31 de octubre de 2020
31.10.2020
La Opinión de Murcia
Prueba

Mazda sigue dando emociones con su CX-30

Un vehículo que debería estar en la lista de candidatos de los que buscan un 'SUV' atractivo, de tamaño compacto y muy tecnológico

31.10.2020 | 04:00
Es cierto que se asemeja mucho a un CX-3 pero, tan pronto como nos acercamos, nos damos cuenta de que se trata de un 'SUV' más estilizado y atractivo.

La importante apuesta por los vehículos eléctricos que está haciendo Mazda con su Mazda MX-30, por cierto uno de los mejores vehículos con ese tipo de propulsión, no quita para que sus ingenieros sigan desarrollando motores térmicos. El bloque de gasolina Skyactiv-X es un ejemplo de ello.



Se trataba de unir las virtudes de los propulsores diésel y gasolina con el fin de crear un motor único en el mercado, cuyos registros en materia de consumos y emisiones no penalizaran las prestaciones y la respuesta que todo buen Mazda merece. Pues bien, sus creadores se pueden dar por satisfechos porque el resultado obtenido bien merece la pena.

Tecnología Skyactiv-X

El motor Skyactiv-X sigue la filosofía de la marca de emplear mecánicas atmosféricas -sin turbo- y de buena cilindrada, algo que han ido dejando de lado -por desgracia en muchos casos para nuestras sensaciones- la mayoría de fabricantes. Así, con dos litros de cubicaje y cuatro cilindros se consiguen 180 CV, una potencia más que sobrada para la tonelada y media que da en la báscula nuestro protagonista. Decimos que es atmosférico aunque con matices, puesto que Mazda ha incluido un pequeño compresor volumétrico que aumenta el soplado de aire en la admisión.

La relación de compresión con la que trabaja es altísima -16,3 a 1- y, aquí viene una de las principales curiosidades de este motor, puede trabajar tanto por compresión -como si de un diésel se tratase- o por encendido de bujía -como los de gasolina-, gracias a una gestión muy avanzada del encendido por el sistema ' Spark Controlled Compression Ignition', que provoca varias inyecciones controladas en el momento óptimo.

El Mazda CX-30 está disponible con otro motor de gasolina Skyactiv -G 2.0 de 122 CV -desde 27.575 euros- y un diésel Skyactiv-D 1.8 de 116 CV -desde 29.575 euros-.


Aumenta su eficiencia con la hibridación ligera a través de una pequeña máquina eléctrica asociada al propulsor como alternador y motor de arranque. Además puede ayudar a la cinemática en momentos concretos con hasta 6 kW. Esta hibridación funciona a 24 voltios, hasta en eso los ingenieros de Mazda van por su cuenta, puesto que la mayoría de marcas lo hacen a 48 voltios.

Y, ¿cómo va? Pues genial: redondo y con una suavidad de funcionamiento y un silencio de marcha encomiables. Es cierto que para conseguir las cifras de gasto homologadas -unos 6,5 litros por cada 100 km- hay que ir relajado, pero en todo caso, en un uso normal no sube demasiado ese valor.



La mecánica Skyactiv-X se puede configurar, tanto con una caja de cambios manual de seis relaciones como con otra automática de convertidor de par del mismo número de marchas. Pero no queda aquí la cosa, porque los más aventureros podrán sumarle la tracción total inteligente. Así, la gama CX-30 ofrece muchas posibilidades de configuración.

Y hablando de gama, podemos decir que el Mazda CX-30 está disponible con otro motor de gasolina Skyactiv -G 2.0 de 122 CV -desde 27.575 euros- y un diésel Skyactiv-D 1.8 de 116 CV -desde 29.575 euros-.

'SUV' Coupé compacto

Mazda CX-30 llena el hueco, dentro de la familia ' SUV' de la firma japonesa, entre el Mazda CX-3 y el Mazda CX-5. Su longitud de 4,40 metros y 1,80 metros de ancho, le autorizan unas cotas de habitabilidad desahogadas, incluso en la fila trasera, en la que dos adultos se pueden acomodar sin problemas. Detrás se encuentra un maletero de unos buenos 430 litros de capacidad. Mención especial merece su vista delantera, con un diseño muy similar al que vimos en el del nuevo Mazda3.

La ergonomía es la tónica general y, un aspecto a tener en cuenta, el acceso y la salida es algo más cómodo que en un utilitario normal porque los asientos están más altos. Ese tacto tan 'Mazda' está presente en todos los mandos, una precisión que se nota también en la carretera, con una postura al volante sin tacha. Para la información se ha optado por indicadores clásicos en los extremos, dejando el centro para una pantalla multifunción personalizable y muy vistosa.

Ese tacto tan 'Mazda' está presente en todos los mandos, una precisión que se nota también en la carretera,


El universo multimedia, la firma japonesa lo tiene resuelto de una manera, a nuestro juicio, brillante. Se usa un mando giratorio y accesible entre los asientos para gobernar los distintos menús, y la pantalla, de 8,8 pulgadas -no táctil- se encuentra en una posición alta en el salpicadero, visible sin desviar mucho la vista de la carretera. Por lo demás, el aspecto de los plásticos resulta sobresaliente, con un tacto 'premium' y unos ajustes que lo alejan un poco de la media generalista.

En marcha

Plenamente satisfactoria es su conducción. Como ya hemos mencionado, el tacto de la marca está más presente que nunca, da igual que sea unos centímetros más alto que un Mazda3, al volante se muestra aplomado, va por donde le decimos y cuesta hacer que subvire en una curva si está bien apoyado. Gran parte de la culpa de esto la tiene su conjunto bastidor y suspensiones, estas últimas tiran a lo firme, pero no hacen del CX-30 un vehículo incómodo.

Nuestra versión de pruebas, la de color rojo que ilustra estas páginas, contaba con la tracción sencilla al eje delantero y cambio manual. Una caja, por cierto, de un tacto delicioso de palanca, golosa de actuar y con unas relaciones bien pensadas para el par del motor y su respuesta. Y hablando del motor, ¡vaya gozada! Apenas emite vibraciones y su ruido llega muy filtrado al habitáculo. Nos deja subir con fuerza por encima de las 4.000 vueltas y su progresividad nos parece un acierto para el tipo de conducción al que está destinado este modelo -al principio de nuestras pruebas, esa progresividad nos hacía pensar que ofrecía algunos caballos menos de los anunciados-.

El motor del Mazda CX-30 apenas emite vibraciones


Mazda ha vuelto a crear un coche atractivo, cuya conducción engancha, como en la mayoría de sus modelos. Encima su apuesta por seguir investigando en nuevas tecnologías para motores térmicos funciona, a tenor del resultado que dan motores como este Skyactiv-X, un prodigio de suavidad con el que además se pueden conseguir unos consumos muy ajustados.

Tampoco se ha descuidado la dotación, vertebrada en los tres acabados disponibles: Origin, Evolution y Zenith, con elementos, según versión, como el asistente de conducción con el guiado en atascos, la proyección de datos en el parabrisas, el sistema de cámaras periféricas, las ópticas de Led adaptativas, los avisos de tráfico por delante o detrás, la frenada de emergencia con detección de peatones o de vehículos en los ángulos muertos, entre otros.

Precio del Mazda CX-30

La gama de precios comienza en los 27.575 euros de la variante de 122 CV gasolina; en nuestro caso, el Skyactiv-X de 180 CV cuesta desde 29.975 euros. Estos precios no tienen en cuenta los descuentos promocionales y de financiación. Lo puedes encontrar en Mazda Levauto

Mazda Levauto Murcia


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