El plástico, ¿residuo u oportunidad?

La industria de la moda, la pesca o el sector de la construcción son algunos de los sectores en los que la innovación tecnológica ha posibilitado dar un paso hacia delante en beneficio de la economía circular y la sostenibilidad

La ciudadanía puede contribuir a la revolución hacia una economía circular.

La ciudadanía puede contribuir a la revolución hacia una economía circular. / L.O.

El desconocimiento y la desidia de la sociedad con respecto al reciclaje han propiciado un mundo en el que cada vez prolifera más basura. En este sentido, iniciativas como la aprobación de la reciente Ley de Reciclaje incentivan un reciclaje sostenible para nuestro país. Sin embargo, aunque necesitemos de grandes leyes que regulen esta situación para frenar la suciedad y el cambio climático, la evolución empieza por pequeños gestos cotidianos con los que podemos contribuir a una economía circular y sostenible.

La industria de la moda propone desde hace décadas el ‘fast fashion’, un sistema que anima al consumidor a una compra masiva de productos que realmente no necesita. Por el contrario, estos últimos años han nacido, y se han recuperado, nuevas técnicas de consumo más responsables que se pueden encontrar en pequeñas tiendas de barrio en las que se venden prendas de segunda mano. Internet, además, se ha sumado a esta moda, y son muchas las ‘apps’ y las páginas webs que ofrecen este servicio online en el que el objetivo es darle una segunda vida a la ropa y complementos que ya no utilizas.

El pesquero es otro de esos sectores que está trabajando enfocado al reciclaje. Unos 2.600 pescadores recogieron 190.140 kilos de basura de los fondos marinos españoles en 2021 en el marco del proyecto ‘Upcycling the oceans’, un 6% superior que los residuos recuperados en el año anterior. Los pescadores participan de forma altruista en la recogida de plásticos al frente de 573 barcos, principalmente de arrastre, ubicados en 40 puertos de Galicia, Cataluña, Comunidad Valenciana, Andalucía y la Región de Murcia. El objetivo, una vez pasados los controles y la selección pertinente, es obtener hilo del material recuperado del mar con el que, aseguran, se elaboran telas de la misma calidad que aquellas que no incluyen materiales reciclados.

A estas iniciativas, se suma también el Centro Tecnológico del Plástico y del Calzado de Murcia (CETEC), donde han logrado extraer el caucho de alta precisión de los neumáticos usados para fabricar zapatos de gran calidad. Se trata de la tecnología de reciclaje más innovadora a nivel global dentro de este sector para dar una segunda vida a un producto que genera un grave problema medioambiental. Esta técnica innovadora permite recuperar el caucho procedente de los neumáticos que se encuentran fuera de uso mediante un proceso de desvulcanización. Para la aplicación industrial, este desarrollo obtiene la materia prima fundamental para el calzado, suelas de zapatos, juntas planas y modeladas. Además, la materia prima también se puede aplicar, entre otras cosas, al aislamiento acústico y a cintas transportadoras.

Otro de los sectores que ha sorprendido en los últimos años por sus innovaciones con el reciclaje del plástico ha sido la construcción. Una empresa norteamericana ha querido resucitar el plástico no reciclable, devolviéndole la vida en forma de ladrillos de construcción multiusos. Se utiliza un método que es una combinación de vapor y compresión para dar forma a todo tipo de plásticos, incluidos los no reciclables, y convertirlos en bloques de construcción súper eficaces y prácticos.

Estos nuevos ladrillos pueden suponer una auténtica revolución que sustituya a los tradicionales ladrillos y bloques de hormigón, en cuya fabricación se usan recursos naturales, generando, además, una importante emisión de gases de efecto invernadero. 

Para producir estos bloques reciclados, la empresa utiliza los llamados ‘Blockers’, robustas máquinas que se alimentan de montones de plástico que se comprimen obteniéndose bloques de colores, sin necesidad de clasificarlos ni limpiarlos previamente, lo que permite ahorrar un tiempo y unos recursos muy valiosos. Los bloques obtenidos de este modo pesan 10 kg cada uno y son más duraderos que los bloques de cemento huecos. El procedimiento no requiere productos químicos, aditivos ni rellenos, y genera un 41% menos de emisiones de gases de efecto invernadero que los bloques de hormigón. Con esta iniciativa, se calcula que la empresa ha reciclado 103 toneladas de plástico hasta la fecha fabricando estos materiales, aunque su objetivo es reciclar 100 millones de toneladas para 2030.