14 de junio de 2019
14.06.2019
Entrevista
Música

Álvaro Urquijo: "La vida nos ha dado una segunda oportunidad"

Los Secretos adelantan mañana en Murcia canciones de su nuevo disco

14.06.2019 | 04:00
Álvaro Urquijo, cantante de Los Secretos
LOS SECRETOS
Lugar: Teatro Circo de Murcia
Fecha y hora: Sábado, 15 de junio, 21.00 horas
Entradas: 30, 35 y 40 euros. 

Los secretos acaban de lanzar una nueva canción, Mi paraíso, cuyo título será también el de su próximo álbum, que posiblemente verá la luz en octubre y ahonda en el lenguaje que les caracteriza desde siempre, a medio camino entre la tradición folk-rock norteamericana de los sesenta y la new wave británica de finales de los setenta. En ese vasto espacio creativo se han movido sin restricciones durante todo este tiempo, manteniendo firme el timón cuando arreciaban tormentas de modas y tendencias.

Y es que Los Secretos han sabido sobreponerse a los golpes, y siguen cuatro décadas después haciendo sonar himnos como Déjame o Pero a tu lado, sacando discos y recorriendo escenarios con giras como la que mañana les trae a Murcia y que se extenderá hasta 2020 pasando por Latinoamérica. Pues los tiempos cambian, pero la música de Los Secretos guarda una línea totalmente directa con su ayer. Álvaro Urquijo (cantante, guitarrista y compositor) atiende vehementemente a nuestro requerimiento.

¿Qué tal, Álvaro? Parece que estáis en el Neverending Tour, como Bob Dylan...
[Risas] Pues estupendamente, entremedias de una gira y terminando el disco; tenemos el 70% ya, solo faltan las mezclas y algunos coros. Estamos muy contentos, la verdad. Va a ser la primera vez que vamos a presentar canciones que aún no han salido en disco; una mezcla de gira-presentación con gira-aniversario. Tenemos tanto agradecimiento al público que lo lógico es que la gente no se vaya diciendo: «¿Pero estos tíos qué hacen? ¿Cómo es posible que haya ido a ver a Los Secretos y no haya escuchado esta, esta, esta€?». Intentamos que la gente se vaya contenta tocando todos los temas que quiere oír, y además cinco o seis temas nuevos en total exclusiva y primicia, puesto que solo uno de esos temas está editado a día de hoy.

Mi paraíso.
Efectivamente.

Su lanzamiento se ajusta a las nuevas estrategias de mercado de adelantar algunas canciones. ¿Cómo veis vosotros esto, al haber pasado por otras etapas en que no era así la cosa?
Es cosa la discográfica, no te voy a mentir. Nos ha dicho: «Mirad, chicos, esto se hace así ahora. Es una tontería sacar un disco y echar toda la leña en el asador cuando mediáticamente no vais a tener la oportunidad de tener mucho tiempo de visualización. Va a ser mejor sacar el disco por partes: primero, tres trocitos, y luego, el pastel entero, y así hablamos del tema hasta Navidades». Son cosas que yo no he inventado ni decidido y que vienen de gente que, supuestamente, sabe más que tú; yo saco un disco cada equis años y no estoy en el mercado día a día sacando cosas como ellos. No nos queda más remedio que hacerles caso. Pero, por un lado, mira, estoy trabajando en el disco ahora, y tocándolo en directo, con lo que me da una visión de las canciones, de cómo reacciona a ellas la gente; es una cosa relativamente buena para un grupo como Los Secretos, que estamos acostumbrados a hacer las cosas –entre comillas– muy bien. Tenemos una línea profesional y artística con mucho pundonor y mucho respeto por el público, y esta fórmula nueva nos va a dar pie para hacer las cosas bastante mejor, creo. Ya estamos haciendo el disco con muchísimo cuidado y con muchísimo mimo, tomándonos nuestro tiempo; y si terminamos una canción, vamos con un productor al estudio y se mezcla. Terminadas, ya tenemos cinco o seis de doce.

Doce temas producidos por Neil Walker. ¿Qué más puedes contar? ¿Va el álbum en esa línea habitual de Los Secretos, con esa sonoridad ya clásica de new wave, folk norteamericano€?
Nosotros, sin hacer mucho esfuerzo, cogemos cualquier canción, aunque no sea nuestra y€, si la tocan Los Secretos, termina sonando a los Secretos. No me preguntes por qué.

Porque habéis hecho una marca, supongo.
Claro. Tal vez también hay otra cosa mucho más humilde y sencilla: que no sabemos tocar de otra manera. A mi edad yo no pretendería pisar terrenos en los que hay otros que seguro lo hacen mejor que yo. No voy a hacer un disco de blues cuando no he tocado un blues en toda mi vida; me encanta, pero no lo he tocado. No voy a hacer un disco de reguetón porque, por Dios, con todos mis respetos, no lo he tocado tampoco, no son raíces que me peguen en mi música.

