10 de octubre de 2019
10.10.2019
Músicas

León Benavente: "Venimos de la generación que escucha discos al completo"

El auditorio del Parque de Fofó de Murcia recibe este sábado al grupo

10.10.2019 | 18:22
León Benavente
LEÓN BENAVENTE
Lugar: Auditorio Parque Fofó, Murcia
Fecha: Sábado, 12 de octubre
Entradas: 18 euros (m. g. d.)

Con una advertencia como título (Vamos a volvernos locos), "que también puede ser una llamada a la acción", según Abraham Boba, cantante del grupo, llega el esperado tercer álbum de León Benavente, producido y grabado por el propio grupo en el estudio de su bajista, El Cariño de Mozota. Hace unas semanas preparaban la gira de su nuevo disco en el Teatro Circo.

Vamos a volvernos locos ofrece cambios ("Hay canciones más bajas de revoluciones con respecto a los anteriores álbumes", dice Abraham), aunque sus claves sonoras continúan casi intactas en su tercer trabajo y siguen mostrándose audaces disparando crítica social. Sin duda el álbum les va a acercar a un público más amplio, y es ya uno de los más firmes candidatos a disco del año. Y lo saben. Ya arrancó la gira en el Granada Sound, y este sábado están en Murcia, en el Fofó, donde tocaron por primera vez en un festival (Lemon Pop). Abraham Boba, cantante del grupo, nos pone en antecedentes sobre su nuevo disco.

Parece que os va bien arrancar en Murcia. Vuestro primer festival fue el Lemon Pop, y recuerdo que llovió para refrescar el ambiente.
Sí, de hecho salimos a tocar, hicimos una canción, empezó a llover, nos metimos dentro unos minutos y luego ya pudimos salir y hacer todo el concierto del tirón. Pero la ciudad de Murcia tiene una relación bastante larga con los estrenos de León Benavente, y la primera actuación que hicimos fue en la sala 12&Medio.

Esta vez hicisteis un 'stage', una presentación para un pequeño grupo con el fin de probar lues, espectáculo, de esta nueva gira. Yo estuve y me pareció impecable. ¿Habéis corregido en algo el tiro ahora que ya estáis girando?
Es verdad que esta es la primera gira que llevamos como más preparada, con un trabajo previo para que esté todo bien atado; también por las exigencias del propio espectáculo que llevamos, tanto a nivel escenográfico como con el sonido, pero siempre intentamos que las cosas vayan mejorando a medida que vamos haciendo conciertos, y a poco que seas algo perfeccionista siempre hay cosas que vamos modificando.

Vamos a volvernos locos quizá sea el disco en el que habéis empleado más tiempo, aprovechando el tiempo libre que os dejaba Nacho Vegas [forman parte de su banda].
Sí, sin duda. Yo creo que en el que más hemos estado en nuestras vidas de músicos, tanto de León Benavente como por separado. Estuvimos haciéndolo en el estudio de Edu, el bajista, y tener un estudio a tu disposición supone una ventaja porque le puedes dedicar mucho tiempo. Estuvimos 90 días solo de grabación; de preparación bastantes más, y eso al final tiene algo obsesivo que hay veces que te lleva a darte cabezazos contra la pared, pero al final el disco está como está por el proceso que ha llevado . Está claro que esos días son necesarios.

La producción, con la presencia de técnicos en el grupo, ha sido cosa vuestra nuevamente.
Si, la producción siempre la llevamos nosotros desde el primer disco. Creo que a nivel artístico tenemos la idea muy clara de lo que perseguimos en la cabeza, y ya a nivel técnico, tanto César como Edu son ingenieros de sonido, y Edu conoce muy bien su estudio, y ahí estuvimos, yo creo, en las mejores condiciones para grabar este disco.

Es la primera vez que los cuatro habéis participado en la composición de los temas. Quizás esto justifique una variedad mayor en el disco y os muestre como más grupo, más cohesionado, después de estos años viajando etc. ¿Se ha visto reflejado?
Yo creo que sí. Bueno, en el proceso de composición siempre más o menos hemos participado, lo que pasa es que los procesos a cuatro manos siempre son complicados, y cada uno sabe cuál es su cometido de alguna manera. Pero es verdad que en los otros dos discos quizá el proceso acabó llegando de diferentes maneras, y en este caso desde el principio lo que hicimos fue juntarnos y hacer muchos minutos de música entre los cuatro: algunas cosas un poco más cerradas; otras eran un simple esbozo. Luego eso a mí me daba pie para trabajar a nivel de estructura, letra, melodía, con algo que tenía más que ver con el trabajo de los cuatro desde un principio, y eso creo sí se nota en este disco. Y, claro, a nivel humano, que es la otra parte de la pregunta, imagínate, llevamos 6/7 años compartiendo vida, y al final el grupo se termina convirtiendo en tus amigos. Es tu familia, la gente con la que compartes el mayor tiempo, y eso también se acaba reflejando en las canciones.

