Los padres de una niña de once años vecina de Molina de Segura denunciaron el pasado jueves, en las comisarías de la Policía Local y la Nacional, la tardanza al llegar a casa de su hija. Los padres habían quedado con la niña en que llegaría a casa a las diez y eran más de las doce y no había aparecido.

La Policía puso en marcha un dispositivo de búsqueda por el barrio San Antonio, donde vive la niña, y por todo el municipio. La niña apareció a las cinco y media de la mañana, indicando que un grupo de tres inmigrantes marroquíes la habían secuestrado y se la habían llevado en una furgoneta blanca.

La niña dijo a la Policía que había podido escapar porque sus secuestradores habían dejado una ventanilla de la furgoneta abierta y por este hueco había salido de la misma para llegar su casa. Los agentes comenzaron una búsqueda de la furgoneta y de los supuestos secuestradores.

Según el Comisario de la Policía Nacional de Molina, Antonio Sánchez, responsable de la investigación, la niña fue sometida a pruebas por un forense y también por un psicólogo. El primero no encontró ningún indicio de violencia física contra la niña. El psicólogo determinó que la niña mentía, por lo que se informó a sus padres de lo sucedido.

Al parecer, la niña se inventó el secuestro, para justificar ante sus padres que llegó a las cinco y media de la mañana, y de esta forma evitar el castigo.