18 de septiembre de 2020
18.09.2020
La Opinión de Murcia
Entrevista

Sidonie: "Leer a Kerouac a los 16 años deja una herida que no cicatriza nunca"

Marc Ros, guitarra y vocalista de la banda barcelonesa, presentará el próximo miércoles vía 'streaming' su primera novela y el próximo disco del grupo que lidera; ambos, con el mismo título: 'El regreso de Abba '

17.09.2020 | 19:21
Sidonie: "Leer a Kerouac a los 16 años deja una herida que no cicatriza nunca"
Marc Ros
  • Miércoles, 20.00 horas
  • ‘Streaming’ por la web de la Fundación Mediterráneo

El nuevo disco de Sidonie, El regreso de Abba, que verá la luz en unos días, será el primer trabajo original del grupo catalán desde El peor grupo del mundo (Sony, 2016). Con él esperan seguir sorprendiendo e ilusionando a sus seguidores; además, llegará acompañando a la primera novela de Marc Ros, vocalista y guitarrista del grupo, que se publicó a finales de mayo. Disco y libro, que el catalán va a presentar el miércoles en Murcia, en el marco de la III Semana Internacional de las Letras, 'ExLibris', comparten título y portada. No son interdependientes, pero sí están estrechamente relacionados, y juntos conforman una obra más amplia.

En cualquier caso, y aunque Marc se confiesa fan de Abba, el nuevo álbum de Sidonie va por otros derroteros. Así lo asegura el vocalista, que ha aprovechado el año sabático de su banda para escribir esta novela, ambientada en Cadaqués. El músico y escritor asegura que ha volcado mucho de sí en esta historia, que bucea por sentimientos y reflexiones vitales, y que, además, tiene su propia banda sonora: el nuevo disco del grupo. Nadie como su autor para que nos cuente todos los detalles de lo que está por llegar.

¿Cómo ha ido este verano? ¿Habéis podido hacer los bolos previstos u os habéis concentrado más en terminar el álbum?

La gira de este verano nos ha hecho sentir como los protagonistas de una peli americana de aventuras de los ochenta. Era como estar en los Goonies o en Dentro del laberinto. Nos pasaban cosas muy raras antes de empezar cada concierto debido a las medidas sanitarias por la covid-19, pero, una vez sonaba el primer acorde, te olvidabas de la pandemia y de que el público llevaba mascarilla. Teníamos diez conciertos y solo se cancelaron dos, lo que es toda una proeza. Estamos muy contentos de haberlo hecho, de no habernos quedado en casa y de llevar un poco de alegría a esas ciudades por las que hemos pasado.

Tengo entendido que os encontrabais grabando cuando estalló la crisis del coronavirus, y todo se paró. ¿Esto ha hecho cambiar el rumbo de lo que teníais previsto? ¿Las circunstancias han influido en la creación del álbum? ¿Ha habido alguna modificación respecto al tracklist inicial o se ha mantenido?

No he cambiado ni una coma de las letras ni hemos alterado ningún acorde. Efectivamente, la crisis nos pilló en la recta final de la grabación del disco, y pasamos unas semanas difíciles encerrados en casa sabiendo que el disco estaba dormido en el estudio. Cuando pudimos volver, lo acabamos. Solo hay una canción que canté en medio de la pandemia y que fue la versión que grabamos de Gracias a la vida, de Violeta Parra. Allí me quebré por lo que decían los versos y la situación que estábamos viviendo. Lo que tenemos muy claro es que el disco es una celebración de la vida, incluida esta canción. Perdón, sobre todo esta canción. Nos tomamos muy en serio la frivolidad y el hedonismo, valga la contradicción, y eso es lo que vamos a ofrecer. No podría estar en un grupo que para interpretar sus canciones tenga que estar muy serio. Soy más de sonrisas.

¿El nuevo disco de Sidonie, El regreso de Abba , se alimenta de tu libro, se complementan? ¿Los personajes de la novela siguen teniendo aventuras en el disco?

El libro también se alimenta del disco. Piensa que escribí las canciones al mismo tiempo que redactaba la novela (muy malo para la salud, por cierto). Para mí son la misma cosa. Los personajes siguen vivos en las notas cuando se cansan de la tinta, y al revés. Dejamos muy claro que no hace falta leer el libro –que se publicó hace unos meses– para entender el disco, que saldrá el 2 de octubre, pero sí que da más espacio a los personajes.