¿Cuál podemos decir que es el punto de partida de «Vamos a volvernos locos»?
Nosotros, como punto de partida siempre nos ponemos intentar hacer un disco distinto al anterior. Sabíamos que contábamos con bastante tiempo para prepararlo, tiempo de estudio, tiempo para investigar en formatos de canciones, y esa era la idea inicial. Queríamos explorar algunos terrenos que habíamos abierto en algunas canciones de otros discos, y profundizar un poco más en eso, y luego probar cosas que nunca habíamos planteado en discos de León Benavente, como pueden ser canciones más bajas de revoluciones.

Ciertamente, una de las sorpresas fue La canción del daño.
Si, La canción del daño o Tu vida en directo, la que cierra el disco, o Mano de santo, que es un medio tiempo. Uno de los puntos fuertes de León Benavente es que siempre nos planteamos cómo vamos a hacer una canción en directo, cómo va a sonar, en qué contexto está hecha, y claro, la gente, la primera idea que se le viene a la cabeza de León Benavente, esos conciertos salvajes y avasalladores y todos esos adjetivos que tienen que ver con las revoluciones rápidas y con la fuerza y todo esto, pues recurrir a tiempos medios, a cosas que parecen baladas para nosotros, decíamos: "¡Uh! ¿Esto cómo lo vamos a incluir en el repertorio?", pero luego nos dimos cuenta de que es llegar a la fuerza a través de la emoción. Quizá también nos permite en los conciertos que sean más montaña rusa, que siga habiendo esa cosa salvaje, pero también que haya otros momentos más introspectivos que no por ser lentos van a ser lánguidos o faltos de vida.

Seguro que le habéis dado una pensada para poner en su sitio las canciones del track list.
Ya sabes que somos gente que viene de la generación de escuchar los discos al completo, y siempre le hemos dado importancia a todo lo que es el discurso interno del disco. Sin ser discos conceptuales, sí que tienen un hilo conductor, argumental y musical, que conecta todas las canciones desde la primera a la última, y nos pensamos mucho el orden en el que se van a escuchar.

Las canciones menos revolucionadas de las que hablábamos antes mantienen el 'diente afilado' tan propio de León Benavente , pero podría dar la impresión de que hayáis querido desembarazaros del sambenito de grupo de rock protesta, y también la situación se supone que ha cambiado.
La situación ha cambiado menos de lo que quisiéramos, creo. Los motivos de queja y de insatisfacción siguen siendo parte de nuestras vidas; quizá en este disco tenga más que ver con ese desasosiego de puertas para adentro, más del individuo que de la comunidad. La canción política se puede hacer de diferentes maneras, y creo que en el fondo este disco no deja de expresar una visión política del signo de los tiempos, y quizá lo haga más desde el punto de vista del individuo. Igual son canciones que hablan menos de 'la política', pero no por eso son canciones menos políticas.

En los adelantos (Amo, Como la piedra que flota) parecía como si hubierais querido mostrar una nueva cara, o quizás no tan nueva, pero sí más abierta.
Es el objetivo que nos marcamos siempre: canciones que al fin y al cabo nos sorprendan a nosotros, y a la hora de elegir canciones de presentación, este tema de los singles nunca lo llevamos muy bien. Lanzar una canción cuatro meses antes de la salida del disco, que la gente se pueda hacer una idea de por dónde puede ir, siempre es complejo, y más cuando hay diferentes tipos de canciones, de discurso, dentro del disco. En este caso la elegimos porque nos parecía una canción especial que de alguna manera conectaba con lo que siempre ha sido identidad de León Benavente, pero que también abría otros caminos. Amo y Como la piedra se pueden reconocer como canciones de LB León Benavente, pero no son formatos de canción que hubiéramos hecho antes.

En Como la piedra que flota os referís a ese mundo que está viejo y necesita un cambio, como la frase de El Gatopardo de Lampedusa. ¿Desconfiáis del mundo moderno?
No hay que irse tan lejos. Dentro de nuestras propias fronteras tenemos claros ejemplos de vueltas al pasado que parecían imposibles. Yo prefiero ver las cosas con un poco de optimismo; tampoco me gusta anclarme en el pasado, decir que fue mejor. Creo que hay que vivir los tiempos que corren e intentar cambiarlos, vivir de la forma que te permita no hundirte con todo lo que hay alrededor. Prefiero quedarme con una actitud optimista.

