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Nuevos tiempos en el país latinoamericano

Zapatero aboga por una amnistía "lo más amplia posible" porque es "un deseo" de la sociedad venezolana

El expresidente español fue recibido el viernes por la noche en el Palacio de Miraflores, una ocasión que aprovechó también para mostrar su apoyo a la ley de amnistía de los presos políticos que se última en el Parlamento venezolano

Delcy Rodríguez recibe en Caracas a José Luis Rodríguez Zapatero

Delcy Rodríguez recibe en Caracas a José Luis Rodríguez Zapatero

Abel Gilbert

Abel Gilbert

Buenos Aires

El expresidente del Gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero ha pisado suelo venezolano en medio del debate sobre el proyecto de Ley de Amnistía que promueve el Gobierno venezolano surgido del descabezamiento de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero por parte de fuerzas especiales norteamericanas. Pidió que la iniciativa sea "lo más amplia posible" y que los tiempos de su puesta en vigencia "sean rápidos" porque es "un deseo de la sociedad". La normativa "marcará un antes y un después". Entre ese "antes" y "después" que vislumbra se reunió en la noche del viernes en el Palacio de Miraflores con la "presidenta encargada", Delcy Rodríguez, quien no se privó de celebrar el encuentro en las redes sociales.

Zapatero, que lleva una década mediando para la excarcelación de los presos políticos, aterrizó en Caracas cuando la cuestión de la amnistía, sus términos y alcances concretos, ocupa las discusiones dentro y fuera de la Asamblea Nacional (AN) donde el martes venidero debería ser finalmente aprobada. La propuesta ha sido impulsada por la sustituta de Maduro a instancias de Estados Unidos. El secretario de Estado, Marco Rubio, la había incluido en la hoja de ruta imprescindible y el Palacio de Miraflores puso en marcha los mecanismos para avanzar en esa decisión. El giro en el post madurismo es tan sorprendente que hasta Jorge Rodríguez, hermano de la mandataria provisional y la principal autoridad de la AN fue a visitar a familiares de detenidos por razones políticas que esperan novedades frente a una unidad carcelaria. Antes del 3 de enero nunca había tenido una palabra de empatía hacia ellos. Eran tachados de terroristas o conspiradores al servicio de Washington. Pero los tiempos han cambiado aceleradamente, se permitió un abrazo con una madre y una promesa: "vamos a sacar a todos". Pronto se supo que es señora no era familiar de nadie, había sido una puesta en escena.

Este es el novedoso contexto venezolano. Zapatero percibió sus indicios desde el olfato y de la posibilidad de "respirar" sin las asfixias preexistentes. Delcy y su hermano lo recibieron en la sede del Ejecutivo en el marco de una invitación del programa para la convivencia democrática y la paz, que busca impulsar un proceso de diálogo en el país suramericano. “Tengo una relación de largo alcance, casi diaria, con Delcy Rodríguez, y tengo gran confianza en ella. La conozco muy bien".

Zapatero se integrará a esa Comisión por la Convivencia Democrática y la Paz que está directamente asociada a la ley de Amnistía, La dirige el ministro de Cultura, Ernesto Villegas, con quien tuvo también una conversación. Su mensaje público fue claro: ha venido a ayudar en "todo lo que se le pida" y conduzca a la "reconciliación" de una sociedad profundamente enemistada desde hace años. Destacó no obstante que el diálogo debe darse "entre las distintas partes donde ha habido conflicto". Por el momento, esa situación no ha tenido lugar. El organismo creado por la "presidenta encargada" solo ha sumado voces del oficialismo que, en las actuales circunstancias, han podido dar un giro retórico.

Los alcances de la ley

Mientras Zapatero tenía sus primeros encuentros con opositores como el diputado Timoteo Zambrano, se amplificaba en la capital venezolana la discusión sobre la amplitud de la amnistía. El exjefe de Gobierno se refirió a la "esperanza cierta" de "todos" los familiares de presos políticos. Esa confianza no es completamente compartida en algunos círculos, entre otras razones porque todavía se mantiene una distancia considerable enre los números de las personas ya excarceladas que divulga el Gobierno interino, unos 800, y los casos comprobados por las oenegés, que llegan a la mitad. Con este trasfondo, borrador de la normativa ya está en manos de los legisladores que aprobaron su primera discusión a mano alzada pero sin conocerr sus detalles. Curiosamente, son los maduristas los más desconcertados o perplejos, tal vez porque nunca habían imaginado formar parte de una escena política como la que les toca participar.

Esa línea temporal incluye momentos de enorme tensión como el fallido golpe de Estado contra Chávez, en 2002, la extensa huelga petrolera del año siguiente, las protestas de 2004 y 2007, así como los momentos de intensificación del conflicto que se repitieron a partir de 2014, cuando Maduro asumió la presidencia: 2017, 2019, tras la autoproclamación del diputado Juan Guaidó como "presidente encargado", con el aval del primer Gobierno de Donald Trump, y, finalmente, las movilizaciones de fines de julio de 2024 en rechazo a la reelección de Maduro sin que el Consejo Nacional Electoral (CNE) presentara las actas escrutadas. El mapa del conflicto no hace mención a situaciones menores o específicas. La ley excluye delitos como violaciones graves de los derechos humanos, crímenes de lesa humanidad y crímenes de guerra.

De acuerdo con el portal Efecto Cocuyo, el decano de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas de la Universidad Central de Venezuela (UCV), Juan Carlos Apitz, hay aspectos de la propuesta que deberían ser dilucidados en los días que quedan para su promulgación. Apitz celebró el pedido de perdón de Jorge Rodríguez. Insistió, sin embargo, que "eso tiene que estar en el contenido de esa ley. Esta ley tiene que pedirle perdón a nuestros presos políticos".

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