06 de abril de 2018
06.04.2018
Entrevista

Guille Milkyway: "El amor es la vida, ¿no?"

La Casa Azul llega esta noche al Teatro Circo, a partir de las 21.00 horas

06.04.2018 | 04:00
Guille Milkyway: "El amor es la vida, ¿no?"

El nuevo disco de La Casa Azul, La gran esfera, el proyecto de pop total de Guille Milkyway, había generado gran expectación. Guille, uno de los grandes nombres del indie nacional de los últimos 20 años, ha pasado de ídolo indie pop, cantante, DJ, compositor y productor, a inesperada figura mediática: jurado de Oh happy day!, colaborador del extinto Tips, profesor de cultura musical en Operación Triunfo€ El músico catalán, que no publica disco nuevo desde que nos hizo viajar a la lejana Polinesia meridional en 2011, nos aplacará un poco el ansia de escuchar nuevo material con su concierto en el Teatro Circo de Murcia, donde, acompañado por una banda orgánica y física, ofrecerá algunas canciones del nuevo disco, una muestra de «fantasía futurista», dice la nota de prensa. «Esta es la doctrina de La Casa Azul, este es el sonido del 2018, Daft Punk haciendo italo disco futurista». Este concierto tiene mucho de especial. La Casa Azul, que tomó su nombre de una canción de Parade, comparte protagonismo con él. 1987 es el nuevo disco de Parade, y el cuarto EP de la colección Singularidades, cuatro canciones inéditas compuestas por Antonio Galvañ hace más de 30 años rescatadas ahora y puestas al día con motivo de la nueva serie. Galvañ demuestra por qué Parade es un artista sin parangón en el panorama pop nacional. A la vuelta de verano verá la luz el nuevo disco de Guille Milkyway, que siempre parece estar en su mejor momento. Hablamos con él, que sigue inyectándonos alegría a borbotones para sobrevivir.

Ya hace algunos meses que se lanzó Podría ser peor, luego El momento... ¿Qué tal han sido recibidas?
Estoy muy feliz. Han sido años un poco convulsos para mí, pero siempre hay una luz al final. Me siento más satisfecho que nunca, y, en general, cuando eso pasa, se tiende a apreciar.

En una entrevista dijiste que El momento es una canción sobre el fin del amor. ¿La importancia del amor (o desamor) en tus letras es nuclear?
Sí€ pero vamos, es que el amor es la vida, ¿no?

Otra de las señas de identidad de las letras de La Casa Azul son las abundantes referencias al pop, ya sea música, cine o estética. En eso tienes alguna conexión con las letras que compone Álex Díez. ¿Habéis hablado de esto alguna vez? ¿Has seguido su carrera?
Los Flechazos fue un grupo importantísimo en mi adolescencia. Me marcó profundamente la manera de narrar lo de la vida total de Álex. Me siguen fascinando muchas de sus canciones. Y admiro mucho su capacidad por trascender a la cultura mod. Es único.

¿Cuál será la gran temática de La gran esfera?
A ver€ Así por encima, la incapacidad por conciliar el equilibrio interior con tu entorno. Muy por encima, claro€

¿Cuál es tu gran obsesión en esto de la música?
Tengo muchas obsesiones, no sólo en la música [ríe]. Pero bueno, una de ellas es intentar diluir la frontera entre lo costumbrista y lo metafórico. Otra sería diluir la frontera entre géneros musicales y entre generaciones. Otra, que algo sea percibido como ordenado, habiendo muchos elementos sonoros. No sé, te podría decir bastantes más€

¿El nuevo disco, en general, va a ser más optimista? ¿Crees que en estos tiempos convulsos se necesita una mirada optimista?
Supongo que sí se necesita. Yo no consigo tenerla de forma muy explícita. Pero hay un cierto rayo de luz al final, en la última canción.

Un disco que no termina de salir; supongo que mucho trabajo acumulado. ¿Quedan muchas vueltas que darle aún?
No. Ya no más vueltas. Le he dado tantas que al final hay ahí un batiburrillo importante [ríe].

¿La gran esfera tiene alguna conexión con La revolución sexual y La polinesia meridional? ¿Es una especie de trilogía? ¿Cierras con este disco una etapa?
Sí, de alguna forma, esa es mi idea. No habrá mucha espera entre La gran esfera y el siguiente. Algunas de las canciones de La gran esfera apuntan el sonido de La Casa Azul de los años venideros.

¿Qué tal tu experiencia de profesor en OT? ¿Qué les explicabas a tus alumnos? ¿Qué has aprendido tú?
Muy buena. Me divertí, me emocioné y conseguimos hablar de todo. Creo que es algo interesante que en un programa que llega a tantísima gente se esté hablando semanalmente de cómo el blues y el gospel se convierten en jazz, de cómo el jazz pasa a ser salvaje y refinado, de cómo de todo ello surge el rock&roll, de cómo los beatniks influencian a los hippies, los hippies a la música disco y la música disco al punk. Y de cómo el punk se fusiona con la génesis del hip hop. Observar cómo en la música contemporánea los estilos musicales se nutren unos de los otros y que no hay esos gaps que algunas veces se nos quiere obligar a ver. Lo que yo aprendí es que toda la gente está mucho más interesada en la música de lo que a veces parece. Y que el aspecto emocional une a la gente.

