10 de julio de 2018
10.07.2018
Aquel verano de 1986
Consejero de Agua, Agricultura, Ganadería y Pesca 

Miguel Ángel del Amor Saavedra: "Mi canción del verano era 'El tractor amarillo'"

"Hoy día, con el cambio climático, vamos a tener más lluvias torrenciales que dañan el terreno"

10.07.2018 | 04:00
Miguel Ángel del Amor (a la derecha) con su perro Yipo y sus hermanos María Engracia y Alejandro, en una foto tomada en 1986.

Mula, 1975. Ingeniero Técnico Agrícola e Ingeniero Agrónomo, doctorado a falta de la Tesis. Entró en la Administración en el año 2000 como funcionario de carrera y trabajó en Ayudas del Olivar y Desarrollo Rural (antiguo IRIDA). Asumió la Dirección General de Agua y tomó posesión como consejero de Agua, Agricultura, Ganadería y Pesca el 21 de abril de 2018. Está casado y es padre de Carmela y Miguel, de 12 y 10 años.

No fue precisamente su mejor día cuando visitamos al consejero de Agua, Agricultura, Ganadería y Pesca Miguel Ángel del Amor, ya que desde primera hora de la mañana una compleja avería en la desaladora de Águilas le ocupaba y preocupaba; pese a todo, logramos que se relajara al recordar cuál fue el verano de su vida.

¿Cuál recuerdas como el mejor verano de tu vida?
No fue uno en concreto, sino todos mis veranos en Mula, con mis hermanos en la casa que mis padres tenían en el Camino del Curtis.

¿Cuántos hermanos sois?
Siete, 4 chicas y 3 chicos.

¿Cómo eran esos veranos?
Era en una finca con albaricoqueros, a la casa la llamábamos la barraca. Recuerdo el camino de tierra hacia la entrada a un almacén donde mi padre guardaba abonos y aperos de labranza y nosotros nuestros juguetes y nuestras bicis; y por supuesto la piscina, donde nos pasábamos la vida a remojo. Recuerdo que en verano celebrábamos el cumpleaños de mi hermana con una fiesta de disfraces. Y lo mejor, nuestro cine de verano particular que consistía en que mi padre sacaba la tele al patio y hasta veíamos películas de dos rombos.

¿Alguna anécdota de esa época?
Muchísimas. Cuando tenía tres años me caí a la piscina y mi tío Juan se dio cuenta y se tiró de la moto para salvarme la vida. También me acuerdo de cuando íbamos al caserón donde vivía mi abuela en Mula; nos daba miedo porque era inmenso y oscuro, con unas grandes escaleras de mármol y figuras cubiertas con sábanas. De pequeño, creo que fue un trauma, le tenía mucho miedo a Drácula y un día, al volver de casa de mi abuela, mi madre me mandó a sacar la basura, y cuando volví ella se había hecho con una capa y unos colmillos postizos y me dio un susto de muerte. Encima me dijo: «¿Es que no has visto la luna llena? Te lo teníamos que decir ya€ somos vampiros». Salí corriendo. Luego me dio por dibujar vampiros (risas).

Menuda madre bromista ¿No?
Y hay cosas peores, cuando estaba embarazada de mí le hicieron una operación y me contaban que me sacaron de su barriga y me volvieron a meter tras la operación.

¿Desde cuando sientes atracción por el mundo agrario?
Toda mi vida, era lo que veía en mi padre, que siempre estaba preocupado por solucionar los problemas de la escasez de agua. De niños íbamos a coger almendras. Mi padre nos pagaba por ese trabajo y ahí aprendimos la importancia del mercado.

¿Recuerdas algún otro verano?
Sí, en Sierra Nevada. Vinieron con nosotros unos amigos de mis padres y sus hijos a los que conocí allí y lo pasamos bomba. Todavía sigo teniendo contacto con ellos. También recuerdo los viajes con mi familia en la ranchera, con 200.000 paradas para comer en pleno campo y cómo mi padre nos machacaba con las canciones de Mocedades o la Década Prodigiosa.

¿Canción del verano favorita?
Todos los veranos tienen la suya, a lo mejor El Tractor Amarillo. En la piscina siempre nos poníamos la radio y nos bañábamos tomando zumos. La música siempre estaba presente.

¿Tu primer amor fue en verano?
Yo creo que fue antes, en parvulitos en el Nelva donde estuve de los 3 a los 6 años.

¿Qué película recuerdas haber visto en un cine de verano?
Nos llevaban al cine de verano de Mula, recuerdo la de Gosh, Dirty Dancing, Top Gun y, sobre todo, La Guerra de las Galaxias y Superman. Pero el cine de verano que más nos gustaba era la tele en el patio de casa.

¿La bici es para el verano?
Sí, claro, yo aprendí muy rápido a montar en bici y recuerdo que nunca llevé ruedines. Es más, con diez años ya sabía montar en moto y con once el coche, no se si era delito pero seguro que ya ha prescrito (risas).

¿Una lectura de verano que te haya impactado?
La Ley de Aguas (risas), recuerdo que pasé muchos veranos leyendo libros de esos con final alternativo. Me encantaban.

¿Y tu verano más diferente?
Un año, por la boda de mi hermano, viajamos a Boston, Harvard y New York, hasta volamos en helicóptero. También recuerdo un crucero con mis padres por el Mediterráneo.

De Murcia ¿cuales son tus zonas favoritas?
Por supuesto Mula. Ahora como consejero estoy descubriendo maravillosos sitios que desconocía de nuestra Región. Tenemos parajes espectaculares, sobre todo por el gran contraste que tenemos.

¿Cómo son tus veranos ahora?
Más tranquilos, en La Manga, con los pequeños, mis padres y mis hermanos. Este verano lo veo con incertidumbre, pero espero tener vacaciones porque mis padres hacen sus bodas de oro y hemos programado un viaje a Asturias.

¿Aperitivo de verano favorito?
Eso lo he heredado de mi padre, unas almendras fritas y un vermú. También la hueva y la mojama.

¿Cómo llevas tus primeros meses en la Consejería?
El trabajo lo vivo como si fuese para mí. Antes en la Dirección General lo pasé mal especialmente por la sequía. Ahora en la Consejería tengo más frentes abiertos. Es un sector muy dinámico y muy reivindicativo y hay que echarle las horas que hagan falta. Me considero un servidor público y tengo que dar la talla, eso me lo enseñaron mis padres.

¿Este año tenemos más agua?
Vivimos una sequía permanente que arrastramos desde hace años. El problema no es que llueva, sino dónde llueve. Este año hemos tenido más suerte y hemos tenido nieve y lluvia que se ha podido recoger, pero tenemos que seguir trabajando en el aprovechamiento del agua de las ramblas. Hoy día, con el cambio climático, vamos a tener más lluvias torrenciales que dañan el terreno. También debemos aplicar la lógica y la técnica y no basarnos sólo en desaladoras sino promover los trasvases.

¿Dónde está la solución al problema del agua en Murcia?
Tenemos que lograr un Pacto Regional para el agua y que se le de traslado al Pacto Nacional.

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