Los detenidos fueron liberados ayer en la prisión Insein, de Rangún, según el portavoz, Nyan Win. Entre los liberados se encuentra un directivo de LND, Hla Pe, aunque otros 250 miembros del partido opositor continuan encarcelados.

La Junta Militar había asegurado que unas 3.000 personas fueron detenidas en conexión con las masivas manifestaciones, pero que al poco tiempo la mayoría fueron liberadas. Informaciones de organizaciones humanitarias denuncian que fueron maltratados durante su detención.

Mientras, el enviado especial de Naciones Unidas para Birmania, Ibrahim Gambari, celebró el encuentro entre Aung San Suu Kyi con el general retirado Aung Kyi, nuevo interlocutor oficial designado el 8 de octubre por la Junta para incentivar los contactos entre el Gobierno y la histórica disidente, pero remarcó que la reunión sólo es el comienzo.

Así lo indicó Gambari a los medios de comunicación tras su encuentro con el primer ministro japonés, Yasuo Fukuda, en Tokio, al tiempo que destacó que Suu Kyi es "muy consciente de las dificultades que está experimentando su gente". "Su preocupación es poner fin a la violencia y la liberación de los presos", añadió.

COMPROMISO DE JAPÓN

En su reunión con Fukuda, tras la cual se encontrará también con el ministro nipón de Exteriores, Masahiko Komura, el enviado especial de urgió al Gobierno japonés el apoyo a los esfuerzos de Naciones Unidas para mejorar la situación en Birmania.

De hecho, por la tarde se espera que Komura asegure a Gambari el total apoyo de Tokio al impulso intenacional para las reformas democráticas y de Derechos Humanos en el país asiático, según confirmaron fuentes oficiales.

Japón, históricamente uno de los mayores donantes de ayuda a Birmania, canceló sus subvenciones millonarias para proyectos educativos después de que un periodista nipón muriera en Rangún bajo los disparos de las fuerzas de seguridad birmanas durante la represión de las manifestaciones del pasado mes.