14 de diciembre de 2020
14.12.2020
La Opinión de Murcia
Brexit

Cunde el pánico entre los empresarios británicos

Las compañías deben asumir cambios drásticos a partir del 31 de diciembre sin tener directrices en asuntos clave

14.12.2020 | 09:25
Un tráiler en el puerto británico de Dover.

Boris Johnson ha estado desde el jueves preparando a los ciudadanos para el colapso de las negociaciones post Brexit. Un desastre que, según él, no debía inquietar a nadie. "Es una solución que creo que sería formidable para el Reino Unido. Podremos hacer exactamente lo que nosotros queramos a partir del 1 de enero", llegó a decir. La falacia de Johnson no engaña a los empresarios, entre los que empieza a cundir el pánico.

Los informativos en televisión se van llenando de gente al frente de pequeños y grandes negocios clamando que a tres semanas de que termine el período transitorio aún no saben cómo hacer para seguir funcionando. "Es muy estresante, muy duro", se quejaba en la BBC Jacqueline Barleycorn, que dirige la compañía The Great British Porridge. El 50% de sus cereales y barritas energéticas se exportan a países de la Unión Europea. Los clientes les preguntan si podrán seguir contando con la mercancía. Algunos han suspendido grandes pedidos. "Todo el tiempo estamos pensando si estamos haciendo lo correcto, si podemos hacer algo más". Ante las dudas, uno de sus socios se encuentra en España buscando instalaciones para recolocar parte del negocio. "Es un buen plan B".

El Gobierno pide a las empresas que se preparen para, en cuestión de tres semanas, regirse por las ordenanzas de la Organización Mundial de Comercio (OMC). Los empresarios grandes y pequeños tendrán que atenerse a drásticos cambios, muy complejos, y que aún no se han definido. Habrá nuevas regulaciones en las fronteras, controles de aduanas diferentes, cambios en el sector de servicios, más papeleo y en muchos casos la necesidad de un experto en la materia para solucionar litigios administrativos y cuentas con la hacienda pública por asuntos del IVA.

Mucho tiempo perdido

"Por decirlo suavemente, el Gobierno británico ha dejado para demasiado tarde todo lo que se refiere a procedimientos, directrices y detalles en asuntos clave", afirma Adam Marshall, director general de las Cámaras de Comercio Británicas. En la misma dirección apunta Sally Jones, experta en estrategia comercial global y en asuntos relacionados con el Brexit de la consultora EY. "Estoy muy enfadada porque todo se ha dejado para el último momento. La mayor parte de los cambios ya eran inevitables cuando Theresa May decidió el 7 de enero de 2017 que íbamos a dejar el mercado único y la unión aduanera. Nos podíamos haber preparado, que es lo que Francia, Holanda, Bélgica e Irlanda han hecho". Jones, que participaba el viernes en una conferencia del foro de reflexión Institute for Government, considera "una locura" que los comerciantes británicos no vayan a poder tener acceso a los sistemas de declaración de aduanas hasta el 31 de diciembre. "Cómo se supone que cualquier negocio puede funcionar así", se preguntó.

El transporte de mercancías será uno de los afectados. Los puertos en Kent ya están colapsados desde hace varios días. Las fábricas han multiplicado los pedidos de material y piezas desde Europa por temor a escasez y a una fuerte subida de los precios después de enero. La proximidad de la Navidad agrava la situación. Muchos regalos procedentes del continente llegarán en marzo. Algunos grandes transportistas llevan gastados millones de libras para asegurar la fluidez del tráfico. Incluso están recurriendo al transporte aéreo. "Hay compañías más informadas, que otras", señala Marshall, "pero ni una sola de las grandes empresas en el Reino Unido me ha dicho que esté completamente preparada debido a la falta de información".

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