24 de abril de 2019
24.04.2019
La Opinión de Murcia
Bando

Color y sol en la Misa huertana a la patrona

El obispo resaltó ayer la disponibilidad de la Virgen María en una ceremonia litúrgica que no requirió de 'plan B' al brillar el astro rey durante la mañana

23.04.2019 | 23:21
Color y sol en la Misa huertana a la patrona
Color y sol en la Misa huertana a la patrona

El sol brilló, finalmente, ayer. Las previsiones habían tenido a los huertanos con la vista puesta en el cielo los últimos días, hasta se había diseñado un 'plan B' para que la Misa del Bando de la Huerta se celebrara en el interior de la catedral en caso de que el agua hiciera acto de presencia, pero no hubo necesidad de echar mano de él. Justo sobre esllo bromeaba el obispo de la Diócesis, José Manuel Lorca Planes, al finalizar la eucarística en la Plaza del Cardenal Belluga: «Bendita equivocación». Y es que, aunque otros años ha pedido justo ese agua que ha regado las calles y campos murcianos los últimos días, este martes la lluvia habría deslucido un día en el que murcianos y visitantes se echan a las calles.

En esta ocasión, José Manuel Lorca Planes resaltó la disponibilidad de la Virgen María, «que dijo que sí a Dios», y pidió su intercesión por todos los que trabajan por los demás y por los servidores públicos. También tuvo palabras para los jóvenes, a los que dijo que «no sois el futuro, sois el presente».

Sobre la Virgen, presente bajo la advocación de la patrona, la Fuensanta, resaltó que tenía «una misión difícil, pero las dificultades no fueron razón para decir no, sino que las ganas de servir fueron más fuertes».

Con la llegada de la homilía del obispo, muchos de los asistentes que abarrotaban la plaza del cardenal Belluga empezaron a liberarse de chaquetas y fulares. Pero si algo llamaba la atención ayer, como cada Bando de la Huerta, era el color, que se podía ver en chalecos huertanos, faldas de rayas o bordadas, y en los tocados que adornaban las cabelleras de mujeres y niñas. Las flores avanzaban que la primavera ha llegado a Murcia, y estaban presentes en cada rincón de la capital del Segura. Entre los miles de fieles que ocupaban todas las sillas dispuestas para el acto litúrgico, los claveles eran la flor más común aunque, ni mucho menos, la única.

El sol y el color invitaban a la fiesta y la alegría. Con una invitación a celebrar la primavera, el obispo terminaba la celebración: «Ojala podamos vivir todos los acontecimientos de nuestra vida, nuestra ciudad y nuestra región con la tranquilidad que da fiarse de Dios».

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