Fue un asalto al cuartel de la Guardia Civil en toda regla y tres miembros del instituto armado, entre ellos el capitán jefe del cuartel de Cieza, acabaron con contusiones e incluso dientes rotos. Los hechos, que serán juzgados próximamente en la Audiencia Provincial de Murcia, ocurrieron el 10 de agosto de 2001 y el desencadenante fue la llamada de atención de un agente de la Guardia Civil a dos individuos que viajaban en un Fiat Punto por dirección prohibida.

Los acusados son José M. O., alias 'El Pelúo', de 39 años; su cuñado Francisco Javier L. M., alias 'El Parralo', de 28 años; y Pascual C. R., también de 28 años. El fiscal pide que se impongan dos años de prisión a cada uno de los acusados como responsables de un delito de atentado. Además, solicita otros cuatro años de cárcel para El Parralo como autor de un delito de lesiones.

Según las conclusiones previas del Ministerio Fiscal, el enfrentamiento se inició después de que un guardia civil de paisano que conducía su turismo por la calle ciezana de Santa Gertrudis descubriera que había un vehículo circulando en dirección contrario. El agente llamó la atención a los dos ocupantes del coche, El Pelúo y Pascual, que comenzaron a insultar al guardia civil y a amenazarle de muerte. El agente decidió proseguir su marcha, pero los dos acusados le dieron alcance en un cruce, donde comenzaron a propinarle puñetazos hasta hacerle caer al suelo, donde siguió siendo pateado. El agente logró escapar y llegar a su vehículo, pero no pudo evitar que Pascual se subiera al capó. Con él encima, la víctima de las agresiones puso el coche en marcha y llegó hasta el cuartel de la Guardia Civil, donde fue detenido Pascual, según el fiscal. Poco después llegaba El Pelúo, que siguió insultando a los agentes hasta que fue también detenido pese a su resistencia.

Sólo habían pasado unos minutos cuando al cuartel llegó un grupo de familiares del Pelúo dispuestos a sacarle en libertad. Estos familiares consiguieron entrar a las dependencias de la Guardia Civil y sacar al detenido. Ante la llegada de más guardias civiles, los familiares optaron por darse a la fuga, pero antes el cuñado del Pelúo, El Parralo, propinó un fuerte puñetazo en la boca al capitán jefe de la segunda compañía de la Guardia Civil, rompiéndole un diente. Un alférez también tuvo que ser atendido con policontusiones tras la trifulca.