Israel
Radiografía de la Hasbará: así funciona la propaganda israelí sobre la guerra de Gaza
Hasbará, en hebreo "explicación", es el nombre para la diplomacia pública y o propaganda del Gobierno y el ejército israelí
Difunden su derecho a defenderse y las imágenes de los ataques de Hamás, pero también versiones contradictorias de las masacres o bulos como el de los niños decapitados, niegan la hambruna y hacen escarnio de los que les critican

Netanyahu presenta en rueda de prensa su plan para ampliar la ofensiva militar a toda la Franja de Gaza. / ABIR SULTAN / EFE

La Hasbará ("explicación", en hebreo) es el histórico entramado de diplomacia pública de Israel que sirve para defender la legitimidad del autodenominado Estado judío y sus acciones bélicas. Dispone de una plétora de herramientas de propaganda para conseguir imponer su relato en el mundo. En ocasiones se trata de difundir los crímenes de los ataques palestinos, invitando a periodistas a visitar los kibutzim o el lugar del festival de música atacados por Hamás el 7 de octubre. En otras, la táctica persigue difamar a las personas que les atacan y calificarlos de antisemitas o asociar a los periodistas palestinos con Hamás antes de matarlos. Estas son algunas de las principales tácticas de la propaganda israelí.
Escarnio público de los enemigos. Las principales figuras internacionales que han denostado la imagen de Israel han sido objeto de la ira de altos cargos y diplomáticos israelíes. Desde la relatora de Naciones Unidas para los derechos humanos en los territorios ocupados, Francesca Albanese, al secretario general de la ONU António Guterres, declarado persona non grata en Israel. El presidente y la vicepresidenta, Pedro Sánchez y Yolanda Díaz, también han sido víctimas de de este "name and shame" israelí. El ministerio de Exteriores ha publicado vídeos elaborados con IA en los que se los relacionaba con Hamás. Se ha acusado de fomentar el terrorismo de Hamás al presidente francés, Emmanuel Macron, y al primer ministro británico Keir Starmer tras su anuncio respectivo de que van a reconocer el Estado de Palestina. Asimismo, han atacado a activistas como Greta Thumberg y la flotilla humanitaria de Gaza, a la que llamaron el “barco de los selfies”. Han difundido el caso de presunto acoso que se le imputa al fiscal general de la Corte Penal Internacional, Karim Khan, que se conoció justo cuando impulsaba la orden de detención por presuntos crímenes de guerra contra el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, y los líderes de Hamás.
Ataques a periodistas "de Hamás". Israel ha matado a alrededor de 250 periodistas palestinos en Gaza, la mayoría mientras informaban. El ejército ha justificado su asesinato por pertenecer presuntamente a la organización islamista Hamás. Casi nunca han mostrado pruebas sustanciales, y cuando lo han hecho, eran circunstanciales en la mayor parte de los casos.
También son objetivo los reporteros del resto del mundo que son críticos con la matanza de civiles en Gaza y Cisjordania o la ocupación de Palestina. Hay organizaciones que se dedican a atacarlos y a mancillar su nombre. "Honest reporting", por ejemplo, es un grupo de presión de implantación global que se dedica a nombrar a periodistas y medios que consideran contrarios a sus intereses y a hacer “exposés” de presuntas tramas mediáticas contra Israel.
Negacionismo de la hambruna. Israel ha usado el hambre como arma de guerra, según informes de Human Rights Watch, entre otras muchas ONG. Naciones Unidas ha declarado la hambruna en Gaza por primera vez en la historia. Los propios oficiales israelíes lo han reconocido en ocasiones. Al principio del conflicto, la embajadora de Israel en España dijo a este diario que no podían permitir la entrada de agua o comida en Gaza porque ayudaba a Hamás. El mismo primer ministro, Benjamín Netanyahu, ordenó el corte durante meses del suministro de víveres tras romper unilateralmente el alto el fuego a principios de este año. Los ministros más ultras del Gobierno han declarado que impedirán la entrada de cualquier alimento.
Pero, al mismo tiempo, la Hasbará ha tratado de fomentar el negacionismo de la hambruna o tratado de minimizar el impacto de las imágenes de decenas de niños escuálidos y las informaciones sobre la muerte de centenares de personas por inanición. Hace dos semanas, el ministerio distribuyó un vídeo sobre la “escena culinaria en Gaza” en el que mostraba imágenes de fecha y lugar desconocidos de pizzerías y mercados repletos en Gaza. Médicos sin Fronteras desde Gaza confirmó a EL PERIÓDICO que esa no es la situación real en la Franja, y que atienden continuamente a niños desnutridos.
Al mismo tiempo, COGAT, el organismo civil de la ocupación israelí, distribuye continuamente informes sobre la “situación humanitaria” en la que listan las decenas o centenares de camiones con comida que, presuntamente, permiten entrar en Gaza.
