Ni se produjeron torturas por parte de los agentes de la Policía Local al imán de la mezquita de Torre Pacheco, Said Mehdi, ni éste incurrió en un delito de amenazas contra aquéllos. Ésta es la conclusión que el titular del juzgado número 3 de San Javier, Salvador Calero García, ha alcanzado tras estudiar las pruebas y los testimonios del caso, que tuvo gran repercusión mediática hace un año, aunque ambas partes han sido finalmente condenadas, no por delitos si no por distintas faltas.

Concretamente, la sentencia -a la que ha tenido acceso LA OPINIÓN- condena a los dos agentes por sendas faltas de lesiones a dos meses de multa, uno a razón de 50 euros diarios (3.000 euros), y el otro a 35 (2.100 euros). Además, ambos tendrán que indemnizar al líder religioso con 1.200 euros cada uno en concepto de responsabilidad civil, por la "detención que jamás hubieron de realizar, los insultos racistas, la agresión y por la condición de líder religioso, que reviste la situación de una especial dignidad".

Mientras, Said Medhi también ha sido condenado en la misma sentencia por "una falta de consideración debida y desobediencia leve a la autoridad" a 30 días de multa a razón de 50 euros cada día (1.500 euros).

Los hechos enjuiciados se remontan al 6 de abril de 2006 cuando los policías denunciados (y denunciantes) dieron el alto a un sobrino de Medhi que circulaba por el municipio con el vehículo de su tío sin permiso de conducir. El joven llamó a su tío, que trabaja y reside en Torre Pacheco, para que acudiese al lugar. Cuando Said Mehdi llegó, según considera la sentencia como hechos probados, éste se dirigió a los agentes diciéndoles: "¡Qué coño pasa!", y tras ser informado por los policías de que iban a retirar el coche, el líder religioso de la comunidad musulmana del campo de Cartagena les espetó: "El coche no os lo lleváis porque no me da la gana". Fue entonces cuando los agentes solicitaron al imán que se identificara, negándose éste en todo momento, según relata la sentencia.

Los agentes trasladaron a las dependencias policiales al imán, donde continuó negándose a identificarse. Los policías le advirtieron de que si no se identificaba tendrían que detenerlo y Said les contestó: "Si mañana no voy a trabajar te mato". Los agentes le esposaron y uno de ellos le dio dos bofetadas. El otro "le cogió de la barbilla con la mano y le empujó violentamente hacia atrás mientras le gritaba "moro de mierda". Según los peritos, el imán sufrió molestias en mandíbula, oído y cuello que no han requerido tratamiento médico o quirúrgico".

Tras los hechos el imán denunció a los agentes por torturas y detención ilegal y los policías locales a aquél por desobediencia y amenazas graves.