Informe del Agua 2018

Las lluvias de verano podrían reducirse hasta un 30% por el cambio climático

Según el estudio internacional en el que ha participado el CSIC, la zona del Mediterráneo y los países del sur serán las partes más afectadas, con pérdida de la biodiversidad y de la productividad agrícola

30-10-2018Meneame

REDACIÓN ­
Los efectos del cambio climático serán un problema de primer orden en muchas regiones del planeta. Según el Servicio de Información y Noticias Científicas (SINC) en el Mediterráneo, ya amenaza la zona con escasez de agua y pérdida de biodiversidad y riesgos para la seguridad alimentaria y la salud humana, según un estudio internacional con participación de investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

«Las lluvias de verano en esta zona correrían el riesgo de reducirse entre un 10% y un 30% en algunas regiones, lo que aumentaría la escasez de agua y causaría pérdidas en la productividad agrícola, particularmente en los países del sur», advierte Josep Peñuelas, del Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales (CREAF), que ha participado en el estudio junto a Joaquim Garrabou, investigador del Instituto de Ciencias del Mar.

«Por otro lado, se espera que la demanda de agua se incremente entre un 4% y un 22% si se quieren satisfacer las necesidades de agua de la agricultura y compensar el crecimiento de la población humana. El aumento de la demanda estará en conflicto con otros usos, como la necesidad de agua potable o el uso para el turismo o la industria», añade el científico.
Los datos, publicados en la revista Nature Climate Change, muestran que durante los últimos años la temperatura media se ha incrementado en 1,4 °C desde la era preindustrial. En concreto, el nivel del mar ha aumentado 6 centímetros en las últimas dos décadas y sus aguas se han ido acidificando.

Los países del sur del Mediterráneo realizan menos observaciones, tienen menos modelos de impacto y cuentan con menor cantidad de recursos financieros, lo que reduce su capacidad para adaptarse a estos fenómenos. Es decir, la escasez de agua, los peligros a los que se enfrenta el sector pesquero (cambio climático, acidificación y sobrepesca) harán que dependa en mayor medida del comercio e influirá a su seguridad alimentaria. «De hecho, el cambio climático podría ser el desencadenante de problemas como las hambrunas, la migración y otros nuevos conflictos», sostiene Peñuelas. «El cambio climático podría ser el desencadenante de problemas como las hambrunas, la migración y otros nuevos conflictos».

En vista de los resultados del estudio y a fin de crear una visión más integrada del Mediterráneo, se ha establecido la red Expertos del Mediterráneos sobre el Clima y el Cambio ambiental (MedECC), que actualmente cuenta con 400 expertos y con el apoyo de agencias gubernamentales, entre otros socios.