«La verdura o fruta ecológica no es una moda, es salud y sostenibilidad, pero en esa concienciación social hay mucho por trabajar aún». Así de rotundo se muestra Ricard Espelt, investigador de la Universitat Oberta de Catalunya, para recordar los beneficios de un tipo de producción más ligada al terreno y repleta de beneficios. «Hay que renunciar a determinados productos que no son de temporada, buscar los que nos son próximos y ser coherente con los recursos naturales», incide. La agricultura ecológica por definición es aquella que está libre de fertilizantes, plaguicidas, hormonas y antibióticos. Sus técnicas, además de suponer un beneficio para la salud, ayudan a preservar el planeta. Su objetivo es la obtención de alimentos de mayor calidad, libres de residuos y que minimicen el impacto humano en el medio ambiente.

La también denominada agricultura biológica utiliza el agua o la tierra de manera óptima, contribuyendo a preservar la biodiversidad vegetal y animal, con la derivada del desarrollo local sostenible de la zona. Así lo defiende el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. Esta manera de cosechar patatas, zanahorias o cereales utiliza la naturaleza sin romper su ciclo, evitando la sobreexplotación y el uso de sustancias contaminantes. «Genera más elementos positivos que cosas en contra, porque en vez de pesticidas se opta por la rotación, lo cual tiene un menor impacto en el medioambiente y finalmente es mejor para nuestros cuerpos», señala Espelt, experto en cooperativismo y agroecología.

Los productores se quejan de la burocracia y de los costes que la producción industrial no tiene, afirma Espelt

Regulada en España desde 1989, fue en 1993 cuando entró en vigor el primer reglamento comunitario sobre producción y etiquetado de los productos ecológicos. En España, las autoridades competentes de las comunidades autónomas son las responsables de la organización y supervisión del programa de control de un modelo que necesita más tiempo y un trabajo extra hasta que una col, por ejemplo, llega al supermercado. Además, son productos que tienen que estar separados de aquellos elaborados de manera convencional. Son distribuidos a menor escala y están sujetos a certificaciones y controles específicos. Hay un incremento en los costes que es asumido por el consumidor para que su distribución sea viable. El principal obstáculo, según Espelt, «es vencer la barrera del precio».

Pese a ello, ya no se trata de una simple tendencia pasajera. De hecho, si en 2013 el consumo por cápita en España era de 21,85 euros, el año pasado ya alcanzó los 46,5 €. Aún así, Europa es la gran consumidora de productos ecológicos que se producen en España. Solo en 2018, el volumen de negocio alcanzó los 1.805 millones de euros, de los que 452,4 millones correspondieron a la Comunitat Valenciana. Un 25% del valor de mercado final, con unas exportaciones dirigida casi en su totalidad a Francia, Alemania, Reino Unido, Italia, Suecia y Países Bajos.

El problema del precio

Las voces autorizadas coinciden en que producir ecológicamente no puede suponer un handicap. «Los labradores que apuestan por esta vía se quejan de la burocracia y de los costes económicos que la producción industrial no tiene», razona Espelt. En ese punto, apela a las distintas administraciones y a la compra pública como «un canal impresionante» para atraer productores. Muchos son ya los gobiernos autonómicos y ayuntamientos que empiezan a incluir en sus actos los productos de proximidad y procedentes de la agricultura ecológica. Es algo que reclama el sector: «Es fundamental que en los comedores institucionales y lugares públicos se ofrezcan este tipo de alimentos», señalan desde el Comité de Agricultura Ecológica de la Comunitat Valenciana (Caecv).

Los distintos gobiernos autonómicos empiezan a impulsar ayudas para la transición hacia una agricultura sostenible

La superficie ecológica certificada se ha incrementado en el último año una media del 8 %, mientras que el número de operadores lo ha hecho un 6 %. «Estos datos demuestran que el sector no para de crecer en el ámbito nacional, fruto de las demandas de los consumidores. En la Comunitat Valenciana se continúa creciendo muy por encima de lo que lo que se está haciendo en el resto de España, factor que anima a seguir trabajando y a planificar de forma ordenada el futuro», se apunta desde el Caecv.

La redacción de las nuevas normativas autonómicas ante la emergencia climática recogen medidas para potenciar este modelo. Un ejemplo es la Estrategia Valenciana de Cambio Climático y Energía 2030, con medidas como la de fomentar la agricultura y ganadería ecológicas. Entre las actuaciones que se recogen figura la de impulsar el establecimiento de ayudas para las explotaciones ganaderas extensivas ecológicas, promoviendo específicamente la trashumancia como alternativa. El definitivo despegue pasa por mejorar la eficiencia y sostenibilidad, así como el control biológico para disminuir el uso de agroquímicos en explotaciones convencionales, y la sustitución de técnicas más agresivas o de mayor impacto. La instalación de insectarios para sueltas en cultivos o el incremento de la biodiversidad son otras apuestas en esa necesaria transición hacia unos productos agrícolas con sello ecológico.

Las claves

En vez de química... Rotación de cultivos y variedades resistentes

  • Para evitar productos químicos de síntesis contra las plagas o malas hierbas, los productores ecológicos hacen rotación de cultivos y utilizan variedades resistentes para prevenir dichos problemas.


En vez de conservantes... Apostar por los mercados locales y la estacionalidad

  • Antes que utilizar conservantes artificiales o potenciadores del sabor, los procesadores orgánicos mantienen los productos lo más frescos posible centrándose en la estacionalidad y en los mercados locales, evitando las cámaras de refrigeración y tener que cosecharlos sin la maduración óptima.


No es que sepan mejor... Es que poseen un sabor auténtico y natural

  • os estudios realizados en la UE no han encontrado ninguna evidencia científica de que los productos ecológicos sepan mejor. Sin embargo, cada vez son más utilizados por los chefs más importantes. La agricultura ecológica ofrece al consumidor diferentes variedades de verduras, fruta y carne, según el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.




"CON ESTE MODELO DE PRODUCCIÓN SE PROTEGE LA SALUD Y EL PLANETA"

José Antonio Rico
ENTREVISTA - José Antonio Rico
PRESIDENTE DEL COMITÉ DE AGRICULTURA ECOLÓGICA DE LA COMUNITAT VALENCIANA
Redacción: Joan Lluís Ferrer (coordinador), Luis Mario Arce, Francisco José Benito y Minerva Mínguez. - Diseño y maquetación: Javier Caldito
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