05 de enero de 2020
05.01.2020
Actualidad

Dos pesos pesados

Enfrentamos dos modelos referentes en sus categorías, de la misma marca pero con planteamientos algo diferentes

05.01.2020 | 14:54
Dos pesos pesados

Si las habituales pruebas que traemos a estas páginas pueden arrojar algo de luz a quienes estén interesados sobre nuestros modelos tratados, quizá una pequeña comparativa puede resultar también útil a los que dudan entre varias opciones. Más aún con los vehículos que exponemos hoy, puesto que en muchas ocasiones conocidos, amigos, compañeros y cuñados nos han declarado tener dudas entre un modelo 'de toda la vida' -berlina o compacto- y los que ahora tan de moda están, esos que pueblan ya todas las calles y que los entendidos en la materia llaman 'SUV'. Por eso comenzamos el año con una suerte de comparativa, en la que analizamos uno de los máximos exponentes del segmento 'C', renovado recientemente: el BMW Serie 1, enfrentándolo a su equivalente en la categoría pujante: el BMW X1. ¿El enemigo juega en casa? Veremos.

EL DESEADO DEL SEGMENTO 'C'

El nuevo BMW Serie 1 ha llegado al mercado hace medio año, con el arsenal tecnológico esperado en la marca. Esta tercera generación prescinde de la carrocería de tres puertas en favor de la habitual 'hatchback' de cinco y mantiene prácticamente sus cotas exteriores -4,32 metros de largo, 1,80 metros de ancho y 1,43 metros de alto-. Que haya aprovechado mejor su habitáculo se demuestra en el mayor espacio en la bancada trasera -uno de sus 'talones de Aquiles'- que complementa con un maletero de 380 litros de capacidad, bueno para su categoría.
Delante, el puesto de mandos resulta delicioso, podemos ir sentados cerca del suelo -un poco menos que en la generación anterior- y su salpicadero puede incluir la última evolución de la marca con el vistoso sistema de pantallas Live Cockpit Professional que utiliza dos pantallas de 10,25 pulgadas, una que hace las veces de tablero de instrumentos -algo personalizable y a cuyos gráficos hay que acostumbrarse- y otra que queda en mitad para las funciones de navegación, multimedia, etc. Huecos para dejar cosas hay, algo que no siempre se respeta en muchos interiores, y los plásticos, aun en sitios menos a la vista, están muy bien acabados.

UN ACERTADO RESTYLING

Por su parte, el BMW X1 también se encuentra en un lugar destacado en la lista de deseados de su especie. A diferencia del Serie 1, el X1 es una actualización del modelo que salió en 2015, aunque esta puesta al día se vende desde mediados del año pasado, prácticamente la misma época en la que aterrizó el Serie 1. Con esto queremos decir que la carga tecnológica de seguridad y ayudas que pueden portar ambos es similar aunque con matices. Por ejemplo no puede llevar el panel de instrumentos digital para la instrumentación. A cambio monta uno de corte tradicional con dos grandes relojes -revoluciones y velocidad- completado con una parte digital en la zona inferior. Por lo demás, el BMW X1 tiene un habitáculo más práctico que su contrincante al contar con algo más de espacio para sus ocupantes -sus medidas exteriores son de 4,45 metros de largo, 1,82 metros de ancho 1,60 metros de alto- y una bancada trasera que se desplaza longitudinalmente -en opción- 13 centímetros, además de reclinar los respaldos por separado varios grados, lo que permite modular el maletero de 505 litros.

Por otro lado también su conductor tendrá un poco más de visibilidad gracias a la superficie acristalada y a la altura del vehículo -esto también facilita entrar y salir del mismo cuando hacemos los frecuentes recados por la ciudad-.

¿CÓMO SE MUEVEN?

La gama de propulsores casi se calca en nuestros protagonistas, aunque con algunas diferencias: el Serie 1 dispone de los bloques de gasolina de 140 CV -118i- y 306 CV -M 135 xDrive-, mientras que el X1 cuenta en gasolina con el mismo de 140 CV más otro de 192 CV -X1 20i-; en diésel están para ambos los de 116 CV -116d y 16d-, 150 CV -118d y 18d-, 190d -120d y 20d-, y se desmarca el X1 con el nivel de 231 CV -25d- al que se le sumarán un híbrido de 220 CV -25e- y otro gasolina de 231 CV -25i-. Asimismo, las opciones del formato todocamino son mayores al poder combinar casi todas las mecánicas con la tracción total xDrive -el Serie 1 cuenta con esta tracción integral de momento para los 120d y M135i-. Por cierto -tápense los ojos los forofos de la marca- que los dos abandonan la propulsión trasera en los casos de tracción sencilla, dejando la fuerza al eje delantero, igual que usan la disposición del bloque motor en sentido transversal en lugar de longitudinal. También disponen los dos de los buenos cambios automáticos de BMW.

En cuanto a la dinámica existen las diferencias lógicas: por un lado, un compacto más pegado al suelo en cuyas versiones más accesibles ya asoma un planteamiento deportivo; por otro, un vehículo más elevado y con algunas inercias más. Que el X1 sea un poco más lento, a igualdad de motor, es algo normal aunque, todo sea dicho, afronta los tramos revirados con un aplomo que le coloca como uno de los más dinámicos de su categoría. La tracción delantera no les resta unas reacciones acordes a la filosofía de la marca y en todo momento parecen nobles y predecibles al límite. Ojo al M135i, todo un deportivo con sus 306 CV, el diferencial autoblocante y una puesta a punto ciertamente adictiva. Los dos pueden montar una suspensión deportiva que puede ser adaptativa -de dureza variable- en el caso del Serie 1.

En el importante capítulo del gasto, podemos decir que, obviamente, gana el compacto por su menor peso y resistencia al avance, pero en versiones movidas por la misma cinemática vemos que la diferencia es de unas décimas, por lo que el X1 tiene un consumo parco en cualquiera de sus versiones.

Como buenos BMW, su listado de elementos de asistencia y seguridad es muy extenso, harían falta más páginas para detallarlos. Podemos decir que ambos son punteros en sus respectivas categorías, con muchos dispositivos interesantes, bien de serie o en opción según el acabado o motorización -programador de velocidad inteligente, aviso de salida de carril, un tramo de marcha atrás memorizado, aparcamiento asistido, etc-.

Y por último, los precios. En este caso, la balanza puede caer en favor del Serie 1, que comienza su gama en los 28.800 euros del 118i, mientras que el X1 empieza en los 33.400 euros del X1 sDrive16d. Si igualamos por mecánicas, vemos que el compacto resulta entre 2.500 y 4.000 euros más asequible, un aspecto que compensa el X1 con la practicidad de su interior, que además es un poco más amplio -la diferencia en el maletero es grande-, más posibilidades en campo -sus 18 centímetros de altura libre al suelo lo pueden limitar en este escenario, al igual que las ruedas, si lo configuramos con mucha llanta-, y todo a costa de una dinámica no tan deportiva como la del Serie 1 y un gasto ligeramente mayor. Aunque ambos son BMW, es decir, vehículos que buscan ser lo mejor en sus respectivas categorías, lo que nos hace pensar que ninguno de ellos defraudará a sus futuros clientes.

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