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EEUU

Agentes federales de inmigración desplegados por Trump matan a tiros a otro estadounidense en Mineápolis y la tensión se dispara

El Gobernador de Minnesota ha hablado con la Casa Blanca para pedir a Trump que ponga fin a la operación que se desarrolla en la ciudad

Agentes del ICE matan a tiros a un hombre en Minneapolis

PI STUDIO

Idoya Noain

Idoya Noain

Nueva York

Agentes federales de inmigración, concretamente de Protección de Fronteras y Aduanas (CBP por sis siglas en inglés), han matado a tiros sábado a un hombre estadounidense de 37 años en Mineápolis (Minnesota). 

El episodio eleva de forma considerable y peligrosa la tensión en la urbe, ya en cotas altísimas desde que el 7 de enero otro agente federal de ICE (la policía del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas), parte del despliegue que Donald Trump puso en marcha en la ciudad en diciembre como parte de su campaña contra la inmigración, mató también de disparos en su coche a otra ciudadana estadounidense, Renee Nicole Good.

El relato oficial y la verdad

La narrativa oficial del gobierno de Trump nada más producirse el incidente ha sido asegurar que el hombre muerto este sábado, Alex Jeffrey Pretti, iba armado y que se disponía a “masacrar” a los agentes federales. Es lo que ha dicho Gregory Bovino, el jefe de CBP que está al frente del despliegue federal en Mineápolis, con unos 2.000 agentes de ICE y cerca de 800 de fronteras.

El propio presidente Trump, en un mensaje en Truth Social, ha compartido una imagen del arma que se le ha incautado. El mandatario ha acusado a las autoridades locales (demócratas) de estar incitando una “insurrección” y ha sugerido que son responsables de lo ocurrido por no haber permitido que la policía local proteja a los agentes federales conforme acometen redadas, que son las que están protestando numerosos manifestantes y vecinos.

Pese a esa versión sobre el incidente, los vídeos compartidos en redes sociales permiten no solo cuestionarla, igual que pasó en el caso de Good, sino declararla falsa. En uno de esos vídeos, cuya autenticidad ha sido corroborada por medios que los han analizado como ‘The New York Times’, se ve perfectamente como uno de los agentes que rodea y reduce a Pretti le había quitado el arma instantes de que se escuchen al menos 10 disparos de los otros agentes. 

Lo que Pretti llevaba en la mano cuando le rodean al menos siete agentes es un teléfono móvil, como tantos otros ciudadanos que están grabando las acciones de los federales en la ciudad, cada vez más agresivas.

El jefe de policía de Mineápolis, Brian O’Hara, ha dicho que al menos dos de los uniformados federales han disparado. O’Hara también ha recordado que la víctima tenía licencia de armas de fuego y en el estado es legal llevar esas armas encima. Pretti, que era enfermero y trabajaba en la unidad de cuidados intensivos de un hospital de veteranos, no tenía antecedentes penales y en su historial solo hay algunas multas de tráfico.

Tensión política y social

Lo sucedido este sábado incendia más las tensiones políticas y sociales en una ciudad que ya es un polvorín. El viernes, tras días de tensiones crecientes y el incremento en la agresividad de los agentes de ICE y CBP, se produjo una huelga y una manifestación multitudinaria contra el despliegue federal autorizado por Trump.

Este sábado, tras el tiroteo la tensión ha vuelto a escalar considerablemente y docenas de personas en el lugar de los disparos han estado reclamando con furia que la policía local detuviera a los agentes federales. La policía local ha usado gases para intentar dispersarlos.

Las autoridades locales han llamado a la calma pero han vuelto a demandar a Trump la retirada de los agentes federales, volviendo a denunciar que es ese despliegue y el acoso a los inmigrantes y a la comunidad lo que está provocando el caos e incendiando los ánimos. 

Para tratar de garantizar la calma durante una noche que se preveía tensa, Tim Walz, el gobernador, ha autorizado el despliegue de la Guardia Nacional. Estos son militares reservistas, el mismo cuerpo que habitualmente despliegan los estados pero que Trump ha movilizado desde su retorno a la presidencia en ciudades como Los Ángeles o Washington DC para proteger a los agentes federales. 

El presidente, además, ha vuelto a usar el término en su mensaje el término “insurrección”. Previamente ha amagado con invocar precisamente la Ley de Insurrección, que le permitiría desplegar militares en activo. Aunque en los últimos días había dicho que no veía necesario hacerlo en Mineápolis, el Pentágono había puesto en alerta ya unos 1.500 soldados de una unidad aerotransportada de Infantería estacionados en Alaska como una brigada de la policía militar de Carolina del Norte.

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