Al concluir la cumbre celebrada en la localidad surcoreana de Kyongju, en el este de Corea del Sur, ambos mandatarios confirmaron su compromiso para que el problema nuclear norcoreano "se resuelva de una manera pacífica y mediante la diplomacia".

Bush y Roh participarán mañana y el viernes en la cumbre anual de jefes de Estado y Gobierno del Foro de Cooperación Económica de Asia-Pacifico (APEC) que acoge Pusan, el quinto mayor puerto del mundo y la segunda ciudad surcoreana en importancia.

El presidente norteamericano llegó anoche a Corea del Sur procedente de la ciudad japonesa de Kioto, primera etapa de su gira asiática que tras Pusan le llevará a China y Mongolia.

Esta es la primera visita de Bush a Corea del Sur desde que Roh se convirtió en presidente de este país a principios de 2003, aunque los dos mandatarios se han reunido ya en cinco ocasiones bilaterales en Washington y en el marco de otros eventos internacionales.

La declaración conjunta urge también a Corea del Norte a un rápido desmantelamiento nuclear, de una manera verificable.

Los dos presidentes subrayaron como un "importante progreso" el compromiso adoptado en la cuarta ronda de negociaciones multipartitas sobre el programa nuclear norcoreano concluida el pasado mes de septiembre en Pekín.

Corea del Norte se comprometió a renunciar a su arsenal atómico y a retornar al Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP), pero, ya al margen de las conversaciones, exigió que se le suministrara un reactor atómico de uso pacífico antes de que el régimen comunista diera cualquier paso hacia su desarme.

Por su parte, el presidente chino, Hu Jintao, quien se encuentra en Seúl hoy y que mañana también participará en la cumbre del APEC, explicó en un discurso ante la Asamblea Nacional o Parlamento surcoreano, que su país seguirá haciendo los esfuerzos necesarios para resolver el asunto norcoreano "a través del diálogo".

"La solución pacífica del problema nuclear de la península coreana a través del diálogo es el método más realista y razonable", dijo Hu.

Esta fue la primera vez que un presidente chino habló ante el Parlamento surcoreano, desde que su antecesor, Jiang Zemin, lo hiciera en 1995.