Lo que yo no quiero es que, dentro de dos años, me esté cagando en mis muelas cada vez que tenga que tocar esa canción. Mira, si me preguntas por qué he tardado tanto en sacar un disco te responde sinceramente: Porque todo lo que había hecho hasta hace un año me parecía una mierda. No me parecía lógico hacer un disco de cosas que no me gustaban. Y así ha sido toda nuestra vida, y siempre que nos ha gustado algo hemos luchado por ello, independientemente de que esté de moda o que se parezca o no a lo que tiene que sonar€ Y eso nos ha hecho pagar altos precios.

En el '83 nos echaban de la compañía muy educadamente, nos invitaban a no renovar porque, decían, nuestra música olía «a vacas»: «Es muy americana, muy country, ¿qué pretendéis hacer con eso? ¿Estáis locos?». Nosotros, erre que erre; no íbamos a cambiar por un A&R de discográfica que pensaba que todo lo bueno tiene que ser mainstream. Odio esa palabra, por cierto; no me gusta. Nosotros nunca estuvimos ni en la brecha ni en la cresta de la ola; más bien, tuvimos que vadear sinuosos ríos con mucho cuidado porque mi hermano Enrique estaba enfermo, en tratamiento, y no era fácil que la gente lo entendiera.

En realidad, todo fue un trabajo muy artesano dentro de un ámbito muy familiar; del de un grupo que pensaba que su familia se podía hacer extensible al resto del público, y siempre queriendo estar un poquito en petit comité, de ahí que no viajáramos a América, que no tubiéramos nunca grandes ambiciones y que tampoco le prestáramos demasiada atención a hacernos amigos de la gente influyente. Muy al contrario, nosotros éramos antisociales, bajábamos del escenario y solo teníamos minutos y horas para nuestro público; la industria, la radio y todo eso nos daba un poco más igual. Y así nos fue. Me consta que, si hubiésemos hecho un poco la pelota a según qué personas, nos habría ido un poco mejor, pero igual nos hubiéramos disuelto hace diez o veinte años.

Afortunadamente no ha sucedido, y respecto al éxito, os habéis sabido mantener muy bien en la misma línea. El año pasado celebrasteis los cuarenta con la gira A tu lado y un documental. ¿Mereció la pena hacer balance de esa larga carrera? ¿Cuál es el saldo?
La primera maqueta la hicimos en el '78, y no la hubiéramos contado como trabajo de Los Secretos si no se hubiera editado en disco. Cumplimos en 2018, y queríamos hacer algo especial. Nos dimos cuenta de que nos gustaba la música y poco más, y no estábamos en el candelero ni muchísimo menos, ni salíamos en los programas de moda, en La Bola De Cristal ni en el programa de Paloma Chamorro, que no me acuerdo cómo se llamaba€

La Edad De Oro. En esos sitios nunca nos verás. Si tú tecleas en Google «Los Secretos, años ochenta», como mucho verás playbacks de programas como Aplauso. Como no había un hilo del que la gente pudiera tirar con información o entrevistas sobre nosotros, y sabíamos que mucha gente nos había conocido después de la muerte de mi hermano Enrique, hicimos un pequeño documento en el que contábamos nuestra historia, nuestra evolución, cómo fueron nuestros principios, por qué empezamos a tocar, cómo fueron nuestros primeros pasos cada vez que nos encontrábamos un palo en el camino€ Todo eso iba a ser una especie de EPK [Electronic Press Kit], pero nos dimos cuenta de que para contarlo necesitábamos testimonios de más gente, así que metimos a Sabina, a Pancho, etc. para que contaran su parte en esta historia. Al final tomó casi el tamaño de una película, aunque con los medios y la humildad de un documental hecho por gente amateur. Luego lo presentamos en un cine, y celebramos con ese audiovisual –tan poco audiovisual habíamos tenido en nuestra vida€– nuestros cuarenta años de historia. Y, debajo de todo eso, estábamos componiendo canciones para ahora, en 2019, hacer un disco nuevo.

