09 de julio de 2018
09.07.2018
Historia

Benito Bermejo: "Gracias a Boix se supo que no hubo suicidios de presos en los campos nazis"

El historiador muestra parte del archivo fotográfico de uno de los prisioneros de Mauthausen

09.07.2018 | 04:00

La Asociación de Memoria Histórica de Caravaca y el Círculo Artístico 1911 Hotel Boutique organizan la exposición ´El fotógrafo del horror. La historia de Francisco Boix´. La muestra tiene su origen en el libro homónimo del historiador Benito Bermejo, especializado en los españoles deportados a los campos nazis. Francisco Boix fue uno de los 7.200 republicanos españoles deportados al campo nazi de Mauthausen, donde trabajó en el laboratorio fotográfico. Ello le permitió salvaguardar un volumen importante de fotografías realizadas por los propios SS, a las que añadió las realizadas por él mismo tras la liberación del campo, en 1945. Su testimonio fue fundamental para documentar la acusación en el Proceso de Nuremberg.

P En primer lugar, ¿qué nos encontramos en la exposición?
R Se trata de una muestra de las fotografías que se presentaron por Francisco Boix en el proceso de Nuremberg y también hay otras fotografías que tiene que ver con la historia de él y de los españoles que estuvieron encarcelados en el campo de concentración de Mauthausen. Eso viene a ser básicamente la exposición, la historia concreta de Boix pero también el marco general de lo que pasó con estas personas que en el año 1939, después de la Guerra Civil salen hacia Francia y que después fueron hechos prisioneros en el año 40, ya en plena guerra mundial, y enviados finalmente al campo de Mauthausen.

P ¿Cómo llega Boix al campo de Mauthausen?
R Después de caer prisioneros en Francia por las tropas alemanas, pasan un tiempo considerados como prisioneros de guerra en campos para tal fin, los que llamaban Stalag. Al principio están en la misma situación que otros prisioneros de guerra de otras nacionalidades, que en esas circunstancias se podía vivir, es decir, las tropas alemanas respetaron los convenios internacionales que había entonces como la convención de Ginebra, así que estas personas más o menos eran respetadas y así lo fueron los miembros de los ejércitos aliados que fueron hechos prisioneros en Francia. Sin embargo, al cabo de unos meses, la Gestapo va presentándose en estos campos y va fichando a los prisioneros españoles republicanos que están entre estos prisioneros. A partir de ese momento los separan y los envían a un campo, ya no de prisioneros de guerra sino a un campo de concentración, lo que llamaban ellos «Konzentrationslager», en este caso en el Mauthausen de Austria. Allí empiezan a llegar el 6 de agosto de 1940.

P Allí es donde empieza a trabajar en el laboratorio fotográfico del campo.
R Boix llega en enero del 41, pero al cabo de unos cinco meses, otro prisionero que había llegado incluso después de él, le comenta que necesitan personal para el laboratorio fotográfico de la SS y están buscando algún prisionero más para trabajar allí. Boix estuvo junto a otro español, Antonio García, desde la primavera del 41 hasta que se liberó el campo en 1945.

P Una de las imágenes más dramáticas es la de un judío que después de darle una paliza, le obligan a suicidarse con su propio cinturón en un cuarto de baño.
R Es una de las situaciones que aparecen en la muestra, la SS utilizaba esas fotos para documentar supuestos suicidios de algunos prisioneros, una cuestión que no era cierta y que gracias al testimonio de Boix se pudo comprobar que era totalmente falso.

P Esas fotografías sirvieron para los juicios contra el genocidio.
R Esas imágenes no estaban destinadas a documentar la realidad, más bien a disfrazarla. Hay un momento cuando se aproxima el final de la guerra en el que se da la orden de destruir el archivo fotográfico. Boix, con la ayuda de sus compañeros, se las arreglaron para hacer que el archivo no se perdiera y así se pudo conservar una parte importante de esas pruebas, y se pudieron argumentar algunas situaciones en el proceso de Nuremberg y en otros procesos contra el genocidio.

P Por desgracia Boix fallece muy joven, ahora se trata de recuperar también su memoria.
R Aunque en aquella época fue escuchado y conocido después de ser testigo en dos procesos, al poco tiempo fue olvidado del panorama. No tuvo una salud muy buena, trabajó algo como fotógrafo en varios medios de la prensa francesa, siguió el Tour de Francia, hizo reportajes para medios de otros países, pero no tuvo una salud muy buena y en 1951 muere con 30 años. Después llegó un largo periodo de olvido de Boix y su trabajo, que duró muchos años.

P Incluso su tumba también ha estado olvidada y únicamente cuidada por los españoles que se salvaron de aquellos campos de concentración.
R Sus compañeros, ahora fallecidos todos, se preocuparon por el cuidado de su tumba, estaba en un recinto militar al sur de París. Hace unos años se planteó en cerrar el cementerio y si no se encontraba otro destino se acabaría perdiendo. La asociación francesa de Mauthausen le planteó el asunto a la alcaldía de París y hace un año en presencia de la alcaldesa de París, Anne Hidalgo, se enterró a Boix en un sitio bastante más emblemático, en el cementerio de Père-La Chaise. Fue un reconocimiento de Francia de lo que había pasado no solo con él sino con todos los españoles que habían sufrido la barbarie.

P Escribió un manuscrito que se llamaba ´Spaniaker´ y que finalmente se perdió.
R Spaniaker era la manera despectiva que tenían los alemanes para llamar a los prisioneros presos en los campos. Se que existió el manuscrito porque me lo contó un amigo de Boix que me dijo que lo había leído, hice todos los intentos posibles por localizarlo, pero a día de hoy todavía no se ha podido dar con su paradero. Al igual que de las fotografías que Boix escondió y que se lleva a París en el año 1945 no las conocemos todas, porque él habla en algún momento de más de 20.000 negativos y a día de hoy se conocen apenas mil fotografías. Igual están perdidas y algún día aparecen como aparecieron otras, aquí en la exposición hay una colección de unas 700 fotografías que Boix hizo en la Guerra Civil, estas imágenes no se conocían y hace cuatro años las encontró una asociación en una casa de subastas de Barcelona. Al principio no sabían quién era el autor, pero después, atando cabos, quedó claro que eran de Francisco Boix, cuando era un adolescente que ya estaba en el ejercito de la República y cubrió esos hechos.

P En breve veremos la historia de Francisco Boix en la gran pantalla.
R Se estrenará para el 26 de octubre, se trata de una adaptación de la vida de Boix a una película de ficción se llamará El fotógrafo de Mauthausen y esta protagonizada por Mario Casas. Se trata de un proyecto difícil porque llevar estas cosas al cine es complicado, pero espero que tenga el mayor de los éxitos.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Enlaces recomendados: Premios Cine