10 de junio de 2018
10.06.2018
Fuerzas Armadas

El rumbo del S-80

La Armada Española ya tiene definido el calendario para realizar la transición de los submarinos actuales a los nuevos sumergibles que se están fabricando en los astilleros que la compañía pública Navantia tiene en Cartagena

10.06.2018 | 04:00
El rumbo del S-80

La Armada española ha marcado el rumbo que seguirá durante la transición de los actuales sumergibles de la serie 70 a los nuevos submarinos de la clase 80. Los militares ya manejan un calendario de vida útil de los tres submarinos con los que cuenta hoy en día en el Arsenal Militar de Cartagena, el Galerna (S-71), el Mistral (S-73) y el Tramontana (S-74). De éstos ahora mismo solo hay uno en la mar. Los dos últimos se someterán a una gran reforma, denominada carena, en 2020 y 2023, respectivamente, para alargar su vida útil; mientras que al Galerna se le están realizando ahora estos trabajos en los astilleros que la compañía pública Navantia tiene en Cartagena. Se espera que esté terminado a mediados de 2020. Con esto, su vida útil se alargará hasta 2025. Por su parte, el S-73 y el S-74 estarán operativos hasta 2026 y 2029, respectivamente, una vez que pasen por los astilleros. La entrada en el carenero de estos tres submarinos fabricados a comienzos de la década de los ochenta supondrá un coste aproximado de unos 150 millones de euros. Al alargar su vida útil, la Armada espera que los sumergibles de la serie 70 se solapen con los nuevos de la clase 80. Según lo planeado, llegarán a cohabitar en el tiempo hasta cinco o seis submarinos, entre los nuevos y los más veteranos.

En la hoja de rumbo de la Armada también viene anotada la fabricación de cuatro buques de la nueva serie 80. El primero de ellos, el Isaac Peral (S-81), que ya se está fabricando en Navantia en Cartagena, se echará al mar en 2020 tras superar sus problemas de flotación, que han obligado a alargar el casco y retrasar su entrega. De todos modos, el Ejército no dispondrá de él hasta 2022, ya que primero se someterá a distintas pruebas de puesta a punto, al igual que habrá que hacerle al resto de sumergibles que están por fabricar. Según la Armada, el segundo de los 80 lo recibirán a mediados de 2023, el tercero a principios de 2025 y el último a mediados de 2026.

Pese a que la Armada ya maneja sus fechas para el futuro del arma submarina, desde los astilleros no se muestran tan optimistas. El presidente del Comité de Empresa de Navantia en Cartagena, Eduardo Aranda, reclama a la nueva ministra de Defensa, Margarita Robles, que «consolide» la construcción de las otras tres naves que completan la clase 80. Asimismo, el portavoz de los empleados de la factoría pública reclama «celeridad» a la nueva responsable de la cartera de Defensa para que así se «garantice» el futuro de los astilleros.

RELEVO DEL ´NEPTUNO´


La llegada de nuevas armas submarinas traerá consigo el relevo del actual buque de salvamento y rescate, el Neptuno. La Armada confirma que ya se han aprobado los requisitos que ha demandado que requiere el nuevo barco. No obstante, lo que aún no se ha firmado aún es la orden de ejecución de la embarcación.

Podría darse el caso de que el Ministerio de Defensa optara por unos astilleros españoles privados, distintos a Navantia, para fabricar el nuevo Neptuno. Por lo que ahora mismo no hay una fecha concreta de entrega. El jefe de la Flotilla de Submarinos de Cartagena, Alejandro Cuerda, demanda que ese buque esté en servicio en 2020, año en el que comenzarán a realizarse las pruebas de mar del primer submarino de la serie 80. «El buque tendrá que ser capaz de efectuar un rescate de submarinos en mejores condiciones que lo hace el Neptuno. El actual barco es un buque de apoyo de rescate que no es capaz de embarcar un minisubmarino. Dado el caso, España tendría que pedir ayuda a otros países porque no dispone de una nave que sea capaz de embarcar este vehículo, que sí lo tendrá el nuevo barco».

Además, Cuerda expone que «el buque que se va a construir será más grande, de un tamaño similar al Clara Campoamor de Salvamento Marítimo. Así, a diferencia del actual Neptuno, la nave contará con posicionamiento dinámico, tendrá más capacidad para localizar a un submarino accidentado y tendrá una cubierta para albergar a un helicóptero. En definitiva, es un salto muy importante entre el antiguo y el nuevo».

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