Así lo denunció ante los medios el director de AI en España, Esteban Beltrán, quien entregó en la Embajada 110.000 firmas de españoles favorables al cierre de Guantánamo, acompañado de un activista de la organización vestido con el característico mono naranja de los presos de la base estadounidense.

El Día Internacional de los Derechos Humanos, con el que se conmemora este año el 57 aniversario de la Declaración Universal de Derechos de la ONU, podía haberse celebrado, reconoció Beltrán, denunciando otras violaciones que se registran en el mundo, como los más de treinta conflictos armados o la falta de agua potable y de medicamentos que afecta a millones de personas.

Sin embargo, para AI resulta fundamental este año sacar a la luz la tortura, "la violación de los derechos humanos más preocupante" por su repercusión sobre la vida y los derechos de todos los ciudadanos, incluidos los derechos a la salud, a la vivienda y a los alimentos.

Mientras disminuyen los países con pena de muerte, "la tortura se extiende" y, el año pasado, AI registró casos de tortura en 106 países.

El salto cualitativo es que, desde el inicio de la "lucha contra el terror" desencadenada por Estados Unidos tras el 11 de septiembre, "la tortura parece ser justificable" y se intenta "redefinir", con fórmulas como "nuevas técnicas de interrogatorio", alertó Beltrán.

AI, aseguró, ha documentado 800 vuelos secretos de detenidos sólo en Europa e investiga en qué lugares aterrizaron y qué conocimiento tenían de los hechos los respectivos Gobiernos, desde el convencimiento de que esos aviones son un eslabón de una estrategia de "tortura y desapariciones sistemáticas".

En este contexto, Amnistía Internacional reclama al Ejecutivo español y a los gobiernos europeos "que no miren hacia otro lado" y apoyen una investigación del Consejo de Europa, para no esperar a que, dentro de treinta años, una "comisión de la verdad" muestre lo ocurrido ahora en vuelos y centros secretos de detención.

Tras pedir al Gobierno español que sitúe el respeto a los derechos humanos como eje de sus relaciones con Estados Unidos, AI reclamó al Congreso de ese país que designe una comisión y un fiscal especial para investigar los centros de detención, tanto legales como ilegales.

Hoy en día, aseguró Beltrán, defender los derechos humanos "ya no es sólo un acto de solidaridad, sino también de egoísmo",

Según la información de AI, hay 10.000 personas recluidas en centros públicos, se ha demostrado que había personas presas en esos mismos centros de manera secreta y se estima que hay entre 30 y 150 personas en centros secretos de detención.

"Hay evidencias enormes y consistentes de la utilización de tortura, malos tratos, detenciones ilegales y una práctica sistemática de desapariciones", subrayó el responsable de AI.

Beltrán denunció además el "efecto en cascada" que tiene la tortura y negar, como hacen Estados Unidos, Rusia o China, la jurisdicción del Tribunal Penal Internacional.

Tras apuntar que los debates sobre la tortura celebrados en países como Reino Unido o Alemania habrían sido "inimaginables" hace unos años, criticó que nadie intervenga ante países que cometen grandes violaciones de derechos humanos "con la excusa de que son aliados en la lucha contra el terrorismo", como Rusia o China.

Además de las 110.000 firmas, AI entregó en la Embajada estadounidense un CD con gritos de ciudadanos anónimos contra la tortura y a favor del cierre de Guantánamo, tachada de "escándalo universal".

La organización, que ha documentado varios de los casos de personas recluidas en la base estadounidense, denuncia que desde los atentados del 11 de setiembre continúan detenidas 10.000 personas, la mayoría de ellas sin cargos reconocibles.