Dejáis meridianamente clara vuestra posición en Disparando a los caballos con esa frase: "no cambia el poder, solo cambia de manos". Quizás sea de las más coreadas en vuestros conciertos.
Es una canción que apela a ese lado salvaje de León Benavente y de máquina abrasiva, pero el contexto de la canción, también a nivel musical, es una queja, casi un grito. Entonces todo acompaña, tanto el discurso lírico, que es bastante explicito en este caso, como la instrumentación revolucionada y ruidosa.

¿Qué habéis querido reflejar en el título Vamos a volvernos locos? ¿Tratáis de advertir sobre algún peligro inminente?
Es una frase que tiene esa doble lectura de invitación y de advertencia. Siempre me han gustado las dobles interpretaciones y lecturas de frases como esta, que puedes escucharla en boca de diferentes personas a lo largo del día. Hay alguien cercano a mí que dice algo parecido. Me hace mucha gracia cuando se usa de una manera y cuando se usa de otra.

También puede interpretarse como una llamada a la acción.
Sí, por eso. Invitación y advertencia.

¿Por qué solo hay voces femeninas colaborando en el disco?
No por ser voces femeninas están ahí, sino porque son tres artistas a las que admiramos desde hace mucho tiempo, tanto a nivel personal como sus carreras, y siempre que elegimos a las personas que queremos que colaboren en las canciones, lo primero que pensamos es en qué pueden hacer esas canciones suyas y llevarlas a un terreno al que nosotros 4, por estar muy cerca de la canción, no vamos a poder llegar nunca. Siempre hemos tenido la suerte. con todas las personas a las que hemos pedido colaboraciones desde el primer disco, de que ha pasado eso: a nosotros mismos nos acaban sorprendiendo. En este caso tanto María, como Eva y Miren, cuando estaban grabando las voces del disco, era como "¡buah!, creíamos que podía quedar bien, pero no sabíamos que nos iba a gustar tanto". Es, al final, de los recuerdos más bonitos cuando acabas de grabar un disco.

Eva Amaral en Amo, María Arnal en Como la piedra que flota, y Miren Iza de Tulsa en Mano de santo, cuya letra menciona a Nancy and Lee.
Así es, Nancy Sinatra y Lee Hazlewood. Yo soy muy fan, como compositor de canciones, de Lee Hazlewood, desde hace muchos años. De hecho hay alguna canción de otro disco de León Benavente que, aunque no lo parezca, está inspirada en una canción de Lee Hazlewood. A mí siempre me ha gustado que aparezcan referencias a otras músicas. Incluso en La piedra que flota también hay una frase que remite a una canción de Nacho Vegas. Ese tipo de cercanía, que baje la canción a la altura de los ojos, siempre me ha parecido una buena herramienta de composición.

Vasos comunicantes, como también establecía Nacho Vegas, incluso su grupo anterior, Manta Ray. ¿Hay conexiones en este disco con canciones o discos anteriores de León Benavente?
Sí, claro. Sin ir más lejos, el 2º disco se acaba con una canción que se llama Habitación 615, que de alguna manera enlaza con la 1ª canción de este nuevo disco, Cuatro monos. Sí, referencias líricas seguro que aparecen, y a nivel musical también. Aunque estemos buscando siempre nuevos caminos, en el fondo la identidad del grupo está creada; somos nosotros 4, no podemos intentar ser quien no somos, y eso siempre hace que haya conexiones entre las canciones a lo largo de las diferentes etapas del grupo.

Habéis utilizado incluso un sampler de la banda sonora que compuso Alain Goragurer, antiguo colaborador de Serge Gainsbourg y Boris Vian, para El Planeta Salvaje.
Es una película que nos gusta a los 4, que llegamos por separado a ella en diferentes momentos de nuestra vida, y curiosamente Edu tenía en el estudio un vinilo de la banda sonora. Cada final de jornada de muchas horas de grabación que hacíamos para este disco, cuando terminábamos y estábamos recogiendo, un poco saliendo de nosotros mismos, poníamos este vinilo y lo escuchábamos prácticamente cada noche estos 90 días, aunque fuese de sonido de fondo, sobre todo para olvidarnos de lo que llevábamos haciendo durante muchas horas, obsesionados con los sonidos del disco, y al final, cuando estábamos haciendo Volando alto, vimos un momento en el que parecía que podía ser un buen homenaje al disco meter un sampler de ese mismo vinilo que estábamos escuchando, que estaba cogido del propio vinilo, y ahí se ha acabado colando. Esas cosas son bonitas, porque al final con el tiempo te acabarán remitiendo a aquellos días de grabación que yo creo que fueron muy especiales.

