"Estamos interesados en que en los accesos lejanos a Rusia se resuelva el problema de los talibanes. Si allí llegan a no estar las tropas de la OTAN, tendremos que volver nosotros, y no tenemos ganas de hacerlo", dijo Rogózin al canal de televisión Viesti-24

Rogózin, un nacionalista pragmático que fue nombrado embajador ante la OTAN en enero pasado por el presidente saliente, Vladímir Putin, aseguró que Rusia no quiere repetir la invasión soviética de Afganistán para combatir a los integristas del movimiento Talibán.

"Por ello respaldaremos algunos programas no militares de la Alianza en lo que se refiere al cargamento civil y la ayuda propiamente dicha a Afganistán, para reconstruir su infraestructura", aseguró.

Agregó que Rusia actualmente "hace mucho por Afganistán porque entiende que es ante todo allí donde pueden volver a anidar el movimiento Talibán y otras organizaciones terroristas", cuyo blanco serán los países de la comunidad pos-soviética aliados de Rusia.

La prensa reveló esta semana que Rusia ha empezado, por primera vez, a negociar con los gobiernos occidentales la posibilidad de autorizar el transporte de cargas destinadas al contingente militar de la OTAN en Afganistán por territorio ruso.

Según el diario británico "The Financial Times", diplomáticos en Moscú y Bruselas trabajan en un plan que incluiría el transporte por tierra a través de Rusia y dos países centro-asiáticos de cargamento no militar, como gasolina, alimentos, medicinas y ropa.

La posibilidad de realizar esos suministros desde el norte es muy importante para la OTAN, pues el aprovisionamiento de su contingente de 43.000 militares en Afganistán se efectúa actualmente a través de Pakistán y depende en alto grado de la inestable situación política interna en ese país.

Fuentes aliadas aseguran que en la última reunión del Consejo OTAN-Rusia Rogózin expresó el vivo interés de su país en la firma del respectivo acuerdo, a pesar de las graves discrepancias entre Moscú y Bruselas debido a la ampliación de la Alianza al este.

Según diplomáticos de la embajada rusa ante la OTAN, para llegar de Rusia a Afganistán el cargamento de la OTAN deberá pasar por territorio de Uzbekistán y Kazajistán, con cuyos gobiernos ya se celebran negociaciones.

Simultáneamente, expertos rusos y aliados realizan consultas sobre los volúmenes de cargas y los itinerarios para su transporte, dijo al diario británico un diplomático ruso.

Fuentes de la Alianza se abstienen de vaticinar si ese cambio de la actitud de Rusia refleja los nuevos vientos que podrían empezar a soplar en Moscú tras el relevo en el Kremlin en mayo pasado del "duro" presidente Putin por su sucesor, Dmitri Medvédev, un tecnócrata de 42 años con fama de liberal.

"Al ayudar al contingente de la OTAN en Afganistán, Rusia se preocupa por sus propios intereses estratégicos", para neutralizar la amenaza del fundamentalismo islámico al sur de sus fronteras, dijo un diplomático aliado a "The Financial Times".

Mientras, el propio Putin aprovechó ayer una visita a Moscú de la canciller alemana, Angela Merkel, para criticar el acercamiento de la OTAN a las fronteras de Rusia y el deseo de países vecinos como Georgia y Ucrania de ser miembros de la Alianza.

"La interminable ampliación de un bloque político-militar en las condiciones actuales, cuando no hay enfrentamiento de dos sistemas hostiles, es inoportuna, perjudicial y contraproducente", declaró en una rueda de prensa con Merkel.

Agregó que "se da la impresión de que se intenta crear una organización llamada a sustituir a la ONU, pero la humanidad no aceptará semejante estructura de las relaciones internacionales, que solo incrementará el potencial de conflictos".

"La OTAN ya rebasa los marcos de su competencia. No tenemos nada en contra de ayudar a Afganistán, pero la pregunta es ¿por qué es la OTAN la que lo hace? Éste no es un problema de la OTAN, y todos lo entienden", subrayó.

Todos estos y otros espinosos asuntos, como el plan de EEUU de desplegar su escudo antimisiles en Europa del Este, serán tema de negociaciones y regateo en el Consejo OTAN-Rusia que, por primera vez, se celebrará a nivel de jefes de Estado y de Gobierno dentro de la cumbre aliada que tendrá lugar del 2 al 4 de abril en Bucarest.