"Los diputados se dirigen al presidente y al Gobierno de Rusia con la propuesta de estudiar la conveniencia de reconocer la independencia de Abjasia y Osetia del Sur", señala la declaración de la cámara baja del Parlamento ruso.

La Duma insta a las autoridades rusas a "abrir misiones en esos dos Estados", aumentar los esfuerzos para garantizar la seguridad en la región y "simplificar al máximo" los trámites para los que quieran cruzar la frontera entre Rusia y esos territorios.

"Tras la proclamación unilateral de la independencia de Kosovo, Rusia tiene ante sí la posibilidad de revisar su política en relación a Abjasia, Osetia del Sur y también Cisdniéster", región separatista moldava, señala.

Los diputados expresan su respeto a la "soberanía e integridad territorial de Georgia y Moldavia", pero matizan que "el proceso de reconocimiento de Kosovo va en contra de las normas del derecho internacional".

Esas repúblicas, subrayan, "tienen muchos más argumentos para aspirar al reconocimiento internacional que Kosovo" y añade que los planes de Georgia de ingresar en la OTAN le impiden "consolidar su territorio".

Además, la declaración contempla la posibilidad de adoptar medidas de fuerza para defender los derechos de los ciudadanos rusos en caso de agresión georgiana contra los territorios abjaso y suroseta.

Georgia acusa a Rusia de apoyar a Abjasia y a Osetia del Sur en sus aspiraciones independentistas y de practicar una política de "anexión soterrada" mediante la concesión masiva de la ciudadanía rusa a sus habitantes.

Todos los partidos representados en la Duma, los oficialistas Rusia Unida y Rusia Justa, los comunistas y los nacionalistas se pronunciaron a favor del reconocimiento de la independencia de esos dos territorios.

En concreto, los diputados de Rusia Justa consideran crucial ese reconocimiento con el fin de evitar el despliegue de tropas de la OTAN en el Cáucaso.

Tanto Abjasia como Osetia del Sur, que rompieron lazos con Georgia tras sendas guerras civiles, se dirigieron a principios de marzo a Rusia y al resto de la comunidad internacional (ONU, Unión Europea y OSCE) para que reconozcan su independencia.

Seguidamente, Moscú restableció las relaciones estatales comerciales con Abjasia, decisión que Georgia interpretó como un "estímulo al separatismo" tanto abjaso como suroseta.

Tanto el líder abjaso, Serguéi Bagapsh, como el suroseta, Eduard Kokoiti, han puesto grandes esperanzas en que Rusia reconozca su independencia una vez consumada el pasado 17 de febrero la secesión de Kosovo de Serbia.

No obstante, el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, ya ha asegurado que Moscú no tiene intención de reconocer la independencia de esas regiones separatistas.

Además, Putin aseveró el mes pasado que Rusia no aceptará nuevos miembros en su seno, ya que representarían una "carga financiera".

Rusia advirtió que la independencia unilateral de Kosovo, a la que se opuso desde un principio, abrirá la "caja de Pandora" de los separatismos en Europa.