De esta forma se habría superado la crisis interna entre personalidades políticas de "la vieja guardia" y los "rebeldes" de la joven generación del histórico movimiento de Yaser Arafat, que llegaron al punto de presentar listas electorales por separado.

Los veteranos dirigentes del movimiento nacionalista aprobaron anoche la decisión de unificar ambas listas y poner a todos los candidatos bajo la presidencia del carismático Barguti, preso desde el 2002 en Israel, donde fue condenado a cinco cadenas perpetuas como responsable de la muerte de cinco israelíes a manos de las Brigadas de los Mártires de Al Aksa, afiliadas a Al Fatah.

El diario palestino "Al Sinara", que también informa del acuerdo, señala que la esposa de Barguti, la abogada Fadua Barguti, y otros allegados al legislador, participaron en la reunión para llegar a un acuerdo con los veteranos del movimiento, pero la mujer lo desmintió hoy a la edición electrónica del periódico israelí "Iediot Aharonot".

El acuerdo entre las dos facciones no ha sido difundido oficialmente por Al Fatah, que lidera el presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Mahmud Abás, quien, agobiado por la crisis interna y por la tendencia de Israel a impedir las elecciones entre los 250.000 palestinos residentes en Jerusalén, quiso dimitir.

El jefe de los Servicios de Seguridad de Egipto, general Omar Suleimán, llegó hace dos días desde El Cairo, en medio también de un recrudecimiento de la violencia entre Israel y las facciones de la resistencia palestina, para persuadir a Abás de su intención, según revelaron a la prensa fuentes palestinas.

La crisis interna en Al Fatah se debe a una vieja reclamación de poderes por parte de los jóvenes dirigentes de base, quienes de hecho han conducido la resistencia contra la ocupación israelí en Gaza y Cisjordania en las "intifadas" de 1987 y de 2000.

Los rebeldes consideran que los "viejos corruptos" llegados desde el exilio en Túnez con Yaser Arafat, en 1994, les usurparon su sitio en Al Fatah, y creen que sólo ellos podrán vencer en las urnas a los candidatos del popular movimiento islámico Hamás.

El Movimiento de la Resistencia Islámica (Hamás), que participará por primera vez en unas elecciones legislativas, obtendría el 40 por ciento de los votos, y Al Fatah, que dominó la calle palestina durante decenas de años, apenas el 20 por ciento, reveló un sondeo difundido ayer, jueves.

Según fuentes palestinas citadas por la radio israelí, la mayoría de los candidatos de la "vieja guardia" de Al Fatah participarán en las listas de candidatos para comicios zonales y no en la lista para los nacionales, si lo admite el Comité de Elecciones.

Mushir al-Masri, portavoz de Hamás, el principal opositor de Abás y el mayor rival de Al Fatah, advirtió hoy que si el presidente de la ANP decide aplazar las elecciones alegando que Israel las impedirá en Jerusalén, ello pondría fin al diálogo de su movimiento con el Gobierno, mientras que otros portavoces preveían "una guerra civil".

Dirigentes de Hamás instaron a Abás a celebrar en la fecha prevista y sin dilaciones los comicios.

Allegados a la ANP, por su parte, presionan al presidente para que posponga las elecciones ante el temor de que Al Fatah pierda la partida en las urnas frente a los candidatos de Hamás, que este año logró el control de importantes ciudades y pueblos en elecciones municipales.

Israel condiciona la participación de los palestinos de Jerusalén a que Abás prohíba la participación de Hamás en las elecciones, posición compartida por Estados Unidos y la Unión Europea -principales donantes de su Gobierno-, a menos que los islámicos desarmen a su milicia antes de las elecciones.