¿Te veías de 'profe' de cultura musical en OT? ¿Eras fan de OT?
No me lo había planteado nunca€ Pero Gestmusic hace muy bien las cosas y dejan absoluta libertad para hacer las cosas como mejor creas que se deben hacer. Así todo es fácil, y así las cosas suelen respirar honestidad y, a fin de cuentas, generan interés real.

¿Has recibido tú alguna lección de alguien que te marcara en tus comienzos?
No sé, no tiendo a fascinarme por la gente. Y, por supuesto, no pretendo soltar lecciones para recordar de por vida. Con inspirar algo y despertar la curiosidad me vale.

¿OT te ha abierto las puertas a públicos más amplios? ¿Te supone eso algún tipo de responsabilidad añadida, algún miedo?
No. Procuro no mezclar las cosas, y, por mi forma de proceder, procuro que, en todo caso, lo que se abra a públicos más amplios sean las canciones por sí solas. No tanto yo como músico€

Han pasado más de 20 años desde el inicio del grupo. ¿Te sientes ahora más feliz en el escenario?
Infinitamente más. Soy muy feliz hoy en día sobre el escenario. Tengo unos compañeros de viaje insustituibles que han permitido que La Casa Azul brille en directo. Músicos increíbles, y mis mejores amigos. No suele pasar, ¿verdad? Pues ha pasado.

También es muy celebrada tu faceta de DJ. ¿Cómo preparas tus sesiones? ¿Qué es lo que más te motiva para ponerte a los platos? ¿Vinilo, cd, pendrive, disco duro?
Me da lo mismo, nunca me ha importado el formato, me importa la música y, sobre todo, generar un poco de viaje... Para preparar las sesiones intento no olvidar que la técnica sólo aporta si trabaja a favor de ese viaje, de potenciar la canción, no de anularla. Creo en una simbiosis entre el caos y la técnica. Y, por supuesto, dejar que las canciones fluyan y se celebren en plenitud. Un DJ nunca debería hacer sombra a la canción.

Vas a actuar con Parade. ¿Habíais actuado antes juntos?
Buah, es que Parade está ahí desde el minuto uno del grupo. La Casa Azul sale de una canción de Parade. Antonio Galvañ es uno de los mayores talentos de la historia de la música pop española.

¿Tienes la sensación de que es el mejor momento de La Casa Azul?
Desde luego, para mí, sí. Me siento en plenitud en este momento. Ávido de dar forma a todas las ideas que tengo en la cabeza. En cualquier caso, estoy más feliz que nunca con el sonido del grupo, tanto en el estudio como sobre el escenario.

Para alguien que ha mostrado su sensibilidad y que no resulta nada dogmático en la música, ¿cómo estás viviendo estos días turbulentos en Cataluña?
Pues con cierta perplejidad e impotencia al observar cómo se infantilizan algunos discursos y discusiones. Es un buen ejemplo de lo difícil que es hoy en día poder desarrollar un posicionamiento político personal sin que sea reducido a un estereotipo. Me siento perplejo de observar cómo los nacionalismos español y catalán no se sienten identificados el uno con el otro. Cómo desde la mayoría de sectores ni siquiera se diferencia entre nacionalismo e internacionalismo. Finalmente, viví en primera persona, con absoluta tristeza y pavor, la violencia policial infame del 1-O. Algo que personalmente creo que va a marcar la vida de muchas personas, muchísimo más de lo que se cree. Lo viví como una película, algo que mi cerebro no asumía estar viviendo. Como cuando te pones unas gafas de realidad virtual y estas corriendo dentro del juego, pero realmente no corres, y entonces te mareas porque el cerebro no entiende lo que sucede. Ya sé que quizás sonará naif, pero yo creo en el amor, y creo en la honestidad. Ese día vi cosas en mi ciudad, delante de mi casa, que jamás en la vida pensé que vería. Cosas terribles, comportamientos aterradores y humillantes de las fuerzas supuestamente de seguridad hacia personas que conozco de toda la vida, de mi barrio, personas honestas, trabajadoras, humildes. Aún no consigo digerirlo.

Se acerca una nueva edición de Eurovisión. ¿Qué recuerdos tienes y cuál es tu opinión sobre el concurso?
Bueno€ ¡Qué decir! He disfrutado tanto con el certamen del concurso... Seguramente en los últimos años menos. Pero bueno, sigue teniendo ese poso de romanticismo único. Sólo por eso, ya vale la pena.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook