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La Opinión de Murcia
Ver galería >La milagrosa aparición de la Cruz, en el siglo XIII, es rememorada por el pueblo caravaqueño cada año, en unos actos que configuran una verdadera raíz festera sustentada por una tradición con fundamento histórico, evocada desde la Edad Media. Las fiestas de mayo en honor a la Santísima y Vera Cruz constituyen una perfecta unión de colores, cultura, religiosidad y diversión en la que todos los ciudadanos del pueblo participan de forma incondicional, invitando a los visitantes a compartir las celebraciones.
Enrique Soler
La milagrosa aparición de la Cruz, en el siglo XIII, es rememorada por el pueblo caravaqueño cada año, en unos actos que configuran una verdadera raíz festera sustentada por una tradición con fundamento histórico, evocada desde la Edad Media. Las fiestas de mayo en honor a la Santísima y Vera Cruz constituyen una perfecta unión de colores, cultura, religiosidad y diversión en la que todos los ciudadanos del pueblo participan de forma incondicional, invitando a los visitantes a compartir las celebraciones.
Enrique Soler
La milagrosa aparición de la Cruz, en el siglo XIII, es rememorada por el pueblo caravaqueño cada año, en unos actos que configuran una verdadera raíz festera sustentada por una tradición con fundamento histórico, evocada desde la Edad Media. Las fiestas de mayo en honor a la Santísima y Vera Cruz constituyen una perfecta unión de colores, cultura, religiosidad y diversión en la que todos los ciudadanos del pueblo participan de forma incondicional, invitando a los visitantes a compartir las celebraciones.
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Enrique Soler
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