¿Cómo te sentiste al enfrentarte a la página en blanco? ¿Lo pasaste mal o te sirvió de evasión?

Sufrí mucho. En una ocasión me vi hablando con mis personajes en un bar después de pasar ocho horas escribiendo. Los clientes, que estaban sentados en la terraza, lo único que veían era a un tipo hablando solo. Insomnio, ansiedad..., todo tipo de miedos. Se pasa muy mal; al menos, yo lo pasé muy mal. También es verdad que era la primera vez y que los fines de semana me iba al local de ensayo a componer canciones. Como ya he dicho anteriormente, es muy malo para la salud física y mental. Ahora que han pasado unos meses, se me va olvidando porque la gente me dice cosas buenas de la novela, pero sigo durmiendo menos de cinco horas.

¿Cómo surge esta idea de fusionar música y literatura? ¿Y cómo la acogieron tus compañeros?

Música y literatura son mi casa. Ahí es donde me refugio y en ocasiones tengo dificultad para diferenciar la cocina de mi habitación. John Lennon es literatura y Allen Ginsberg es música. Mis maestros no distinguen una cosa de la otra, y su alumno tampoco. Cuando estaba escribiendo la novela sonaban canciones en mi cabeza, igual que cuando leo un libro. Axel y Jes me han apoyado en todo momento, y me han dado unos consejos muy valiosos.

¿Qué te ha empujado a dar el salto a la novela? ¿Hay alguna obra que te marcara el camino?

Leer En el camino (1957), de Jack Kerouac, a los 16 años deja una herida que no cicatriza. Ese libro me empujó a la música, a la poesía y a la carretera.

¿Cómo te sientes en tu acercamiento a la literatura? ¿Qué hay de ti en los personajes creados?

Los personajes tienen cosas mías y de gente que conozco o que se me ha cruzado en la vida. Tenía muy claro que mi primera novela debía hablar de algo que conociera: el mundo de la música, el pueblo de Cadaqués, las drogas? El tema no es cómo me siento en mi acercamiento a la literatura, sino cómo se sienten mis lectores al leerme. Creo que con ellos tengo un vínculo más íntimo; es como si nos conociéramos mejor.

El tercer avance, Verano del amor , se suma a Me llamo Abba y Portlligat , por cierto, cantada en catalán. ¿Este verano del amor está relacionado con aquel de los años sesenta, la utopía hippie y todo eso?

Sí, usa la imaginería de Haight-Ashbury y de Timothy Leary, pero también de ciertos grupos ingleses de los ochenta y los noventa que recuperaron esa misma imaginería. La diferencia es que los primeros tomaban LSD y los segundos éxtasis. Esta doble estética me sirvió para hacer mención a un tema que a mí y a mis compañeros nos preocupa mucho, que es el calentamiento global.

¿Qué ha inspirado la novela? Esos recuerdos del niño protagonista me llevan a pensar, salvando las distancias, al 'Tommy' de los Who.

Tommy es una referencia muy clara, y me ha ayudado mucho a estructurar el álbum de Sidonie, que, por cierto, también es doble. El problema es que Pete Townsend solo tenía un libreto con la historia del chico. En cambio, yo tenía toda una novela que además era un libro publicado. La gente tendrá que decidir si el diálogo del álbum doble y el disco funciona. Me gustaría mencionar otro disco referente para poder hacer El regreso de Abba, que es The lamb lies on Broadway, de Genesis. Es muy bueno, pero siempre estará eclipsado por el Tommy.

En el libro hay algunos zascas a las discográficas. ¿Vivencias propias o es lo que te han contado otros? ¿Dónde has puesto el foco en el libro y en el disco?

Nosotros entramos a la industria discográfica cuando la fiesta ya había terminado. Se acabaron las 'limos', el gramo de cocaína de cortesía en la mesilla de tu habitación de hotel y la botella de Champagne de 400 euros. Una pena... No, en serio, menos mal que la orgía capitalista se acabó con la crisis de la industria discográfica; nuestra salud lo agradece y nuestra música también, pero ya no quedan historias buenas que contar.

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