Día Mundial del Agua 2019

Reparto del agua: una solución global para un problema global

22-03-2019Meneame

ANDRÉS MARTÍNEZ BASTIDA Jaime Lamo de Espinosa, ex Ministro de Agricultura e ingeniero agrónomo, decía que el problema del agua es poliédrico y varía en función de la cara desde la que se observa. Un resumen óptimo para un problema más de actualidad que nunca.

Si del poliedro de Lamo de Espinosa eliminamos las caras que están vinculadas a intereses alejados del uso normal y lícito del agua, podremos mirar solo a través de aquellas que responden a razones técnicas y abordar un debate exclusivamente técnico que nos alejará de las pasiones. Porque la ingeniería, aunque es apasionante, no busca mover ni despertar pasiones, sino resolver problemas.

Para abordar el problema hídrico hay que atender a sus diferentes dimensiones: ambiental, productiva, funcional, energética, estructural, social, territorial o económica. Hablamos de nuestro recurso más preciado, del líquido vital, y todos estos factores han de coexistir en equilibrio para que esta delicada estructura no se desconfigure y deje de existir como tal. Todos los puntos de vista son necesarios e imprescindibles, pero en su adecuada medida. Cualquier opción que pretenda hacer desaparecer o prevalecer alguno respecto a los demás creará un escenario inviable para el resto.

Llegados a este punto, queda claro que las cuestiones más importantes ahora son las relativas a adecuar la cantidad y la calidad del recurso para cada uno de los usos; es decir, mantener el equilibrio implica ajustar la dotación y la calidad a cada una de las funciones que el agua aporta a nuestra sociedad.

Por ello, el reto está en conseguir que los balances de masa, energía y económicos de todo nuestro sistema hídrico sean favorables, lo que necesariamente implica trabajar globalmente en el ahorro del recurso y en la optimización de su calidad.

Tales objetivos son de índole técnica. Por tanto, pueden conseguirse mediante la técnica, lo que muestra un escenario que debemos reivindicar con el énfasis que nos brinda hoy el Día Mundial del Agua. Un momento oportuno para hacer balance de todo lo conseguido hasta el momento y de todo lo que queda por hacer.

De esta forma, en la columna de lo conseguido debemos apuntar el titánico esfuerzo de modernización de nuestras infraestructuras hídricas, que han supuesto importantes inversiones públicas y privadas o el trabajo de adaptación de nuestros agricultores y su capacidad para organizarse y entenderse ante una situación tan estresante para la viabilidad de sus explotaciones. También es loable la labor de los entes de investigación públicos que, con más talento y voluntad que medios, se mantienen en la élite internacional; o de los empresarios, que invierten un gran volumen de recursos promoviendo acciones de I+D+i para optimizar los recursos hídricos. Y también el trabajo de muchos ingenieros agrónomos, que han contribuido a crear con sus proyectos la actual estructura hídrica nacional.

No obstante, todos estos logros son insuficientes para poder encarar el futuro con las mínimas garantías. No podemos ser complacientes ni fiar nuestro futuro a la negociación política, siempre interesada, voluble e inestable. Por ello, un día como hoy, y en vísperas de elecciones, los ingenieros agrónomos debemos enfatizar la columna de «lo pendiente».

El escenario actual hace imprescindible una intensa labor de planificación a medio y largo plazo, que ha de contemplar todos los escenarios posibles y plantear proyectos que permitan adelantarse a los acontecimientos. Para sumar todas las fuentes disponibles y crear con ello una paleta de suministros flexible y circular que se adapte a las demandas presentes y futuras. Para implantar un sistema de I+D+i que coordine al sector público y al privado con el objetivo de maximizar la eficiencia de los recursos invertidos.

También necesitamos invertir en infraestructuras para la depuración, la regeneración y la reutilización de aguas, para finalizar la modernización de todas las infraestructuras de riego pendientes y para captar todos los recursos hídricos. Sin olvidar el capital humano para profesionalizar al máximo la gestión del regadío y las demás infraestructuras hídricas de nuestra región, ni la inversión en I+D+i pública y privada para alcanzar mejores rendimientos del conjunto de los recursos.

Por último, toca reivindicar una posición política al respecto del agua que propicie escenarios estables para la planificación e inversión. Escenarios en los que se aplique, mediante el empleo de todo el potencial técnico y científico que ha desarrollado la Región de Murcia, las soluciones que han permitido el desarrollo y la estabilidad ambiental, social y económica de todos los territorios de España. La tecnología actual permite movilizar aguas hasta ahora inaccesibles o no utilizables, y los avances en la optimización agraria, junto con el abaratamiento de todas las tecnologías, avanza a nuestro favor.

Planificación, inversión y política. Esa es la importancia y ese es el orden. Como región dinámica, emprendedora y sensata, lograremos adelantarnos.

Día Mundial del Agua

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gema carrascoFirma BeContent

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