06 de agosto de 2020
06.08.2020
La Opinión de Murcia
Memoria de la Universidad

1926, el origen de la Facultad de Derecho

06.08.2020 | 04:00
1926, el origen de la Facultad de Derecho

Así estaba en el verano de 1926 la que sería años más tarde facultad de Derecho.

El que había sido antiguo convento mercedario fue desamortizado por Mendizábal en los años 30 del siglo XIX. Habitado a finales de esa centuria por varios vecinos que malvivían en algunas de sus celdas, se convirtió más tarde en un local semiderruido y abandonado, únicamente utilizado como criadero del gusano de seda y ahogadero del capullo durante cada primavera.

Sobre este edificio, situado según expone José Antonio Conesa Serrano en su artículo La facultad de Derecho, Antiguo colegio Marista 'La Merced' entre 1927 y 1935 (de donde está sacada esta fotos), «en el pacifico barrio de La Merced, colindante con la huerta y a corta distancia de las principales calles, arterias vitales del movimiento de la ciudad» (la cita proviene de unos antiguos anales del colegio), fue donde los maristas decidieron instalar su nuevo y modélico colegio, aunque sólo se pudo aprovechar de la antigua construcción el claustro, que hoy es lo más conocido de la Universidad de Murcia. Un patio cuadrado de 23 metros de lado, poblado por 72 columnas 'de blanquísimo mármol' que aún siguen presidiendo, impertérritas, la facultad de Derecho.

Durante más de un año se estuvo construyendo el nuevo edificio para dejarlo en perfectas condiciones para su nueva dedicación docente. Según la publicidad de la época, recogida en el citado artículo de Conesa Serrano, «nada se ha escatimado para conseguir la belleza, la higiene y comodidad del conjunto», añadiendo que «las siete fachadas (tres exteriores y cuatro interiores), proporcionan exhuberancia (sic) de luz, facilidad de ventilación, comodidad en los servicios e higiene en todo». El nuevo centro de estudios albergaba en su interior un enorme salón de actos –que se convertiría poco después en el primer paraninfo de la Universidad de Murcia-, biblioteca, sala de máquinas de escribir, gabinete de Física, Laboratorio de Química, museo de historia natural, sala de dibujo, gimnasio, etc.

El colegio de los Maristas solo pudo celebrar ocho cursos en aquellas espléndidas instalaciones, ya que en octubre de 1935 la Universidad de Murcia iniciaría allí su singladura académica.

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