Patrimonio francés
El 'robo del siglo' solo fue la punta de iceberg: el Tribunal de Cuentas demuestra con cifras el deterioro del Louvre
El informe señala directamente a la mala gestión de los recursos del museo por parte del consejo de administración, priorizando la compra de obras antes que la seguridad

Robo en el Museo del Louvre de París / Dimitar Dilkoff/AFP/dpa

Atrás quedan los años gloriosos del Museo del Louvre. A pesar de que es el que más visitantes recibe del mundo, unos 9 millones al año, la reputación de la institución no pasa por su mejor momento, especialmente tras el "robo del siglo", cuando el 9 de octubre fueron sustraidas ocho joyas de la corona francesa valoradas en millones de euros. Un informe del Tribunal de Cuentas publicado este jueves deja aún más en evidencia la decadencia del Louvre.
El deterioro de sus finanzas, una política de adquisiciones excesiva, la falta de inversión en mantenimiento y mejoras, la masiva afluencia de visitantes o las renovaciones de las galerías a costa de la integridad estructural del edificio, son algunos de los problemas que remarcan los magistrados. El informe es demoledor, pero sobre todo deja en evidencia lo que muchos señalaban desde hacía tiempo; la mala gestión de la institución entre los años 2018 y 2024.
Una gestión deficiente, en la que se priorizó la compra excesiva a precios desorbitados de obras por encima de aspectos tan básicos como la mejora de la seguridad de las salas, llegando a adquirir 2.754 obras de arte en ocho años. "Entre 2018 y 2024, el museo destinó tan solo 26,7 millones de euros a la adecuación de las instalaciones a la normativa vigente y 59,5 millones de euros a la restauración del palacio como monumento histórico", escriben los magistrados, comparando estas cifras con los 105 millones de euros destinados a la adquisición de obras de arte y los 63,5 millones de euros invertidos en la renovación de las exposiciones del museo.
Reequilibrar las cuentas
Por ello, para reequilibrar las cuentas, los magistrados recomiendan eliminar la norma establecida hasta ahora que reserva el 20% de los ingresos de la venta de entradas a las adquisiciones. El informe encargado antes de que se produjera el famoso robo de las joyas napoleónicas generaba una gran expectación, especialmente en referencia al tema de seguridad.
El asalto puso de manifiesto la falta de medidas de vigilancia tanto dentro como fuera del palacio y, a pesar de que las autoridades competentes insistieron en que no había retrasos en la renovación de su seguridad, el informe discrepa. La instalación de cámaras en las galerías avanza lentamente: el 64% del ala Denon, la más visitada del museo, que alberga la 'Mona Lisa', está equipada actualmente con cámaras frente al 51% hace cinco años. Lo mismo ocurre en el ala Richelieu, donde solo una cuarta parte cuenta con este sistema.
Lo advirtió el Instituto Nacional de Estudios Superiores en Seguridad y Justicia hace casi 10 años: "La implementación de una política de seguridad sólida e integral ya no es opcional, sino esencial". Aún así poco se ha avanzado desde entonces. Entre 2018 y 2024, el museo tan solo habría invertido 3 millones de euros de su presupuesto en la implementación del plan de seguridad, lo que representa el 4% del coste total.
Plan de incendios incompleto
La situación no mejora en la parte de la prevención de incendios. Veinte años después de la puesta en marcha del plan contra incendios en 2004, los trabajos aún no están completados.
En este caso, el Tribunal de Cuentas señala a las largas fases de estudio y las complejas intervenciones necesarias en los espacios ocupados, aunque insiste en que estas limitaciones "no justifican las demoras", recalcando que se deben principalmente a una "mayor atención a la creación de nuevos departamentos" o a la "reconfiguración de instalaciones relativamente recientes”.
Durante los días posteriores al robo, la presidenta del museo, Laurence Des Cars, tuvo que enfrentarse a multitud de críticas, incluyendo las de sus trabajadores. Frente a las preguntas del Senado, Des Cars insistió en la falta de recursos para mantener al día la vasta arquitectura del Louvre. Algo que ya denunció a principios de año haciendo pública una carta dirigida a la ministra de Cultura, Rachida Dati.
Recursos propios
Sin embargo, los magistrados del Tribunal de Cuentas rechazan esa teoría insistiendo en que el museo cuenta con "abundantes recursos propios" suficientes para "priorizar la realización de estas obras urgentes, sin esperar financiación estatal adicional", como solicitó en un principio su presidenta.
Ante las necesidades urgentes --los sindicatos CFDT y SUD llevan tiempo señalando que el Louvre está muy rezagado en sus inversiones de mantenimiento y modernización--, los sucesivos presidentes, Jean-Luc Martinez, en el cargo de 2013 a 2021, y Laurence des Cars, nombrada en 2021, hicieron caso omiso de las prioridades. Se centraron en adquisiciones y proyectos de gran envergadura, diseñados para atraer a los medios de comunicación y a los mecenas, con una única condición: garantizar un presupuesto equilibrado en un periodo de austeridad.
Además de las subvenciones públicas, la lista de recursos del museo es extensa. Los jueces citan la venta de entradas (124 millones de euros), los patrocinios (20 millones de euros), los derechos de licencia del Louvre Abu Dhabi (207 millones de euros) y las aportaciones al fondo patrimonial (10,3 millones de euros). Aun así, el informe destaca que la ambición desmedida con planes de recuperación tras el covid, lanzamientos de nuevos proyectos y las recientes renovaciones de exposiciones itinerantes han generado "una carga de inversión que la institución no puede financiar en su totalidad".
Renovación en peligro
Este informe del Tribunal de Cuentas pone ahora en peligro el plan de renovación del museo presentado en enero por el presidente Emmanuel Macron. Una ambiciosa operación que, según los magistrados, se puso en marcha "sin ningún estudio previo, ni de viabilidad técnica y arquitectónica, ni de definición de necesidades funcionales, ni de evaluación financiera, ni de impacto en el flujo de visitantes, ni de costes operativos".
Tras este estudio y el que encargó la propia ministra de Cultura, Rachida Dati ha convocado una reunión extraordinaria del consejo de administración para este viernes 7 de noviembre, donde se revisará la gobernanza y la organización del museo, además de abordar de manera urgente su seguridad.
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