Cuando terminasteis el concierto del Teatro Circo, estuvimos charlando, y te comenté que Volando alto parecía llevar un sample de los Beastie Boys.
Sí, es verdad que remite un poco al Intergalactic, pero curiosamente, además es una de esas cosas bonitas que pasan cuando estás haciendo canciones. El otro día hablaba con Edu, el bajista (él fue el que generó ese sonido, que lo tenía por ahí grabado de algo; realmente no sé ni qué instrumento es), y me dijo que, cuando hizo eso, lo que tenía en la cabeza era más el hit de Beck Loser, y es bastante curioso, porque ya si lo escuchas así dices ah vale, empiezo a entenderlo. Es cierto que se parece más al Intergalactic de los Beastie Boys, y también que la canción, en el contexto en que ha acabado ese sonido, esa especie de repiqueteo que está durante algunas estrofas, se lleva más quizá al terreno del hip hop porque su fraseo tiene algo que ver con ese hip hop old school que podría remitir a los Beastie Boys.

Siempre os ha gustado, y siempre lo habéis dejado claro en vuestros discos.
Sí, hay un terreno que va desde el recitado, spoken word, medio cantar, medio hip hop, medio lo que hacía Lou Reed. Son formas de expresar ideas que a mí me interesan muchas veces, sobre todo cuando están apoyadas en otras canciones o en otros tramos de la misma canción por algo un poco más melódico. Yo no creo que hagamos hip hop, porque el fraseo del hip hop es otra cosa, pero sí hay algo de ese terreno intermedio que a mí me interesa muchas veces para poder hacer letras largas [risas].

Sí, da esa posibilidad, desde luego. Hay muchas referencias en este disco. También podríamos hablar de Gil-Scott Heron, David Bowie €
O de Kate Tempest, que es una de mis artistas favoritas de este siglo, poeta, dramaturga€ Su último disco, hecho con Rick Rubin, es menos hip hop, más spoken word; o The Streets, que es un grupo que a mí también me interesa mucho. Siempre nos ha interesado el trabajo que está haciendo Kase O por ejemplo; aquí en España nos resulta bastante cercano. Es un mundo que está ahí como otro cualquiera. Al final la batidora de León Benavente también es otra de las cosas buenas que tiene este grupo, que prácticamente se puede filtrar cualquier estilo musical y que aparezca una canción de León Benavente.

En el disco anterior te preguntabas si aún sentías cosas escuchando a los Smiths o a Velvet Underground. ¿Te sigues haciendo esa pregunta?
Espero seguir haciéndomela siempre, porque eso significará que es una manera de estar atento a seguir sintiendo emociones, a seguir sintiéndose vivo, que con el paso del tiempo muchas veces pierdes la capacidad de sorpresa y de emoción. Creo que es lo último que hay que perder.

En Amo dices que el amor sigue siendo un misterio, que es lo único que nos puede salvar. Eso es muy romántico.
Somos unos románticos, Ángel. Es una frase que quizá parezca muy manida, pero muchas veces es un buen asidero.

¿Podría decirse que Vamos a volvernos locos es un disco para los niños perdidos o un poco desencantados?
Bueno, no me gustaría que solo se dirigiese a un tipo de persona que necesite escucharlo. Los discos están ahí para que cada oyente los haga suyos, y eso es precisamente una de las cosas más bonitas y de los grandes misterios que tienen las canciones, que puede haber gente a la que la misma canción le alegre el día, y gente a la que se lo amargue, y que se alegre de estar amargándose. O gente que prefiera estar bailando sin parar. Este disco de León Benavente transita muchos caminos como para dejarlo sólo en que sea para escucharlo de una determinada manera o exprese sólo una emoción o una idea.

Ya era difícil antes, pero ahora lo es aún más etiquetar a los nuevos León Benavente. ¿Consideras que después de 3 discos ya habéis conseguido un sonido propio?
Eso espero, es lo que intentamos. Siempre intentamos que cada disco sea distinto pero siga manteniendo la identidad, y sobre todo lo que pensamos es en hacer un disco mejor.

¿Cómo habéis planteado el nuevo directo con el que vendréis a Murcia el día 12?
Siempre procuramos que cada gira sea un espectáculo distinto. En ese sentido tiene parte de concierto de rock, pero también podría tener parte de espectáculo de artes escénicas. Siempre intentamos que todo esté bastante trabajado a nivel escenográfico, sonido, también en qué orden va el repertorio que se maneja. Dedicamos mucho tiempo a esto. De momento, con los conciertos que hemos dado (son pocos, es el comienzo de la gira), estamos muy contentos porque la gente nota que hay una propuesta distinta a la de la gira anterior, y creo que eso es importante para la trayectoria de este disco.

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