De ese documental se desprende también que habéis sufrido mucho y que a veces incluso habéis estado a punto de tirar la toalla, pero formáis parte de la banda sonora de varias generaciones. El otro día se recordó que Rubalcaba era uno de vuestros fans. La música en España no se trata como cultura. ¿Cómo lo ves?
Sería un poco duro entrar en ese orden de valoraciones. Honestamente, considero que ningún gobierno desde los años setenta hasta ahora ha tratado a la música pop del estado español como cultura; como mucho, la ha catalogado bajo el paraguas de «Industria de». A partir de los ochenta, muy tempranamente, mientras que en el resto del mundo había habido 30 o 40 años donde las compañías eran de discos, no multinacionales que englobaran espectáculo€ Estaban la RCA, Polydor, Hispavox, Zafiro o Belter en España€ Eran compañías no hechas con grupos multinacionales que querían solamente ganar dinero, sino que editaban a músicos para gente que le gustaba la música y punto. Nosotros el primer contrato que firmamos en nuestra vida en el 80 fue con Polydor, pero al año siguiente ya tuvimos que firmar otra vez porque ya no se llamaba Polydor, sino Polygram, ya había sido una multinacional absorbida por otra, y luego ya entramos en el sistema en el que como no funcionaras en la radio, prácticamente no trabajabas, y si no trabajabas no eras nadie, y pasamos un poco a ser despreciados, porque el éxito que tuvimos, Déjame, no caló en generaciones siguientes hasta mucho después, y nosotros quedamos como en el olvido en la época dorada del pop... Que la música no se trate como cultura ha sido no sé culpa de quién, porque ahora ves la tele –las cadenas en abierto, me refiero– y da pena. En los noventa nos quejábamos a la discográfica porque teníamos que ir, a lo mejor, a treinta televisiones y era un aburrimiento hacer tanto playback€ Entonces, cada programa tenía su parte de grupos, y ahora, fíjate, en dos años hemos hecho una televisión, creo, y desde que hemos sacado el último disco hasta ahora habrán sido dos. Y, si te digo qué programa, se te cae el alma a los pies...

Volviendo a Mi paraíso, haces un alegato a que llevas trabajando en esto desde los 16 años, y que has tenido muy poca vida que no esté relacionada con la música.
Es un pequeño canto a tener una puerta trasera a la vida donde realmente eres tú y no 'Álvaro Urquijo, el de Los Secretos'. Yo, por mi trabajo, me paso 200 días seguidos fuera de casa al año, y no participo mucho de cosas de mi familia en las que me gustaría estar... Me siento el padre ausente que tuve yo de pequeño. Esa podría ser mi puerta de atrás al paraíso, pensar en un sitio donde nadie me reconozca, donde no tenga responsabilidades, donde vivir relajadamente y disfrutar de las cosas pequeñas que tiene la vida. Pero, por las razones que sea –y me siento muy honrado por ello, ojo– uno cuando adquiere cierta notoriedad, por pesado que sea, y termina siendo conocido, no puede quitarse ese traje del artista. Desde que tengo 16 años he sido un tío en un grupo: tuve que tirar adelante cuando mi hermano estaba enfermo, y luego, cuando ya no estuvo, mucho más solo€ Me he dejado bastantes años de mi vida y bastantes minutos de mi tiempo en Los Secretos y lo que significan, y siempre en agradecimiento a la gente: cumplir con todo lo que me ha dado esta profesión y con todo lo que me sustenta y me produce no solo económicamente, también emocionalmente€ Al final, por brindarle pleitesía a ese público y por rendirme a una profesión que me apasiona y ha cumplido todas las expectativas que podría yo haber tenido en la vida, he perdido una vida privada, sencilla, con la que dormir mejor€

Una segunda lectura de la canción es la de alguien que tiene cierta edad y que pensaba que ya nada le iba a sorprender en el mundo de la música; sin embargo, ahora se ve en un mundo extraño, en el que no entiende (entiendo) casi nada de las cosas que pasan: ¿Cómo un chiquito que juega a videojuegos puede llenar estadios con 50.000 personas y llevarse un millón de dólares por noche? ¿Cómo un clan de hermanas que no son más que celebrities pueden facturar millones de dólares al mes? Ese tipo de fenómenos, que están ocurriendo a través de Internet, me dejan un poco perplejo.
Mi paraíso es también el planeta, que nos lo estamos cargando. Qué extraño está todo, qué distinto a como yo lo conocí hace muchos años... ¡Como alguien que se acaba de caer de un guindo! ¿Esto qué es? ¿Qué estamos haciendo con el paraíso? Estamos hablando, por ejemplo, de la contaminación de plásticos que son horrorosamente perjudiciales para el planeta y nadie hace nada. Los políticos solo hacen propuestas para las cosas que les van a reportar votos, no para las que necesitan sus votantes para poder vivir mejor en unos años. Si tú haces una campaña hablando del cambio climático, de la cultura, de la ciencia y la tecnología, no te comes un 'torrao'. A mi modo de verlo, ninguno de nuestros políticos entiende el proyecto mundial como una cosa que haya que salvar, y están cargándose el paraíso en pos de coger unos réditos electorales y meterse en el bolsillo unos votos con los que hacer sus campañitas y sus pequeñas guerras territoriales, cuando para mí el territorio es planetario, y el problema, planetario también. Ahí está Trump también haciendo tonterías con China€ Si desaparecieran por una bomba alienígena todos los políticos del mundo, ¿se iría el planeta a la mierda o nos iría mejor? Yo creo que iría mejor, honestamente. Estuvimos no sé cuánto tiempo sin gobierno por culpa de que no se ponían de acuerdo y la vida siguió. Que no se apunte méritos; el mérito es de la gente como nosotros, de los que estamos trabajando, de todo el conjunto que, sin darnos cuenta, estamos haciendo una tercera cosa que es la sociedad, y entre todas las sociedades estamos haciendo una cuarta cosa que es un planeta, y no somos conscientes de que somos todos parte de lo mismo.

