Fuera de órbita
Generación Z: la rebelión que derriba presidentes desde el Himalaya a los Andes
Todas las protestas tienen en común suceder en países con regímenes autoritarios o con déficit democrático, en los que reina la incertidumbre económica, una desigualdad creciente, una corrupción sistémica y un alto índice de desempleo juvenil

Manifestantes gritan y sostienen pancartas durante una protesta organizada por el colectivo autodenominado 'GenZ 212' en Rabat, Marruecos. / JALAL MORCHIDI / EFE
Kim Amor
Las más de las veces las revueltas populares surgen de manera inesperada. Salta la chispa y el incendio se propaga a gran velocidad, incluso traspasa fronteras y se hace global. Es el caso de las masivas protestas que han sacudido a varios países del mundo estas últimas semanas y que han derribado a presidentes, primeros ministros y gobiernos enteros. Detrás de las masivas movilizaciones está la denominada Generación Z (Gen Z), jóvenes nacidos entre 1997 y el 2012, que ahora tienen entre 28 y 15 años y que crecieron en pleno auge de la era de internet. A la rebelión se han unido decenas de miles de personas de todas las edades.
Las revueltas se intensificaron el pasado mes de septiembre en Indonesia, Nepal, Filipinas y Timor Oriental. Dieron el salto a África, en Marruecos y Madagascar (en Kenia empezaron antes) y han tenido sus réplicas en América Latina, en Perú y Paraguay. Todas tienen en común suceder en países con regímenes autoritarios o con déficit democrático, en los que reina la incertidumbre económica, una desigualdad creciente, una corrupción sistémica y un alto índice de desempleo juvenil. La media de edad de la población de estos países va de los 20 a los 30 años. En España es de 46 años.
Un factor decisivo en las protestas y que explica su rápida expansión por diversos países del mundo es el uso de las redes sociales, poderosas herramientas de movilización. Así ocurrió también en las revueltas árabes de hace 15 años. Estallaron en diciembre de 2010 en Túnez y se expandieron como la espuma por la región en la conocida como Primavera Árabe. Entonces, en menos de un año, la rebelión acabó con cuatro dictadores: el tunecino Zine el Abidine Ben Ali, el egipcio Hosni Mubarak, el libio Muamar Gadafi y el yemení Ali Abdulá Saleh.
Nuevas plataformas
Los activista digitales de entonces utilizaron principalmente Facebook y Twitter como armas de lucha y disidencia. Ahora la Gen Z lo hace a través de TikTok, Instagram, Telegram o Discord. Desde estas plataformas se comunican, comparte experiencias, reivindicaciones y llaman a movilizarse desde el Himalaya hasta los Andes. Como en los países árabes, se trata de movimientos descentralizados, sin líderes destacados ni organizaciones sindicales o políticos, que asocian al 'establishment'.
El movimiento transfronterizo comparte una misma simbología que se inspira en la popular serie de manga japonesa 'One Piece', protagonizada por Monkey D. Luffy, capitán de un barco pirata que junto a su tripulación lucha contra los gobiernos corruptos del mundo. La serie de cómic, creada en 1997 por Eiichiro Oda, tiene más de 110 volúmenes y ha vendido más de 500 millones de copias. La serie de televisión ha superado los 1.000 episodios. Luffy viste un sombrero de paja y enarbola una bandera con una calavera sonriente, señas de identidad de la Gen Z. En la revuelta en Nepal, la bandera pirata ondeó en la sede del Parlamento en llamas. En Perú, un joven la plantó en la céntrica plaza San Martín de Lima.
En el país del Everest, las protestas forzaron la dimisión y huida del país del primer ministro y forzaron el nombramiento de la expresidenta del Tribunal Supremo por estar limpia de corrupción como jefa del Gobierno de transición. En Perú, la revuelta contribuyó a la destitución de la presidenta del país, mientras su sustituto está en la cuerda floja. Lo mismo ocurrió en Madagascar, cuyo jefe de Estado se vio forzado a poner pies en polvorosa e huir al extranjero. Ahora se han hecho con el poder los militares que han prometido elecciones democráticas en dos años.
Perspectivas de futuro
Las protestas de estas últimas semanas, algunas aún latentes, como en Marruecos y Perú, tienen como precedentes más próximos en el tiempo las revueltas populares en Bangladesh y Sri Lanka, que forzaron también la huida de sus respectivos líderes. En Sri Lanka cayó en desgracia el presidente en 2022. El actual mandatario es un outsider de izquierda que fue elegido por sorpresa el año pasado y que ha prometido acabar con la corrupción y los privilegios de la élite. En Bangladesh, quien escapó del país el año pasado fue la primera ministra. Los jóvenes han creado el Partido Nacional Ciudadano, que concurrirá a las elecciones del año próximo.
Las revueltas han dejado un balance global de centenares de muertos y miles de heridos, además de un buen número de detenidos. Que se extiendan aún más preocupa a dirigentes de países donde las movilizaciones aún no han llegado, pero que cumplen con todas las condiciones políticas y socioeconómicas para que ocurran. Candidatos no faltan.
En una de las paredes del Parlamento incendiado de Katmandú, la capital de Nepal, alguien dejó escrito: "De ahora en adelante, solo la Gen Z estará en este lugar. Los líderes corruptos serán expulsados del país. Larga vida al Nepal. Larga vida a la juventud de la Gen Z". El mensaje se hizo viral en segundos. Las nuevas autoridades nepalís han convocado elecciones generales para el mes de marzo del año que viene.
Suscríbete para seguir leyendo
- Paraguas y abrigo: así será el tiempo en la Región de Murcia este fin de semana
- Este pueblo de Murcia de poco más de 100 habitantes es el único de la Región que habla valenciano
- Carlos Alcaraz, en Australia: dónde ver y a qué hora su último test antes del torneo
- El nuevo modelo de transporte de Murcia modifica el pliego y amplía el plazo para recibir ofertas
- Un inglés se muda a Murcia con 16 años y sigue alucinando con las tiendas: 'La gente no se da cuenta de esto
- El Real Murcia mira otra vez a Castellón y ata a Óscar Gil
- El Bando de Murcia ya tiene fecha y se luce en Fitur en su 175 aniversario
- Eulalia Clemente: 'La Facultad de Biología siempre ha aportado grupos de investigación muy potentes