08 de octubre de 2019
08.10.2019
Salud

Un laboratorio de EE UU encuentra la solución para acabar con la resaca

El producto está diseñado para tomarlo antes de beber y evitar el malestar y los dolores de cabeza tras la ingesta de alcohol

08.10.2019 | 11:54
Un laboratorio de EE UU encuentra la solución para acabar con la resaca

La peor parte de una fiesta es lo que llega después: la resaca. Al menos así ha sido hasta ahora. Sin embargo, un laboratorio de San Francisco afirma que ha encontrado el remedio definitivo para acabar con la resaca. Se trata de un probiótico modificado genéticamente que se toma antes de beber alcohol para prevenir los dolores de cabeza y el malestar del día siguiente. El laboratorio presenta esta 'solución' bajo el lema 'Bebe como si hubiese mañana'.

Envasada en pequeñas botellas translúcidas de 15 mililitros, ZBiotics ya está de venta al público por internet y en algunas tiendas físicas de Estados Unidos, y sus creadores explicaron que se han "limitado" a copiar un proceso natural y dirigirlo específicamente a tratar la resaca.

"Es una bebida que contiene un probiótico modificado genéticamente para romper uno de los derivados tóxicos de la ingesta de alcohol llamado etanal, que es el responsable de lo peor del malestar del día siguiente a haber bebido", dijo a Efe el consejero delegado y cofundador de ZBiotics, Zack Abbott.

Doctor en microbiología, Abbott se confiesa fascinado por las bacterias y su potencial para ser alteradas y contribuir a procesos beneficiosos para los humanos, una misión cuya primera parada ha sido combatir los efectos indeseados de una noche de fiesta.

"Comúnmente, hay varios síntomas que la gente experimenta tras beber como dormir mal, deshidratación bucal, etc. Pero con esos podemos lidiar mediante la ingesta de café o tomando un buen desayuno. El etanal, sin embargo, es algo para lo que no se tenía remedio. Así que usamos la ciencia para dar un paso adelante y ayudar con una solución natural al problema", apuntó.

Desde ZBiotics insisten en tildar de "natural" el producto que comercializan porque, a su juicio, se limitan a replicar un proceso que ya ocurre dentro del cuerpo humano pero en un órgano distinto, así que, en esencia, "trasladan" un fenómeno metabólico de un lugar a otro.

La bacteria elegida es Bacillus subtilis, usada, por ejemplo, en el proceso de fermentación tradicional de las semillas de soja en Japón, cuyo ADN es alterado para producir una enzima capaz de lidiar con el etanal (el derivado del alcohol responsable de la acidez y el malestar).

Esta misma enzima ya existe de forma natural en el hígado, donde lleva a cabo la misma función, pero Zbiotics la "traslada" a los intestinos, de manera que el etanal se "rompe" antes de que pueda derivar en acidez y por tanto dolores de cabeza y malestar generalizado.

"La base para la creación de ZBiotics fue la idea de que podemos potencialmente dirigir o aprovechar el poder de las bacterias, domesticarlas para crear características que nos sean útiles", indicó el consejero delegado del laboratorio.

Preguntado acerca de los previsibles recelos con que un producto de estas características puede ser recibido en el mercado, Abbott dijo no creer que el hecho de que "algo esté modificado genéticamente lo haga inherentemente seguro o no seguro".

"Como cualquier otro producto alimenticio nuevo, debe ser evaluado para garantizar su seguridad. Nosotros nos pasamos dos años en el laboratorio asegurándonos de que es seguro y tomamos como estándar el referente más alto", apuntó.

"Al fin y al cabo, estamos combinando dos bacterias del mismo modo que la naturaleza lo ha hecho durante millones de años", remachó el investigador, quien añadió que tanto la seguridad del producto como su marketing cumplen con todos los requerimientos de la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE.UU. (FDA, por su sigla en inglés).

El producto está diseñado para operar mientras se bebe y mientras se duerme, de manera que debe tomarse antes de la ingesta de alcohol o en el momento de la misma y cada botellita cuesta entre 9 y 12 dólares según la cantidad de unidades que se compren.

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