Inducción indebida sobre casosconcretoss. Decenas de niños han muerto de hambre en Gaza y hay centenare dimágeneses de pequeños famélicos. Pero cuando el diario NYT publicó una nota matizando una foto de portada, asegurando que el niño escuálido que aparecía tenía otra enfermedad preexistente, la Hasbará usó el caso para acusar a los medios occidentales de propagar bulos: según ellos, esos niños no pasaban hambre, simplemente estaban enfermos.
isparos contra civiles en las colas del hambre. Israel impide el normal funcionamiento de la distribución de comida liderada por Naciones Unidas en Gaza. En su lugar ha implantado una iniciativa público privada, la Gaza Humanitarian Foundation, que tiene solo cuatro puntos de distribución. De forma diaria, el ejército y los mercenarios contratados por la fundación disparan a discreción contra los palestinos que allí se acercan, como se aprecia en decenas de vídeos verificados por medios como la cadena estadounidense CNN.
Israel lo niega. En junio de este año, por ejemplo, las FDI aseguraron: “En las últimas horas se han difundido informes falsos, incluidas graves acusaciones contra las FDI por supuestos disparos contra residentes de Gaza en la zona de un sitio de distribución de ayuda humanitaria en la Franja de Gaza. Los resultados de una investigación inicial indican que las FDI no dispararon contra civiles mientras estaban cerca o dentro del lugar de distribución de ayuda humanitaria y que los informes a tal efecto son falsos”. Luego distribuyeron vídeos en los que se veía a un palestino con un arma disparando a otra persona entre la multitud.
El intento de acabar con la UNRWA. Al principio del conflicto, Israel puso mucho énfasis en acabar con la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos, que se ha encargado durante décadas de proveer sanidad, educación y alimento a los palestinos desplazados por la ocupación israelí. Dijeron que tenían pruebas de que estaba infiltrada por terroristas de Hamás. Muchos países suspendieron la financiación inmediatamente. Pero no consiguieron mostrar prueba sustancial alguna de que una parte relevante de los miles de trabajadores fueran militantes de Hamás. La mayor parte de los países reanudaron la ayuda. La UNRWA es objetivo porque, entre otras cosas, mantiene un archivo con todos los refugiados palestinos por el mundo con derecho a retorno.
Las cifras de Hamás. Al principio de la guerra, Israel puso mucho énfasis en negar la credibilidad de las cifras de muertos proporcionadas por el Ministerio de Sanidad gazatí. Eran propaganda de Hamás, decía. Ahora el grueso de la comunidad internacional las considera fiables, entre otras cosas porque hay listas con nombres y apellidos, como la publicada por el diario estadounidense Washington Post. El diario médico The Lancet o la revista The Economist afirman en base a estudios propios que la cifra es mucho mayor de los más de 62.00 oficiales, y que podría superar las 100.000 personas, en su mayoría mujeres y niños. También asegura Tel Aviv que no ataca a civiles y trata de minimizar el daño, pero un informe interno revelado por The Guardian muestra que el propio ejército estima que alrededor de ocho de cada diez de los muertos en Gaza son civiles.
Versiones cambiantes. En abril de este año, el ejército israelí asesinó a 15 trabajadores humanitarios en el sur de Gaza. Luego, los enterró con excavadoras. Al principio, Israel dijo que sus soldados dispararon porque el convoy se acercaba “sospechosamente” con las luces apagadas y que no les había avisado de su presencia. Pero afloraron vídeos que contradecían esta versión. Se veían claramente las ambulancias de la Media Luna Roja palestina con las luces encendidas y coches de Naciones Unidas perfectamente identificables. Luego dijeron que media docena de los muertos eran miembros de Hamás, sin prueba alguna. Los habían enterrado a todos bajo la arena “para protegerlos de los animales salvajes”, añadieron en un comunicado oficial.
Presuntos centros de Hamás para justificar la destrucción de hospitales. El grueso de los hospitales de la Franja de Gaza, más de dos decenas, han sido destruidos por los bombardeos israelíes. Al principio del conflicto, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) trataban de justificar cada ataque a estos hospitales para controlar el clamor internacional. Distribuyeron renders (vídeos hechos por ordenador) de los presuntos y sofisticados centros de mando que Hamás tendría bajo uno de los hospitales más grandes de la Franja, el Al Shifa. Cuando entraron, no fueron capaces de demostrar nada parecido, entradas y salidas a túneles cercanas al centro. La táctica fue similar para las escuelas de la UNRWA, donde en ocasiones distribuían imágenes de fusiles o lanzagranadas en alguna de las habitaciones para justificar su destrucción.
Difusión de la masacre del 7 de octubre y del calvario de los rehenes y sus familiares.La Embajada de Israel en Madrid y en otras ciudades globales invitó a grupos reducidos de periodistas a ver un vídeo en bruto de unos 45 minutos con las atrocidades cometidas por Hamás el 7 de octubre. Ese mismo vídeo crudo fue proyectado a los embajadores de España, Irlanda y Noruega en Tel Aviv tras el reconocimiento del Estado palestino, como represalia. Estos funcionarios fueron grabados (en violación de las convenciones diplomáticas) y su imagen, difundida en redes sociales como escarmiento.
La delación de los incómodos. El grupo israelí estadounidense Canary Mission se ha dedicado a delatar, en reuniones con senadores y congresistas, a los estudiantes propalestinos de las protestas en las universidades como Columbia o Harvard contra el genocidio en Gaza. Muchos de ellos han sido arrestados posteriormente, e incluso detenidos sin cargos para su posterior deportación.
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