Seguros para startups: guía práctica para vivir con tranquilidad dentro del maremágnum del emprendimiento

El tempestuoso universo de la emprendeduría se va enmarañando a medida que la tecnología se va imbricando en nuestras familias, en nuestra sociedad y en nuestras empresas

por Atala Martín | BeContent

Y es que en los últimos 10 años, este tipo de compañías han crecido exponencialmente y han apostado por crear plataformas principalmente dirigidas al ámbito de lo social (con un 18,3%) y al empresarial (16,1%), seguidas por el ecommerce, turismo, salud y ciencia, educación, Fintech, videojuegos y otros.

España como destino de startups, se sitúa, según el studio Startup Ecosystem Overview 2018, presentado en el Mobile World Capital Barcelona, como el tercer país favorito de los emprendedores europeos y en quinto a nivel internacional. Un dato relevante fue el de 2015, en el que la creación de startups se incrementó un 26% respecto al 2014.

Las startups se caracterizan, entre otras cosas, por la agilidad y los sucesivos procesos de prueba-error, por lo que no siempre se rigen por las leyes clásicas de la gestión. Pero este proceso conlleva algunos riesgos que hay que medir de manera diferente. Según la Cepyme, el ecosistema emprendedor gana peso en España con un aumento en el número de personas que lanzan su propia compañía, aunque no todas son capaces de sobrevivir al no estar preparadas para medir los riesgos que, entre otros, suelen derivarse de las operaciones técnicas, de la falta de liquidez, de la falta de adaptación a la regulación vigente, a la dificultad de captar usuarios, a la ardua competencia y a la falta de financiación para construir un negocio seguro. Aún quedan por determinar algunos de los riesgos como la insatisfacción del cliente y que puede repercutir directamente desde las redes sociales a la cuenta de resultados de la empresa.

Entonces ¿en qué consiste un seguro para una startup?

Una startup no deja de ser un negocio al que se le ha aplicado un “booster” -un acelerador-. Eso le diferencia de la industria o del comercio habitual y precisamente por este motivo, sus rentabilidades son tan altas como las probabilidades que tiene de fracasar. Esto es, su seguro debe contemplar hilos diferenciales que no son aplicables a los negocios tradicionales.

Sin embargo, no todas las startups son iguales. Para Josep Celaya, director Global de Transformación de MAPFRE y para Fundación MAPFRE hay que distinguir entre las FINTECH, que han creado una nueva fórmula de banca, que incluye préstamos entre particulares, nuevos medios de pago como las criptomonedas y la data como elemento relevante; y las que vienen pisando fuerte como las INSURTECH, de carácter más colaborativo, aportando modelos de cooperación y de mayor simbiosis con el sector asegurador, con ejemplos como las iniciativas centradas en la analítica de riesgos, visualización y exposición de riesgos medioambientales, predicciones paramétricas, etc.
El resultado de esta evolución es que la propuesta de valor de Insurtech mejora respecto a la de Fintech por su esencia colaborativa en lugar de competitiva, que están transformando el sector asegurador.

En cualquier caso, lo que hay que comenzar diciendo es que las pólizas no son algoritmos matemáticos aplicables a casos concretos, sino que están sujetas a las diversas posibilidades. En ellas se tienen en cuenta el número de empleados, el capital social, la inversión inicial, el tipo de servicio a los clientes, el lugar donde se desarrolla la actividad. Lo más urgente es asumir que cuando existen servicios a terceros es necesario un seguro de responsabilidad civil que puede ser de dos clases:

  • Responsabilidad civil de explotación: que puede recaer en una empresa o empleados en caso de que durante el desarrollo de su actividad empresarial, se pueda producir un hecho que cause daño a un tercero.

  • Responsabilidad civil patronal: la que afronta una empresa o un empresario cuando un empleado sufre un accidente durante el desempeño de su trabajo.

Por otra parte, es habitual tener en cuenta el lugar donde se desarrolla la actividad, esto es, el local físico y asegurarlo incluyendo su contenido.

Además, si el negocio va creciendo, lo ideal es tener en cuenta el bienestar de los contratados. Por eso es habitual el seguro para los empleados: con el que pueden obtener coberturas de salud, accidentes, vida o ahorro.

Ya hay muchas aseguradoras en el mercado que ofrecen seguros específicos para startups, como la protección digital, que puede incluir la fuga de datos o el fraude, el espionaje industrial o los delitos informáticos como la extorsión, los ataques masivos de hackers, la vulneración de la privacidad o las reclamaciones de terceros en caso de incumplimiento involuntario de la Ley de Protección de Datos.

Una de las características de las startups es el rápido crecimiento de su negocio y su capacidad de escalabilidad, por lo que un buen consejo es el de contratar servicios más básicos al comienzo de su andadura para ir añadiendo coberturas a medida que la empresa vaya creciendo. En este sentido, la startup no es diferente de cualquier otro negocio: un seguro barato lo es porque posiblemente no tenga la misma cobertura que un paquete de mayor envergadura. Un buen consejo es tratar de no escatimar dichas coberturas ya que estamos hablando de negocios cuyos flecos legales están tan ligados a los tecnológicos que un simple resquicio en la solvencia de la empresa puede dar al traste con el mejor de los negocios.

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