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Fútbol

Nadie quiere el cartel de favorito en el Grupo XIII de Tercera RFEF

Se presenta una temporada igualada entre varios candidatos al ascenso, pero ningún equipo quiere asumir la presión

Mickael Gaffoor

Mickael Gaffoor / Santomera CF

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Paco Sarabia

Paco Sarabia

Entre esta semana y la que viene, prácticamente la totalidad de los equipos del grupo XIII de Tercera Federación arrancarán de forma oficial sus respectivas pretemporadas con la mirada puesta en una campaña que se antoja como la más abierta y competida de los últimos años. Tras encadenar varios cursos donde los pronósticos previos se cumplían casi por inercia y los favoritos claros dominaban desde el primer día. El año pasado todo el mundo daba por hecho el billete de ascenso directo debía llevar la firma del Cieza, un pronóstico que terminó cumpliéndose, replicando lo sucedido en el ejercicio anterior, donde el pulso por el campeonato quedó reducido al mano a mano entre el Lorca Deportiva y el propio conjunto ciezano, o recordando lo acaecido en la campaña previa donde la Deportiva Minera acaparó todos los focos tras protagonizar con diferencia la mayor apuesta económica de toda la categoría.

Sin embargo, el escenario económico y competitivo ha experimentado un giro notable este nuevo curso, ya que las diferencias presupuestarias no son ni mucho menos tan amplias como en años anteriores. Un equilibrio generalizado que ha propiciado de manera inevitable un curioso fenómeno de prudencia colectiva y cálculo estratégico en los despachos de los clubes. Aunque hay clubes realizando un esfuerzo inversor superior al resto, cuando se les interroga a los principales protagonistas sobre las expectativas reales y los techos deportivos de sus proyectos, ninguno de los equipos asume, quiere, acepta ni por supuesto recoge el guante del favoritismo, compitiendo entre ellos por quitarse de encima lo antes posible la incómoda y pesada etiqueta de candidato obligado a ascender a Segunda Federación.

El mapa global de candidaturas y alternativas para ocupar la zona noble de la clasificación queda configurado para este ejercicio por una serie de propuestas muy interesantes donde confluyen tanto históricos consagrados de la categoría como alternativas emergentes de gran calado, destacando bloques muy consolidados como el Santomera, el Atlético Santa Cruz, el Unión Molinense, el Atlético Pulpileño, el Mazarrón, el Olímpico de Totana o el UCAM B, todos ellos con argumentos deportivos más que sobrados para dar mucha guerra y agitar la tabla desde las primeras jornadas ligueras.

Si buceamos con detenimiento hay dos equipos que parten en la primera línea de la parrilla por el ascenso: el Santomera, que ha apostado este verano por la contratación Mickael Gaffor como técnico para asaltar la cuarta categoría del fútbol español. Eso sí, su director deportivo, Pedro Muñoz, se encargó de rebajar la expectativa señalando de forma prudente que el objetivo institucional no es ascender obligatoriamente, apuntando en una reciente entrevista concedida a Onda Regional hacia el vecino Santa Cruz como el favorito. Este cartel de máximo aspirante que le otorga la vecindad es rechazado de sin titubeos por Jorge Perona, el técnico del conjunto rojinegro, quien reconoce públicamente que si bien se ha realizado un esfuerzo económico muy puntual en varios futbolistas, entre ellos Armando Ortiz, para elevar el listón competitivo, el resto de la plantilla no cuenta ni de lejos con los sueldos desorbitados que otros transatlánticos de la categoría disfrutaban en temporadas anteriores.

En una línea idéntica de calculada prudencia estratégica y discurso medido se mueve el Unión Molinense, otro de los animadores institucionales y deportivos del mercado estival tras cerrar incorporaciones de campanillas y contrastada jerarquía como Britos o Andrés Carrasco, dos futbolistas de categoría superior; sin embargo, Nico González, director deportivo de la entidad, reconocía abiertamente a este diario que resultaría completamente injusto, desproporcionado e irreal colgarle la etiqueta de obligado al ascenso a un club que cuenta con un respaldo institucional y un apoyo financiero por parte de su ayuntamiento sumamente limitado.

Muy cerca de esta tónica general, el Mazarrón emerge con fuerza propia como uno de los proyectos más ilusionantes y atractivos de todo el grupo tras armar un plantel de auténticas garantías que combina con inteligencia la continuidad de hombres fundamentales en el vestuario como el capitán Taborda o el centrocampista David Valdeolivas con incorporaciones estelares de reconocido prestigio en el fútbol regional, blindando su parcela técnica con nombres de peso como el extremo Feli, la seguridad bajo palos que aporta Simón Ballester, el olfato goleador y la pólvora arriba de Ángel García o la clarividencia táctica en la medular de Xavi Pons, conformando un nivel competitivo muy alto.

Finalmente, el abanico de candidatos y alternativas reales se completa de manera brillante con la fiabilidad, el bloque y la extrema solidez demostrada durante el pasado curso por conjuntos experimentados y muy competitivos como el Atlético Pulpileño, el Olímpico de Totana y el UCAM Murcia, tres escuadras que conocen a la perfección todos los entresijos, 'trampas' y exigencias de la categoría y que mantendrán el listón competitivo al máximo nivel cada fin de semana.

En definitiva, nos encontramos inmersos en un panorama verdaderamente apasionante y abierto en el Grupo XIII donde todos los protagonistas parecen haber puesto en marcha de forma coordinada un complejo juego de espejos táctico, económico y verbal; y con los entrenamientos de pretemporada ya a pleno rendimiento y los amistosos asomando, el denominador común en la categoría es una generalizada modestia donde nadie admite superioridad financiera, todos aspiran legítimamente a estar en la pomada, pero nadie quiere cargar con la pesada losa de la presión de ser el favorito.

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