La Fiscalía añadió que pedirá a un tribunal de la ciudad de Olongapo que emita una orden de arresto contra los marines y que sean sometidos a la jurisdicción de las autoridades filipinas.

Los marines se encuentran bajo la custodia de la Embajada de EEUU en Manila, aunque la misión diplomática prometió que comparecerían a los requerimientos de la Justicia filipina.

El fiscal Prudencio Jalandoni declaró que las acusaciones contra los otros dos marines fueron rechazadas por falta de pruebas que determinen su presencia en la furgoneta donde supuestamente tuvo lugar la violación.

Jalandoni agregó que el chófer de la furgoneta, un ciudadano filipino, también será acusado por conspirar con los acusados al no hacer nada para evitar la presunta agresión.

La joven filipina, cuya identidad no ha sido divulgada, denunció que fue violada el pasado 1 de noviembre por los marines tras conocerles en un bar de Subic, 90 kilómetros al noreste de Manila, donde luego fue encontrada semidesnuda y en estado de shock.

Uno de los soldados estadounidenses admitió que tuvo relaciones sexuales con la mujer, pero aseguró que fueron de mutuo acuerdo.

El resto de los militares se han declarado inocentes de los hechos.

Los marines se encontraban en Filipinas realizando maniobras militares conjuntas con el Ejército filipino, tal y como permite el Acuerdo el Acuerdo de Fuerzas Visitantes firmado por ambos países.