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Reportaje

Experiencia Roadsurfer, para entrar a vivir

Acompañamos a Roadsurfer para disfrutar de una experiencia a bordo de una autocaravana

Experiencia Roadsurfer.

Experiencia Roadsurfer.

Neomotor Murcia

Neomotor Murcia

La pandemia de 2020 supuso un incremento del turismo en furgonetas camper y autocaravanas. No era algo nuevo, ya que esta forma de vida llevaba muchos años llenando los camping y las zonas habilitadas, pero no todo el mundo apuesta por esta forma de viajar. Roadsurfer es una de las empresas que apuesta por este estilo de vida, y nos sumamos a ella.

Desde su nacimiento en Múnich en 2016 ha revolucionado el turismo sobre ruedas con una fórmula basada en flota renovada, digitalización, y servicios adicionales como suscripción, venta de vehículos y su propia red de pernocta legal. Hoy cuenta con cerca de diez mil vehículos, operando en 91 localizaciones en Europa, Estados Unidos y Canadá, incluyendo 6 bases en España (Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla, Málaga y Bilbao).

Antes de iniciar nuestra aventura, es importante hacerse una composición de lugar sobre el viaje que vamos a realizar y, por supuesto, el número de viajeros. Y es que, en función de ello, tenemos para elegir Campervans compactas como la nueva Volkswagen California y la Mercedes Marco Polo, perfectas para escapadas en pareja o con amigos. Equipadas con techo elevable, cocina, calefacción estacionaria, sistemas de ayuda a la conducción de última generación y alto confort en formato compacto.

También cuenta con modelos familiares tipo Ford Nugget Plus, con cocina completa, baño y capacidad para hasta 5 personas. Para los que quieran más, hay nuevas autocaravanas y campers gran volumen de LMC y Hymer, con baño completo, camas, amplio espacio interior y alto aislamiento térmico. Ideales para largas estancias y turismo en familia, combinan confort doméstico con movilidad flexible.

En nuestro caso nos hemos decidido por la Ford Nugger Plus, un vehículo con capacidad para viajar cuatro personas, dos de las cuales contarán con una amplia cama. Además contamos con cocina bien equipada, armarios para guardar nuestras pertenencias y baño con ducha.

Una vez elegido nuestro medio de transporte, solo quedaba por elegir un destino. Fue una elección fácil, ya que nos decantamos por el norte, concretamente la localidad vizcaína de Sopelana, con el mar de fondo.

Dividiría la experiencia en dos partes. La primera la de conducción, ya que no podemos olvidarnos que no vamos a conducir un coche normal y corriente. Por supuesto, la segunda parte no es otra que la vida en una camper y, por supuesto, dormir lejos de los lujos de un hotel.

Todos los vehículos de Roadsurfer se pueden conducir con el carnet B de coche, y solamente en la campers de gran volumen hay una limitación en lo que a peso se refiere. Así pues, lo primero es hacerse a conducir un vehículo de estas dimensiones. Realmente es muy sencillo, y es que el cambio automático lo facilita todo. Hay que manejar muy bien los espejos retrovisores, ya que van a ser nuestra referencia. No nos olvidemos que no tendremos retrovisor en el centro de la consola para ver lo que viene por detrás, aunque el vehículo dispone de cámara trasera que facilita las maniobras.

Como no es muy aerodinámico, si “apretamos” el consumo se verá penalizado. Aun así, en el Madrid-Bilbao de la experiencia, hicimos una media de 8.9 litros, que no está nada mal.

La configuración de los asientos nos permite pasar a la parte de atrás de la furgoneta sin salir del vehículo. Con la altura que tiene puedes estar de pie dentro, y la verdad se agradece mucho.

Cuando llegamos a destino, lo primero es aparcar bien y utilizar los calzos para equilibrar el vehículo. Roadsufer puede alquilar todo, desde la loza hasta la ropa de cama. La camper incorpora dos bombonas de butano, que son las que utilizamos para la cocina y para una calefacción que calienta, y mucho. Y todo, para sentirse cómodo y como en casa.

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