lucha contra la Leucemia, dirigida por el doctor López Bermejo y con sede en Caravaca de la Cruz, ha ayudado a más de un centenar de niños a superar la enfermedad

22.08.2011 | 06:00
Bermejo (3i) posa con algunos niños enfermos en una de las casas de acogida de la asociación.

Casi un centenar de niños han ganado la batalla contra el cáncer gracias a la ayuda de la Asociación Española de Lucha contra la Leucemia, con sede en Caravaca de la Cruz y dirigida por el doctor Antonio López Bermejo, subdirector médico del Hospital Comarcal del Noroeste. Esta organización lleva casi veinte años ayudando a los niños más necesitados en su lucha contra la enfermedad.

La asociación tiene un albergue de acogida en Guayaquil (Ecuador) que se llama igual que el facultativo. «Lleva mi nombre a mi pesar y lo hicieron a escondidas», señala Bermejo. En este país sudamericano, la leucemia infantil es el tipo más común de cáncer en los niños; en Ecuador el 60% de las muertes por cáncer en menores de 14 años son atribuibles a esta enfermedad.

En muchas ocasiones, la línea entre médico y paciente se cruza y se establecen lazos casi familiares, como explicaba Bermejo hablando de Romina, una niña ecuatoriana que llegó a Caravaca acompañada de su madre y su hermano enfermo y tuvo que ser acogida en la casa de la familia del presidente de la Asociación, quien recientemente viajó a Ecuador para ver el estado de la asociación y ser el padrino de la pequeña y su hermano. Durante estos veinte años, la fundación lleva atendidos a más de un centenar de niños.

Todo comenzó a principios de los años noventa, cuando él y su amigo Domingo Aranda (actual primer edil de Caravaca) vivieron en sus propias familias un caso de leucemia. «Cuando todo terminó, decidimos que lo aprendido no se podía quedar entre nosotros y todo aquel que vino detrás se unió a nuestro grupo».
En aquellos momentos se hacían trasplantes en Barcelona y un poco después en Córdoba, pero en Murcia no. «Entonces, nuestro principal objetivo era conseguir una unidad de trasplantes y un registro de donantes compatibles», señala el doctor. Y es que en el caso de los trasplantes de médula, estos son distintos a cualquier otro, ya que se requiere una compatibilidad del cien por cien entre paciente y donante.

La posibilidad de compatibilidad en España sin que haya grado de parentesco directo es de uno entre 40.000.  «Cuando necesitamos un donante, buscamos primero entre los hermanos (uno  de cada cuatro son compatibles), y si no buscamos en los registros. Hoy en día estamos incluidos en un registro mundial, donde ahora mismo existen diecisiete millones y medio de donantes», dice el facultativo.

El 'boom' de la inmigración
El 'boom' de la inmigración a principios del año 2000 les hizo ver que los inmigrantes que llegaban a España sin necesidad de visado tenían asistencia sanitaria gratuita. «Hablamos con la consejera de Sanidad y se firmó un acuerdo por el cual se filtraban los casos, sobre todo los que procedían de Ecuador. Se establecieron contactos con médicos de aquel país y desde 2005 existe este programa, donde vienen a España acompañados de la madre, el niño y en algunos casos el hermano». También se realizó un proceso de reciclaje y especialización para los médicos ecuatorianos, como fue el caso de la doctora Doris Calle, de Guayaquil, que fue la primera médico becada por la Fell durante nueve meses en España, donde adquirió experiencia tanto en los hospitales de Murcia y Barcelona.

Precisamente en Guayaquil se ve cómo funciona el sistema de sanidad de Ecuador. «La ciudad asume el 51% de los casos, los niños no tienen recursos y duermen en los soportales», aclara el facultativo. «Al día siguiente les ponen el tratamiento y después inician un largo y complicado viaje hasta sus lugares de origen». Dada esta situación, la Fundación decidió en 2005 comprar una casa en la misma calle donde está el hospital; se trata de una especie de albergue donde los niños y la madres pueden quedarse hasta que reciben el tratamiento. 

Actualmente, la Fundación tiene unos 300 socios y posee dos casas de 'acogida' en Murcia, una en Santo Ángel y otra en la capital, cerca del hospital Morales Meseguer. «Este año hemos logrado una subvención de Sanidad; además, tenemos apoyo por parte de Cajamurcia, que siempre ha estado a nuestro lado, al igual que la Fundación Cofares», comenta agradecido López Bermejo.

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