06 de enero de 2021
06.01.2021
La Opinión de Murcia
Estados Unidos

Opinión | 'Trump se da un golpe de Estado'

La toma del Capitolio implicaría la detención inmediata del inductor del tumulto, salvo que la orden del asalto y el poder de castigarlo emanan en última instancia de la misma persona

06.01.2021 | 23:19
El todavía presidente de EEUU, Donald Trump.

El mayor peligro de entregar el poder a los payasos consiste en que los ciudadanos se los acaben tomando en serio, según acaba de ocurrir en Washington. El golpe de Estado de Donald Trump contra el país donde ejerce la presidencia, recompone o descompone la actualidad con mayor impacto que la pandemia, porque el coronavirus no ha afectado todavía al templo sagrado del orden público. La toma del Capitolio implicaría la detención inmediata del inductor del tumulto, salvo que la orden del asalto, la responsabilidad de que se haya materializado y el poder de castigarlo emanan en última instancia de la misma persona, otra vez Trump.

Los Reyes Magos han traído la interrupción de una votación presidencial en el Congreso, como en el 23-F. Los asaltantes vikingos sin mascarilla del Capitolio han competido en vestuario pintoresco con los golpistas de las Cortes, a quienes el mundo confundió con toreros. También en Madrid se proclamaron intérpretes de la voluntad del Jefe de Estado. En aquel caso sin fundamento, pero en Washington no hay duda del patrocinio de Trump. En las dos semanas previas a la coronación del difunto Biden, la esperanza se ha depositado en el vicepresidente Pence, salvo que su inmediato superior puede destituirlo o detenerlo tras acusarlo ahora mismo de que "no ha tenido el coraje de proteger a nuestro país".

El Trump desencadenado puede bombardear Moscú, ya puestos. Durante cuatro años, ha dado un volantazo cada vez que estaba a punto de derrapar. Hoy es un perro rabioso, el Mad Dog que apodaba a su primer secretario de Defensa. La estampa brindada por Washington permitirá que se froten las manos los también dictadores de China o Arabia Saudí. El "faro en la colina" predicado por el senil Reagan ha sido apagado a pedradas por los propios estadounidenses. Ya solo falta decidir si la pandemia política supera en gravedad a la vírica y a la económica. Difícil elección.

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