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Mercado laboral

España es una de las economías de la UE que más crece pero sus salarios lo hacen por debajo de la media

El salario medio a jornada completa fue, en 2024, de 2.808 euros brutos al mes y supera por primera vez en 30 años al italiano

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Gabriel Ubieto

Gabriel Ubieto

Barcelona

España es una de las economías que más crece de toda la Unión Europea, pero no así sus salarios, que avanzan a un ritmo inferior a la media del Viejo Continente. Una aparente contradicción que se explica por un crecimiento más enfocado en la cantidad que en la cantidad, una tasa de paro que, pese a las recientes mejoras, sigue siendo la más alta de todo el club de los 27 y una productividad casi estancada en lo que va de siglo, entre otros.

Los trabajadores españoles, con un sueldo medio de 2.808 euros brutos al mes a jornada completa, se ubican en una posición intermedia dentro de la tabla de los estados miembros de la Unión. Ven de lejos a los países del norte, como Dinamarca, Austria o Bélgica, donde lo habitual es cobrar más de 4.000 euros, así como, en el otro extremo, los países del este de Europa, como Bulgaria, Rumanía o Polonia, con salarios medios que no alcanzan los 2.000 euros brutos al mes.

Que la economía española sea una de las que más crece, pero sus salarios no es una aparente contradicción que se explica, entre otros, por los fundamentos en los que se sustenta dicho crecimiento. El PIB español está creciendo durante los últimos años por la nutrida llegada de migrantes, la incorporación de inactivos al mercado laboral y una dualidad en los motores de crecimiento.

"El mercado de trabajo se basa en la oferta y en la demanda y la llegada de migrantes está permitiendo cubrir muchos puestos de trabajo sin tensionar tanto como en otros países la disponibilidad de profesionales", explica el director de Análisis Económico de la Cambra de Comerç de Barcelona, Joan Ramon Rovira. Y añade: "Si los sectores que peor pagan son los que más crecen, ese es el resultado".

Los profesionales tecnológicos han experimentado incrementos notables durante los últimos años, sí, pero también la hostelería y otros servicios de lo que históricamente se ha bautizado como bajo valor añadido y donde muchas empresas están volcando sus inversiones en busca de rentabilidades rápidas.

Ello explica los recientes récords de empleo y que en apenas un lustro se haya creado casi tres millones de empleos, pero también que la productividad lleve estancada desde hace tiempo –si bien recientemente ha comenzado a repuntar- y sea inferior, de media, con Europa. En este sentido, España crece en cantidad, no tanto en calidad y ello se nota en las remuneraciones.

Según un estudio publicado este pasado viernes por el BBVA, la productividad total de los factores (PTF) -un indicador de eficiencia productiva- apenas es hoy un 3,7% superior a la registrada en 2000, hace 25 años. Si bien en la industria manufacturera (+20,3%) o la agricultura (29,7%) sí ha habido incrementos sustanciales en productividad, no ha sido así en el principal motor de la economía, los servicios (+3,9%) y mucho menos en la energía (-30%) o la construcción (-40%).

"No se puede desvincular la mejora de los salarios a la mejora de la productividad", afirma la directora de relaciones laborales de Foment del Treball, Yesika Aguilar, para justificar el diferencial entre España y Europa.

Pérdida de poder adquisitivo

La buena marcha de la economía española en magnitudes macro no permea de igual modo a todos los bolsillos. Pese a que el PIB pueda ir “como un cohete”, en palabras de varios miembros del Gobierno, los salarios en España son, de media y en términos reales, inferiores a la escalada de precios que se comenzó a vivir a finales de 2021 y que disparó por las nubes insumos básicos como el aceite de oliva.

Concretamente, tomando como base el salario que ofrece Eurostat para 2021, el poder de compra de los españoles fue en 2024 un 0,5% inferior. No es un déficit exclusivo del mercado laboral español y los trabajadores de 13 de los 27 estados europeos han perdido poder adquisitivo desde la crisis de precios. El caso más destacado es el de Suecia, inmersa en su particular crisis laboral desde hace unos años, que ha disparado sus niveles de desempleo a estándares más cercanos a los de Grecia que a los de Alemania o Dinamarca, y que revela una pérdida de poder adquisitivo del 15% de media entre 2021 y 2024.

España no es la única gran economía, por magnitud y dimensión poblacional, que está registrando incrementos salariales por debajo de la media. La gran excepción, en este sentido, es Alemania, que pese a que durante los últimos años ha ido saltando entre el estancamiento y la recesión, aumenta su remuneración media por encima de la media europea.

Los otros grandes estados de la Unión, Francia e Italia, están aplicando incrementos muy por debajo de la media. Hasta el punto de que, pese a que España tampoco está alcanzando esa cota, la distancia con el mercado laboral italiano es suficiente como para que, por primera vez en 30 años, los trabajadores españoles cobren más que los italianos.

En el otro lado de la balanza, los países del este de Europa son los que peores nóminas pagan, pero también donde más rápido están subiendo los sueldos, quemando etapas en el proceso de convergencia con el resto de economías del Viejo Continente. Por ejemplo, los salarios en Bulgaria, Rumanía, Lituania o Polonia han crecido tres veces más rápido que la media europea durante el último lustro.

Pendientes del nuevo AENC

En España, patronal y sindicatos están ultimando los preparativos para sentarse a negociar un nuevo acuerdo por el empleo y la negociación colectiva (AENC), una suerte de guía de referencia que transmitir a los distintos sectores para orientar la revisión futura de los convenios. El actual AENC, que vence este año y acordó unos incrementos de 4% para 2023, 3% para 2024 y 3% 2025.

Fuentes sindicales consultadas explican a este medio que a finales de este mes de noviembre CCOO y UGT harán públicas sus posiciones de partida para negociar las nuevas referencias salariales para el próximo trienio. Su oferta partirá de un incremento fijo, al que se sumará otro incremento variable que oscilará en función de distintos factores, uno de ellos será la vivienda. Es decir, en función de si se encarece más o menos el techo –ya sea de compra o de alquiler- en una provincia o comunidad, los sindicatos reclamarán más o menos subidas salariales cuando negocien un convenio en dicha provincia o comunidad.

Desde la patronal CEOE, a preguntas de este medio, han declinado realizar declaraciones al respecto.

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