El agua contaminada, en la que se encontraron índices de concentración de nitrobenceno y de benceno hasta 30 veces y 6,6 veces superiores a lo normal, respectivamente, llegó a la "capital del hielo" hacia las 5.00 hora local de hoy (21.00 GMT del miércoles).

Según la Administración Estatal de Protección Ambiental (SEPA), la masa de agua de 80 kilómetros tardará 40 horas en pasar por la ciudad, cuyos habitantes, que utilizan el agua del Songhua para beber, han vivido una semana de auténtico pánico, debido a la desinformación.

Para frenar los temores, el gobernador de Heilongjiang (provincia cuya capital es Harbin), Zhang Zuoji, aseguró que él "será el primero en beber agua" cuando la corriente contaminada pase.

El Gobierno chino, mediante la SEPA, hizo un llamamiento a la calma asegurando que los niveles de concentración de benceno y nitrobenceno se redujeron ya a 0,08 y 3,8 veces sobre los normales.

La SEPA confirmó hoy que la planta petroquímica de Petrochina, subsidiaria de CNPC, en la provincia de Jilin (noreste), donde el 13 de noviembre una explosión causó 5 muertos, "es la responsable de la contaminación del río", afluente del Amur, que separa a Rusia y China.

La alarma se ha extendido al Lejano Oriente ruso, donde las autoridades de la región de Jabárovsk y la Comarca Autónoma Hebrea han puesto en marcha medidas de prevención.

El líder local de la ciudad de Jilin, donde se encuentra la planta siniestrada, pidió perdón públicamente por el desastre, lo que también hizo el responsable de fábrica, cuyo nombre no fue revelado.

El viceministro de la SEPA, Zhang Lijun, no dio más detalles sobre la posible responsabilidad civil o penal de la petrolera CNPC, y sólo señaló que por ahora se han gastado 1,2 millones de dólares (1 millón de euros) en los trabajos de limpieza del río.

Confirmó en una rueda de prensa que las sustancias tóxicas llegarán al Amur y a Rusia en unos 14 días, aunque confió en que la entrada de agua de afluentes del río "diluya la contaminación".

Zhang no quiso reconocer la desinformación en torno al suceso, pese a que su institución tardó diez días en informar al público de la contaminación en el río.

Según dijo hoy, la SEPA ya tenía noticia del suceso al menos desde el día 18, cuando fue informado por las autoridades de la provincia de Jilin (donde nace el Songhua).

"Hemos informado convenientemente y a tiempo a los órganos de gobierno locales y provinciales, eso es también una forma de información", aseguró Zhang, quien además negó retrasos en alertar a Rusia.

Algunas fuentes destacan que de nuevo China ha mostrado opacidad ante un problema de salud pública, como ocurrió hace dos años y medio con la epidemia del Síndrome Respiratorio Agudo y Grave (SRAG).

El pasado día 22, el Ayuntamiento de Harbin anunció que durante cuatro días cortaría el suministro de agua de la ciudad por "tareas de mantenimiento", ocultando datos de polución que ya se sospechaban desde cuatro días antes.

Los rumores y el pánico se extendieron entre los ciudadanos de Harbin, donde se habló de un inminente terremoto e incluso de la presencia de un perturbado que había envenenado con cianuro el agua de la ciudad.

"La gente se volvió loca recorriendo toda la ciudad para buscar agua embotellada", aseguró un taxista citado hoy por la prensa independiente, mientras otras informaciones señalaron que muchos padres de Harbin habían enviado a sus hijos a casas de parientes fuera de la ciudad.

Ante la prensa no compareció hoy el ministro de la SEPA, Pan Yue, sino el viceministro, quien excusó a su superior afirmando que se encontraba "preparando un festival de medio ambiente para el próximo 30 de noviembre".

Otra explosión de una planta química en la municipalidad de Chongqing (centro de China) causó hoy un muerto y tres heridos, y también desató la alarma por posible contaminación con benceno en un río cercano.