Cuando paseamos por las ciudades no es raro ver carteles en ellas en los que pone “menú del día”, con el precio bien visible y los platos que hay disponibles, siempre con varios primeros y segundos a elegir más el postre.

Ese menú es el más socorrido para personas que tienen que comer fuera de casa a diario, o en el caso de aquellos que por cualquier circunstancia ese día no llegan a tiempo a su vivienda con el fin de preparar la comida.

Además, y muy lejos de lo que nos proponen algunas franquicias de comida rápida, es una manera muy sana de alimentarse, pues nunca faltan las legumbres, el pescado o la ensalada entre los platos a escoger.

La inflación hace que los precios no paren de subir

Los dueños de los bares y los restaurantes que lo ofrecen se están viendo afectados por la inflación, al igual que les pasa a aquellas personas que van a sus locales a comer.

El gas ha subido, la electricidad también y qué decir de los alimentos frescos o el aceite de girasol que emplean para freír, el cual ha triplicado su precio.

De esta forma, el coste medio ya supera los 13 euros en la mayoría de las ciudades y no parará de aumentar si la inflación sigue como hasta ahora.

Locales a punto de cerrar

Muchos hosteleros advierten de que ya no pueden más. Ya han subido el precio, algunos incluso varias veces, y notan cómo la clientela escasea, por lo que un aumento más sería catastrófico para ellos.

Así, algo tan nuestro como este menú podría desaparecer en breve, obligando a los trabajadores a tener que llevarse la comida de casa, lo que es incómodo y menos sano.

Con los precios subiendo, aquellos bares que ofrecen el menú del día lo están pasando muy mal. La situación es tan grave que si la inflación no comienza a bajar ya, y de forma acusada, muchos tendrán que cerrar, desapareciendo el ya más que clásico menú del día.