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Reportaje | SEAT León e-HYBRID

Una pasada de híbrido enchufable

Con 204 CV, una autonomía eléctrica que supera con facilidad los 120 kilómetros en condiciones reales y un comportamiento dinámico que sigue siendo una referencia, el León e-HYBRID combina eficiencia, tecnología y ese punto de deportividad que siempre ha caracterizado al compacto español

SEAT León e-HYBRID

SEAT León e-HYBRID / F. Fernandez

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Fran Fernández

Neomotor Murcia

El SEAT León lleva más de un cuarto de siglo siendo no sólo uno de los pilares del fabricante español sino del segmento compacto. Ha sabido evolucionar en cada generación y ahora, en pleno cambio hacia la electrificación, vuelve a demostrar que tiene mucho que decir con versiones como la e-HYBRID de 204 CV. Esta variante que hemos podido probar durante bastantes kilómetros representa probablemente el equilibrio más interesante de toda la gama para quienes desean reducir al mínimo el consumo diario sin renunciar a las prestaciones ni al placer de conducir.

La gran novedad de esta evolución no está únicamente en su sistema híbrido enchufable, sino en el enorme salto que ha dado en autonomía eléctrica. Gracias a una batería de 19,7 kWh de capacidad neta, homologa hasta 133 kilómetros sin recurrir al motor de gasolina, una cifra que, lejos de quedarse en el papel, resulta sorprendentemente cercana en condiciones reales de utilización. Es perfectamente posible superar los 120 kilómetros utilizando exclusivamente electricidad, incluso incluyendo recorridos por vías rápidas, ya que el propulsor eléctrico aguanta hasta 140 km/h.

Así, para la mayoría de nosotros, los desplazamientos cotidianos podrán realizarse durante días sin consumir una sola gota de combustible, mientras que el motor térmico seguirá estando disponible para viajes largos sin preocuparnos por la autonomía o los tiempos de recarga.

Exteriormente mantiene esa imagen sobria que siempre ha distinguido al León, aunque con suficientes detalles para transmitir un carácter más deportivo. El acabado FR resulta vistoso sobre la otra opción Style sin recurrir a las estridencias, aportando paragolpes específicos, llantas de 18 pulgadas, una atractiva firma luminosa LED que une los pilotos traseros y unos faros Matrix LED de serie que mejoran notablemente la visibilidad nocturna.

En el habitáculo continúa esa apuesta por un diseño limpio y muy tecnológico. La instrumentación digital configurable de 10,25 pulgadas y la pantalla central de 12,9 pulgadas concentran prácticamente todas las funciones del vehículo. Las últimas actualizaciones del sistema multimedia han mejorado tanto la rapidez de funcionamiento como la organización de los menús, mientras que detalles como la iluminación de los controles táctiles del climatizador solucionan algunas de las críticas que recibió inicialmente esta generación.

La postura de conducción sigue siendo una de sus grandes virtudes. Todo queda al alcance de la mano, el volante ofrece un excelente reglaje y los asientos sujetan correctamente el cuerpo incluso cuando el ritmo aumenta. Detrás también sorprende por el espacio disponible para las piernas, situándose entre los mejores compactos del mercado en habitabilidad.

La única concesión importante aparece en el maletero. La ubicación de la batería reduce su capacidad hasta los 270 litros en la carrocería de base de cinco puertas -nosotros hemos disfrutado de la unidad familiar Sportstourer Style que posa en estas páginas, con más practicidad gracias al maletero de casi 500 litros -. No llega a convertirse en un inconveniente para el día a día esta merma de espacio, pero sí obliga a organizar mejor el equipaje cuando toca viajar en familia.

Sistema mixto renovado. Bajo el capó encontramos el nuevo conjunto híbrido enchufable formado por un motor de gasolina 1.5 TSI de 150 CV asociado a un propulsor eléctrico de 116 CV. El resultado conjunto alcanza los 204 CV y 350 Nm de par, gestionados mediante una estupenda transmisión automática DSG de seis velocidades. No pretende competir con versiones deportivas pero sí ofrece unas prestaciones más que suficientes para cualquier situación, acelerando de 0 a 100 km/h en apenas 7,7 segundos.

Más allá de los datos, lo realmente interesante es cómo entrega la potencia. En circulación urbana se mueve con un refinamiento sobresaliente gracias al funcionamiento completamente eléctrico. Cuando ambos motores trabajan conjuntamente, las recuperaciones resultan rápidas y las incorporaciones o adelantamientos se realizan con absoluta seguridad.

El conductor puede elegir entre diferentes programas de funcionamiento, utilizar exclusivamente el modo eléctrico, mantener la carga de la batería para utilizarla posteriormente o seleccionar distintos niveles de regeneración durante las frenadas -nos ha encantado el modo de regeneración inteligente-. Esa flexibilidad permite adaptar el comportamiento del vehículo a cada recorrido con bastante facilidad.

Otro de los grandes avances respecto a la anterior generación es la recarga. Además de admitir corriente alterna de hasta 11 kW, también puede cargarse en corriente continua a una potencia máxima de 50 kW. Esto permite recuperar del 10 al 80 % de la batería en poco más de media hora, una característica que amplía notablemente sus posibilidades durante los viajes largos.

En marcha. Reconocemos ese ADN que siempre ha acompañado al León. A pesar del incremento de peso provocado por la batería, mantiene un comportamiento muy equilibrado. La dirección continúa siendo precisa, el chasis transmite confianza desde los primeros kilómetros y la suspensión adaptativa DCC permite modificar claramente el carácter del coche, pasando de un enfoque confortable a otro mucho más firme y dinámico según el programa seleccionado.

Por otro lado, el tacto del pedal del freno sigue mostrando esa sensación algo artificial típica de muchos vehículos electrificados, especialmente durante los primeros centímetros de recorrido, donde la transición entre la frenada regenerativa y la hidráulica todavía puede resultar algo esponjosa, aunque, una vez acostumbrados no supone ningún problema.

En cuanto al consumo, cuando la batería se utiliza de forma habitual resulta realmente complicado encontrar un compacto capaz de igualar sus costes de utilización. Incluso una vez agotada la energía eléctrica, el gasto de combustible continúa siendo razonable para un vehículo de su potencia, bajando de los siete litros cada cien kilómetros dependiendo del recorrido y del ritmo de conducción.

Con un equipamiento muy completo, etiqueta Cero de la DGT, una autonomía eléctrica realmente aprovechable y un comportamiento que sigue siendo de los mejores entre los compactos generalistas, el SEAT León e-HYBRID resulta claramente recomendable.

Encima, su precio. Es difícil encontrar un vehículo con esta tecnología a este nivel de coste: alrededor de 36.000 euros sin contar ayudas para el formato de cinco puertas y de 38.000 euros para nuestro protagonista familiar. Todo un detalle que nos puede acercar aún más este híbrido enchufable a nuestro garaje.

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