Los chicos ya no quieren guitarras eléctricas. ¿Qué te parece a ti?
Pues una pena. Me entran ganas de llorar. Leí una noticia el otro día en la que se decía que Fender y Gibson iban a cerrar cantidad de fábricas porque la demanda había bajado; luego vi un vídeo de unos niños a los que les ofrecían una guitarra o un ordenador con joystick, y se tiraban de cabeza al ordenador diciendo que de mayores querían ser youtubers, influencers, gamers..., todo lo que signifique mínimo esfuerzo, y cuando les preguntaban por qué no habían cogido la guitarra, decían: «Yo no tengo tiempo para aprender a manejarla». Esta nueva sociedad en la que tenemos todo al alcance de un clic hace además que nos quedemos con la primera información que nos aparece en el móvil, y te lo crees. Con lo útiles que podrían ser, al final se quedan en una herramienta que solo sirve para que te capten el cerebro y te lo vacíen. Y el talento y los valores han cambiado por culpa de este nuevo sistema... Mira la televisión, ahora son todo cosas del cotilleo y tronistas; yo habría hecho una ley que obligara a quienes quieran meter esas mierdas en la parrilla a poner en prime time algo de cultura, ciencia, arte. Y si haces un programa sobre música, lleva siempre músicos en directo, defiende a los artistas de tu país... Que en un programa como La Voz Senior salga un tipo como José María Guzmán y que los coaches no le conocieran€ La tragedia es que al día siguiente no les pusieron a caer de un burro en ningún periódico. Ya te haces una idea del nivel.

Mi paraíso será el primer disco con canciones inéditas y propias de Los Secretos desde la publicación de Este mundo raro, que salió en 2011. ¿Qué significa este disco en la carrera de Los secretos?
Pues mira, cuando empezamos a hacer, en 2014, Algo prestado queríamos que fuera un disco doble: el primero, con canciones originales, y el segundo, con versiones; algo así como hacer una canción de Los Secretos y 'explicar' cuál pudo ser su origen. Ese proyecto, que era muy bonito, resultó que en la práctica era complejísimo, porque cuando empezamos a pedir las licencias para hacerlas en castellano nos pusieron mil pegas, y la cosa se fue retrasando; además, como te he dicho, a mí las canciones que hicimos en esa época no me gustaban, así que decidimos hacer solo el disco de versiones. Luego nos metimos en una dinámica de hacer bolos y, hasta que no encuentras las canciones que realmente te representan, no te embarcas en un nuevo proyecto. De todas formas, mucha gente nos dice: «¿Pero si habéis tenido 45 éxitos, qué necesidad tenéis de meteros en más canciones?». Y la respuesta es que, si no evoluciono, no puedo retroalimentarme; y no lo hemos hecho hasta ahora por honestidad.

En 2019 se van a cumplir veinte años de la muerte de Enrique Urquijo. Los Secretos habéis vivido casi los mismos años sin su presencia que con él. ¿En qué momento se encuentra el grupo?
Es una etapa distinta. Yo no me puedo imaginar a Los Secretos sin la figura de mi hermano Enrique. Mi hermano no solamente aportó la energía y los temas en la génesis del grupo, sino que, honestamente, aún vivimos de sus éxitos. Estamos recibiendo el cariño y la proporcionalidad de éxito y de trabajo que creo que nos merecemos, y nos sentimos muy satisfechos del momento en el que estamos, lo que quiere decir que hemos crecido. Tenemos un buen público, una dignidad y un pasado intachable. Y ya si miramos a toda la carrera de Los Secretos, yo me quedo con el '91: estaba mi hermano Enrique, éramos más jóvenes, hacíamos unas giras que nos lo pasábamos pipa... Creo que la vida nos ha dado una segunda oportunidad, y no tenemos más que palabras de agradecimiento.

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