Gobierno de ultraderecha
Protestas en Argentina por los planes de Peter Thiel, dueño de Palantir, de construir un laboratorio de Silicon Valley en el país
El magnate tecnológico se encuentra en el centro de los proyectos más audaces de Javier Milei

Fotografía aérea cedida por Vista Energy donde se muestra el yacimiento Vaca Muerta en la provincia de Neuquén (Argentina), en el punto de mira de Peter Thiel. / VISTA ENERGY / EFE

Parte de la galería de personajes de El señor de los anillos se ha vuelto funcional a la trama política argentina. Como parte de su predilección por la diatriba, el presidente Javier Milei suele llamar "orcos" a sus adversarios, en alusión a los humanoides de aspecto bestial que habitan la Tierra Media del mundo creado por J.R.R. Tolkien. Días atrás se pasó de las palabras a las imágenes cuando un grupo de manifestantes se disfrazaron de Gandalf, el mago de la saga literaria, para repudiar la presencia del magnate tecnológico Peter Thiel. Los autodenominados "Gandalfs del Sur" desplegaron la bandera "You shall not pass! (¡No pasarás!)" que remite a un momento especial de la trilogía, cuando el mago gris, antes de ser blanco, le cierra el paso a un monstruo de las tinieblas. "Tenemos un supervillano viviendo en nuestra ciudad", dijeron frente a la mansión que Thiel adquirió en la zona más selecta de la ciudad de Buenos Aires por 12 millones de dólares.
Tras la curiosa protesta, y no necesariamente como consecuencia de ella, Thiel canceló su retorno a la capital argentina. Iba a ser el protagonista excluyente de una reunión que comienza el próximo martes bajo el lema "Vientos de cambio", y en la que participarán algunos integrantes del Gobierno de ultraderecha, entre otros predicadores de la buena nueva libertaria. Según el economista Agustín Etchebarne, Thiel "representa una combinación poco frecuente de emprendedor, inversor y pensador capaz de anticipar grandes transformaciones tecnológicas y culturales". Su interés en Argentina "constituye una señal muy potente" porque el país "vuelve a aparecer en el radar de quienes buscan innovación, talento y oportunidades de inversión".
La aparición de los "Gandalf del sur", con toda la imaginería tolkeniana, se propuso algo más que un juego de disfraces. Thiel, alguna vez ávido lector de Tolkien, ha llamado Palantir a su compañía especializa en inteligencia y vigilancia de datos, como si los semiconductores y la inteligencia artificial (IA) fueran las actualizaciones de las peligrosas piedras videntes en El Señor de los Anillos. Entre los clientes de su empresa se encuentran el Ejército de Estados Unidos, la CIA, el FBI y cuerpos policiales de ciudades como Los Ángeles y Chicago. Y como uno de sus dueños, el multimillonario acaba de realizar una inversión de 76 millones de dólares en Vista Energy que opera en Vaca Muerta, una de las mayores reservas de hidrocarburos no convencionales del mundo, ubicada en la provincia patagónica de Neuquen y unos 1.200 kilómetros al sur de la ciudad de Buenos Aires.
Un enorme centro de datos
Vista Energy ha tenido en 2025 una producción diaria de crudo de 135.000 barriles. Pero a Thiel no parece importarle la exportación. El desarrollo de la inteligencia artificial necesita cada vez más energía para sostener el funcionamiento de grandes centros de datos. Milei quiere que parte de ellos se radique en Argentina, y para eso promueve un Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). Thiel tiene algo que otros posibles inversores carecen: la misma adoración por Murray Rothbard, el padre del anarcocapitalismo. El empresario se reunió con el presidente en Buenos Aires en abril pasado. Semanas más tarde, el Gobierno hizo saber de su interés en crear el marco legal para que existieran empresas operadas por algoritmos o IA sin gerencia humana ni trabajadores. "Argentina invita a la IA a liberarse sin la mano mortal de la regulación", anunció el extertuliano televisivo en el Financial Times. Fueron tantas las críticas y advertencias, entre ellas del historiador Yuval Harari, que el Gobierno tuvo que activar el freno de mano.
La figura del hombre que suele ser asociado al giro trumpista de Silicon Valley sobrevoló el debate sobre un proyecto estrella de la ultraderecha, la reforma de la ley de tierras que, en su versión original, facultaba a un extranjero a comprarse si quisiera una ciudad. El ministro de Exteriores, Pablo Quirno, llegó a decir que un inversor podría hasta comprarse una provincia si quisiera. La iniciativa no prosperó. Lo que persiste es la preocupación por los posibles movimientos del fundador de Palantir en Argentina, y no solo de los Gandalfs.
"Thiel no necesitaba residir en Argentina. No necesitaba armar durante largo tiempo un plan para desembarcar acá. ¿Por qué con Argentina sucedió otra cosa?". Juan Luis González, autor de El loco, la primera y resonante biografía de Milei, quiso saberlo de primera mano y se pasó horas frente a la mansión del tecnomagnate con el propósito de entrevistarlo en abril pasado. En una de las guardias de abril vio salir al diputado Juan Grabois, un abogado y dirigente social que estuvo política y afectivamente vinculado con el papa Francisco. Grabois se llamó a un silencio que rompió apenas semanas atrás. Dijo que el sorprendente encuentro había sido gestionado por representantes de la Santa Sede en Roma. La publicación de Magnifica humanitas, la encíclica del papa León en la que advierte de los peligros de la era de la inteligencia artificial, favoreció la conversación más inesperada.
"Perderse la oportunidad, si la tienes, de interactuar con el principal intelectual orgánico y además miembro de la élite de Silicon Valley es una estupidez astronómica. Para entender cómo funciona el circo, mejor reunirte con el dueño y no con los gorilitas", dijo el legislador, convencido de que Argentina "se está convirtiendo en un laboratorio del transhumanismo" y la "cruzada existencial y política" de los tecnomillonarios. Uno de los principales temores de este diputado peronista tiene que ver con los posibles beneficiarios de la apertura a ciertas inversiones que adquirió estatuto legal con el RIGI. "¿Van a desarrollar drones para matar niños en Oriente Medio? ¿Van a desarrollar centros de datos para procesar sistemas de inteligencia artificial que nos vigilen a todos nosotros? ¿Van a desarrollar experimentos farmacéuticos?".
Con esas mismas preguntas, los Gandalfs y una Coordinadora Plurinacional Basta de Falsas Soluciones convocaron a una nueva marcha este fin de semana frente a la mansión de Thiel: "Peter Thiel go home", "No al Super RIGI" y "La tierra y el agua no se venden".
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