Tres embarcaciones hundidas
Open Arms se dirige a Creta con 12 activistas de la Flotilla interceptada por Israel rescatados
La ONG española denuncia cómo la armada israelí dejo inutilizadas 22 embarcaciones y tres se hundieron

Javier Vendrell Camacho

Open Arms se dirige al puerto de Kaloi Limenes, en Creta (Grecia), con 12 activistas que viajaban en flotilla en dirección a Gaza a los que ha rescatado. Tras el ataque sufrido por la armada israelí, 22 embarcaciones civiles quedaron a la deriva sin que intervinieran las autoridades, pese a las señales de SOS que emitieron al comprobar que los controles no respondían. De las embarcaciones que habían sido recuperadas por la ONG española, que participó en la búsqueda y rescate de las que formaban parte de la Global Sumud Flotilla, tres se hundieron gradualmente debido al pésimo estado en el que quedaron tras el ataque. También contribuyó a ese desenlace que las condiciones meteorológicas son muy adversas.
Open Arms participaba en la misión para proporcionar apoyo logístico, técnico y sanitario a la flotilla. “No era una misión de búsqueda y rescate. Pero cuando te encuentras con embarcaciones civiles sin comunicaciones, sin capacidad de maniobra y con condiciones meteorológicas empeorando, no es una elección: es una obligación intervenir”, declaró Oscar Camps, fundador de Open Arms.
“Nos encontramos ante un escenario grave e inaceptable: embarcaciones en aguas internacionales, en una zona bajo responsabilidad europea, con motores saboteados, comunicaciones interrumpidas y tripulaciones expuestas. Esto no es normal en el Mediterráneo, y mucho menos a las puertas de Europa. Las tres embarcaciones que rescatamos se hundieron pocas horas después: ¿qué habría pasado sin nuestra intervención?”, ha señalado.
Drones y maniobras
En las horas previas al ataque, a partir de la tarde del 29 de abril, drones comenzaron a sobrevolar de forma constante la zona en la que se encontraba la flotilla, mientras unidades militares israelíes realizaban maniobras intimidatorias a corta distancia, llegando a cruzar la ruta de las embarcaciones y a lanzar drones desde su cubierta. Poco después, a través del canal de radio de emergencia, se ordenó a la flotilla cambiar de rumbo. En las horas posteriores, una interferencia sistemática de las comunicaciones comprometió los sistemas de emergencia, los canales de coordinación y la navegación satelital, provocando la pérdida progresiva de contacto con varias embarcaciones hasta la confirmación de abordajes y de la detención de civiles a bordo.
Durante la noche, entre las 22:00 y las 3:00 horas, Open Arms continuó navegando hacia el este junto a las unidades que seguían operativas, intentando alcanzar lo antes posible aguas territoriales griegas. Durante esas horas se registraron nuevos sobrevuelos a baja altura y movimientos de embarcaciones rápidas entre los barcos, mientras aumentaban las noticias de unidades interceptadas o fuera de servicio. A las 3:00 del 30 de abril, Open Arms cruzó el límite de las aguas territoriales griegas.
Diez minutos después llegó una de las primeras alertas críticas: la embarcación Tam Tam había sido interceptada, con el motor destruido y a la deriva. Ya por la mañana se inició formalmente una operación ampliada de búsqueda y rescate, tras confirmarse que al menos 22 embarcaciones de la flotilla estaban incomunicadas. Durante toda la jornada, las dos embarcaciones rápidas de Open Arms operaron de forma continuada, realizando una inspección completa de la zona, lo que permitió localizar numerosas unidades dispersas en un periodo de tiempo muy concentrado, muchas de ellas sin tripulación y con graves daños estructurales.
A las 9:55 se localizó la embarcación Tam Tam. Estaba a la deriva con siete activistas a bordo, que fueron puestos a salvo. En las horas siguientes se localizaron otras unidades, entre ellas Trinidad (con cinco tripulantes a bordo) y Batolo, que fueron enganchadas y remolcadas. Fueron tres remolques activos simultáneos. Numerosas embarcaciones fueron encontradas sin tripulación, entre ellas Saf Saf, una de las unidades de coordinación de la flotilla, con el motor completamente destruido. Se ha comprobado que muchos de los daños fueron deliberados: motores abiertos e inutilizados desde el interior, sistemas comprometidos e infiltraciones de agua a bordo.
Criminalizar la solidaridad
Open Arms denuncia que lo ocurrido "representa una violación extremadamente grave del derecho internacional y del derecho marítimo". Además, "expresa su profunda preocupación por la situación de Saïf Abukeshek y Thiago Ávila, activistas de la flotilla actualmente detenidos por las fuerzas israelíes".
Ambos han sido retenidos tras el abordaje y trasladados hacia territorio israelí, mientras otros miembros de la misión han denunciado torturas, malos tratos y violencia durante su custodia. "Su detención y las acusaciones formuladas contra ellos se enmarcan en un contexto más amplio de criminalización de la solidaridad internacional y plantean graves interrogantes sobre el respeto de los derechos humanos".
Open Arms exige la liberación inmediata de ambos activistas y una intervención clara y decidida por parte de la comunidad internacional y de las instituciones europeas para garantizar el respeto del derecho internacional, la protección de las misiones humanitarias y la seguridad de las personas en el mar.
Fuente: El Periódico
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