"Hoy abrimos juntos una bella página de la historia de Francia", declaró la primera mujer con posibilidades reales de acceder a la Presidencia de Francia, ante los casi 1.500 delegados y figuras socialistas reunidos en París en el Congreso que la entronizó.

Acogida con una ovación y los gritos de "Segolene presidenta", la también presidenta regional de Poitou-Charentes aseguró que ha surgido a la izquierda "una nueva esperanza", como "una ola que sólo pide crecer" hasta la victoria.

En un mensaje a todos sus conciudadanos, la candidata presidencial del PS y también del Partido Radical de Izquierda dijo que quiere desatar en esta campaña "una reacción colectiva, un impulso a tono con la esperanza que despunta" y transformarla en una "superación" dando "felicidad e incluso a veces fervor".

Royal, de 53 años y protagonista de un fenómeno mediático extraordinario, derrotó a sus dos rivales, Laurent Fabius y Dominique Strauss-Kahn, en las primarias del PS al cosechar el 60,65 por ciento de los votos de los militantes socialistas hace diez días.

Conocedora de los sondeos que indican que su primer atractivo es su condición de mujer, Royal destacó el gesto "realmente revolucionario" de los militantes del PS al designarla candidata, antes de agregar con una sonrisa que, como dice la presidenta de Chile, Michelle Machelet, "nada sería posible sin los hombres".

Y reiteró su promesa de que su primera ley, en caso de victoria, será contra la violencia a las mujeres.

"Cumplamos juntos nuestro deber de victoria para los millones de franceses que la aguardan, que esperan que se ponga fin a estas políticas de ruptura, de fractura, de inseguridad y de precariedad", dijo Royal, en alusión al lema de la "ruptura" de su probable adversario de derechas, Nicolas Sarkozy.

Radiante y luciendo un traje claro con rayas oscuras, la apóstol del "orden justo" y la "democracia participativa" dijo que "la victoria es posible", pues tiene "resistencia, fuerza, obstinación, valor, porque vosotros me los dais", y está segura de superar las "emboscadas" y "trampas" porque "la derecha no retrocede ante nada".

"Si hacéis bien lo que os propongo y me hacéis llegar lo que os dicen los franceses, su inteligencia colectiva para que yo pueda reajustar las cosas en tiempo real, entonces sí os llevaré a la victoria", aseguró Royal, a la "escucha" de sus compatriotas.

Dejó claro que, al margen del "impulso nacional" de su campaña, será descentralizada y "regionalizada". Y prometió enriquecer su proyecto con lo que sus conciudadanos propongan en los primeros cuatro temas de debate: educación, lucha contra toda la violencia, poder adquisitivo y medio ambiente.

En su discurso, de unos 40 minutos y jalonado por aplausos, retomó la alocución pronunciada al día siguiente de su triunfo, como su lema "el progreso para todos y el respeto para cada uno", y la promesa de poner el "progreso social en el corazón de todas las decisiones políticas".

La sucedieron en el podio el presidente de la Internacional Socialista, Georges Papandreu, y el líder socialista belga Elio di Rupo, y se leyeron mensajes de felicitación y apoyo de la mandataria chilena Bachelet y de los jefes de Gobierno de España, José Luis Rodríguez Zapatero, e Italia, Romano Prodi.

"España tiene hoy un gobierno de progreso. Ahora el toca el turno a Francia", indicó Zapatero, mientras Bachelet, a la que Royal había acompañado en los últimos días de su campaña en Chile, recalcó que la socialista gala ayuda a acelerar la "modernización" y hace dar a las mujeres "un paso más" con repercusiones "inmensas".

La candidata, que desde el estrado saludó a sus dos rivales derrotados en las primarias, mencionó también al gran ausente, el ex primer ministro Lionel Jospin, el histórico perdedor de 2002 que no ha disimulado su hostilidad hacia las posiciones de ella.

Royal también saludó a su pareja, padre de sus cuatro hijos y líder del PS, Francois Hollande, por el que "hoy estamos unidos".

Hollande, que clausuró el congreso con un discurso muy político, arremetió contra la derecha, que con "todos los poderes" desde 2002, deja un país "empobrecido", "debilitado" y "con miedo".

Y a Sarkozy, que anunciará esta semana su candidatura al Elíseo, le pidió que deje su cargo de ministro de Interior, por principio y porque en "estos tiempos de inseguridad y violencia" Francia necesita a un titular de Interior "a tiempo completo".