Trágica Nochevieja en Suiza
Las bengalas desataron el infierno y convirtieron la fiesta de Año Nuevo entre jóvenes en Crans-Montana en una ratonera mortal
La fiscalía investiga posibles responsabilidades penales de los dueños del local y si cumplía las regulaciones de aforo y seguridad

Memorial con flores y objetos en recuerdo de las víctimas del incendio en el bar Le Constellation durante la celebración del año nuevo, en la estación de esquí de Crans Montana, Suiza, este viernes. / JEAN CHRISTOPHE BOTT / AP

El uso de bengalas o velas encendidas y sujetas a botellas de champán desató, según todos los indicios, el infierno en el bar de Crans-Montana donde cientos de jóvenes, incluso adolescentes, festejaban el Año Nuevo. Le Constellation se convirtió así en una ratonera mortal para al menos 40 de ellos y dejó heridos a otros 119, entre los cuales hay 34 extranjeros de diversas nacionalidades. Unos 80 de esos heridos están en estado "absolutamente crítico" y se debaten entre la vida y la muerte, confirmaron las autoridades suizas, el día siguiente de una tragedia "sin precedentes" para el país alpino.
Se investigan ahora las posibles responsabilidades penales de los dueños del local, sus empleados y si se cumplieron las normas de aforo, seguridad y medidas antiincendios previstas por las regulaciones del país, indicó la fiscal general del cantón de Valais, Béatrice Pilloud, en la que fue su tercera aparición ante los medios tras el devastador incendio de Le Constellation, ocurrido a las 01.30 de la madrugada del Año Nuevo.
Los dueños del local, el francés Jacques Moretti y su esposa Jessica, de 49 y 40 años, se dicen "destrozados" y han ofrecido su "plena cooperación" a la investigación, según han declarado al portal suizo '20Minuten'.
Pilloud compareció este viernes junto con el jefe de seguridad de Valais, Stéphane Ganzer, y demás representantes de las autoridades cantonales y sanitarias implicadas en la investigación y en la asistencia a las víctimas y sus allegados. Ganzer había indicado unas horas antes que el balance de víctimas podía ser aún mayor, dado el alto número de heridos que están en situación crítica. Unos 50 heridos han sido trasladados a países vecinos, principalmente Alemania, Italia y Francia, ya que los hospitales suizos y especialmente el de Sion, el mayor de ese cantón, quedaron desbordados. Otros países, como Suecia, Dinamarca, Bélgica y Rumanía, han ofrecido asimismo ayuda para su hospitalización y tratamiento.
Escalera angosta
La declaración de Pilloud confirmó una hipótesis que parecía ya irrefutable, tras la difusión en medios suizos y franceses, así como en redes sociales, de imágenes captadas por jóvenes asistentes a la fiesta. Fueron grabadas instantes antes de que se desatara un incendio que, en cuestión de segundos, se propagó por el techo del bar en el sótano y luego se extendió al resto del local. Las llamas prendieron vertiginosamente y se produjo un efecto acelerador. Cundió el pánico, en medio de escenas apocalípticas, según testimonios gráficos o el relato de supervivientes y las personas que les auxiliaron.
En esas imágenes, difundidas entre otros por el diario suizo 'Blick' o el canal de televisión francés BFMTV, se aprecian varias botellas de champán levantadas hacia el techo, cada una con una bengala o vela ardiendo. El local está en estos momentos abarrotado, con jóvenes que toman fotos con sus teléfonos móviles. Segundos después, en otras imágenes, se ve a jóvenes tratando de apagar el fuego a manotazos o con su camiseta. A partir de ahí, el sótano del bar se convierte en un infierno. Algunos lograron ponerse a salvo, tras romper por sus propios medios los ventanales o ser ayudados por otras personas desde fuera. Se estima que se encontraban en el bar unos 300 jóvenes, más otros 40 que festejaban en el exterior. El acceso al sótano era a través de una escalera angosta y solo había una salida de emergencia. Todo ello es materia de investigación, explicó Pilloud. También lo es el número real de jóvenes asistentes a la fiesta y si había menores de 16 años, edad a partir de la cual estaba autorizada la asistencia a la fiesta. De los testimonios de familiares y asistentes se desprende que había adolescentes de 14 o 15 años.
Italia exige explicaciones
Al estupor generado por la catástrofe, así como la desesperación de los que aguardan noticias de los suyos, se suma la incredulidad ante la supuesta negligencia que generó una tragedia impropia de un país donde rigen estrictas regulaciones de seguridad. Italia, con varios nacionales desaparecidos, ha exigido ya un esclarecimiento de lo ocurrido. Su ministro de Asuntos Exteriores, Antonio Tajani, desplazado a Crans-Montana, apremió a una investigación de lo ocurrido. "Las imágenes que hemos visto son dramáticas, algo no ha funcionado. Tocará investigar y determinar responsabilidades", aseguró desde esa localidad.
Aseveró Tajani que considera "poco responsable" el uso de bengalas en un bar. El ministro italiano, por lo demás, elogió la buena cooperación con las autoridades sanitarias suizas para la atención de los heridos.
Italia ha trasladado a hospitales propios a varios heridos, lo mismo que están haciendo Alemania, Francia y Polonia. Entre las primeras víctimas mortales identificadas se encuentra el joven italiano Emanuele Galeppini, de 16 años y jugador de golf. Entre los heridos hay 34 jóvenes de nacionalidades diversas, principalmente franceses e italianos, pero también un serbio, un bosnio, un portugués, un luxemburgués y un polaco.
Suiza pide cautela y tiempo
Las autoridades suizas han mantenido en las horas siguientes a la catástrofe una cautela extrema en todo lo que envuelve a la investigación de lo ocurrido. Han advertido reiteradamente que la identificación de las víctimas puede ser un proceso largo, a lo que se suma el estado crítico en que se encuentran muchos heridos. La identificación de las víctimas mortales se lleva a cabo con procedimientos "muy minuciosos", indicó el jefe del departamento de investigaciones forenses, Pierre-Antoine Lengen. Es prioritario que no se produzcan "errores, que agranden aún más la tragedia que viven sus familiares", añadió. Este proceso incluye huellas dentales, de ADN y sus prendas de vestir. Muchos de ellos fueron trasladados en helicóptero inmediatamente después de la catástrofe a hospitales tanto de otras ciudades de Suiza, desde Berna a Ginebra o Zúrich, como a Alemania, Italia o Francia.
Le Constellation es un local frecuentado por jóvenes turistas que acuden a la estación de esquí suiza. La fiesta organizada para el fin de año en ese bar estaba orientada a jóvenes de entre 16 y 20 años. Por parte de las autoridades suizas se ha apuntado asimismo a que entre las víctimas puede haber gente muy joven, incluso menores. "Es una de las tragedias más terribles que ha vivido nuestro país. No hay precedentes", afirmó por su parte el presidente de la Confederación Helvética, Guy Parmelin, quien justo el jueves accedió a su cargo.
El centro de Crans-Montana es un paisaje de desolación, entre mares de flores en recuerdo de las víctimas y mensajes de apoyo a quienes han perdido a un ser querido. De lugar identificado con la exquisitez y el turismo invernal ha pasado a ser exponente de la tristeza colectiva.
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