Beach Sprint
Blanca López, la promesa que rema hacia el futuro
La joven cartagenera de 16 años de edad, creció viendo competir a sus padres. Ahora ella ha dado el salto al equipo nacional de beach sprint, modalidad de remo que se estrena en los próximos Juegos Olímpicos.
Su siguiente reto es el Campeonato de España los días 8 y 9 de agosto en Torrevieja

Blanca López / Iván Urquízar
Blanca López Valera (Cartagena, 23 de octubre de 2009) habla del remo con la naturalidad de quien ha convivido con él desde pequeña y con la ambición de quien ha dejado de verlo únicamente como una tradición familiar. Sus padres, que competían a alto nivel, trataron de transmitírselo desde sus primeros años. Ella, sin embargo, no se dejó convencer a la primera: «Desde pequeña, mis padres siempre hacían remo y me lo intentaban inculcar. Yo, al final, no estaba muy a favor, pero, conforme fue pasando el tiempo, empecé a ver que era un deporte que me podía aportar muchas cosas buenas», recuerda.
Su primera aproximación llegó a los diez años. Desde ahí fue acercándose poco a poco a la competición: «Me fui introduciendo más, hasta llegar al punto de querer conseguir buenos resultados, esforzarme y verme capaz de conseguir todo lo que me propusiese. Y así ha sido», explica. La influencia de sus padres ha resultado decisiva. «Verlos entrenar duro y trabajar me inspiraba para ser una deportista mayor y llegar algún día a ser como ellos: tan constantes y fuertes».
Blanca se ha convertido en una de las jóvenes referencias del remo en la Región de Murcia, ha alcanzado el ámbito nacional y empieza a asomarse al escenario internacional. Detrás de los resultados hay una rutina exigente. Cuando se acerca una competición, sus jornadas comienzan temprano. Primero llega la sesión en el agua; después, los estiramientos, la recuperación y el descanso necesario para volver a entrenar por la tarde. «Siempre es prácticamente lo mismo: levantarse temprano, hacer el entrenamiento que toque en el agua, luego estirar y descansar muy bien, porque por la tarde tienes una segunda sesión», relata.
«Por la tarde, otra vez a entrenar y siempre dar lo máximo para luego ir a las competiciones segura de ti misma y saber que lo puedes conseguir después de todo el esfuerzo». En ese camino han sido fundamentales sus entrenadores. Durante el último año ha trabajado con Antonio Barbero. Blanca destaca que la exigencia no se mide únicamente en victorias. «No te piden ganar ni nada. Te piden que disfrutes, que seas tú misma y que, siempre que quieras seguir con el remo y conseguir tus objetivos, lo hagas».
«Al final, siempre hay que esforzarse y sufrir un poco, porque no todo te lo regalan, pero lo más importante es disfrutar», sostiene. También señala el papel de Mar Ferré, su entrenadora durante los veranos. «Ha estado apoyándome, ayudándome y también gracias a ella he conseguido todos los resultados que he conseguido».
La familia completa ese equipo que acompaña a Blanca fuera del agua. Ella admite que todavía le cuesta asimilar algunos logros. «Hay veces que no me lo llego a creer, porque al final han sido muchos sacrificios y el esfuerzo tiene su recompensa», afirma. En especial, subraya el apoyo de su madre. «Sin ella nada de esto hubiese sido posible. Todo su esfuerzo lo ha puesto en mí para que pudiera llegar a mis sueños y ha estado todos los días apoyándome y ayudándome».
Una modalidad explosiva
Aunque cada competición le hace ilusión, hay un resultado reciente que ocupa un lugar especial: la medalla internacional conseguida en Portugal. «Ha sido como un pasito más, porque nunca había llegado a tener una medalla internacional. Todo el esfuerzo ha tenido su recompensa y la que más ilusión me ha hecho ha sido la de este pasado fin de semana en Portugal».
Buena parte de su proyección está ligada al Beach Sprint, una modalidad del remo de mar que combina carrera por la arena, entrada al agua, un recorrido corto entre boyas y regreso a toda velocidad. Su espectacularidad ha favorecido que gane visibilidad desde su entrada en el programa de los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028.
Blanca llegó a esta disciplina casi por casualidad. Hace un par de años apareció una convocatoria para una concentración de la selección española. Para acudir era necesario superar unas pruebas en el ergómetro. Ella cumplió las marcas y decidió intentarlo. «Fui a la concentración sin saber absolutamente nada de lo que era. Y allí me di cuenta de que el remo tenía muchas más cualidades de las que yo pensaba y que me aportaba muchísimas más cosas que otros deportes».

Blanca López Valera / Iván Urquízar
Desde fuera, el Beach Sprint resulta rápido y atractivo. Desde dentro también exige lectura de la prueba y conocimiento del recorrido y del rival. «Yo creo que todos los deportes tienen su estrategia. En el Beach Sprint también hay que conocer el campo de regatas, saber dónde le puedes sacar algunos metros al otro contrincante y conocer al contrincante. Siempre hay alguna estrategia que puedes aprovechar».
En una modalidad tan breve, cualquier error pesa. La salida, el estado del mar, la aproximación a las boyas o la elección de la trazada pueden decidir una carrera en pocos minutos.
El sueño olímpico
La entrada del Beach Sprint en los Juegos ha acercado el horizonte olímpico a una nueva generación de remeros. Para Blanca, acudir a unos Juegos no es una idea nueva. «Uno de mis grandes sueños desde pequeña ha sido ir a unas Olimpiadas y voy a trabajar todo lo que pueda para conseguirlo», asegura. Los Ángeles 2028 parece llegar demasiado pronto. «Yo creo que por edad a 2028 no llegaría, porque la prueba se hace cuando ya eres absoluta, es decir, cuando tienes más de 18 años». El proceso, según explica, pasa por unas pruebas organizadas por el equipo nacional. «La selección española hace una serie de pruebas y la mejor chica y el mejor chico se van concentrados para entrenar para esa competición al más alto nivel».
Por eso, el objetivo olímpico encaja más en un horizonte como 2032. Blanca evita vivir pendiente únicamente de una cita tan lejana. «Hay veces que se disfruta, pero se sufre más de lo que se disfruta. Al final no es un deporte fácil, hay mucho nivel y cada año hay más gente que quiere realizarlo». La creciente visibilidad aumenta también la competencia. «Cada vez hay que currárselo más y entrenar más fuerte porque, si no, cualquiera te puede adelantar enseguida. Se disfruta del proceso, pero también se sufre mucho», resume.
Torrevieja, la siguiente parada
Su siguiente reto llegará los días 8 y 9 de agosto, cuando dispute en Torrevieja el Campeonato de España. Será una nueva oportunidad para medir su evolución ante las mejores especialistas nacionales. «Mi objetivo más cercano es el fin de semana que viene. Tengo el Campeonato de España y creo que voy bastante preparada para esta competición», afirma. Después llegarán nuevas concentraciones con los técnicos de la selección española y las próximas citas europeas y mundiales. «Estaré concentrada con los entrenadores de la selección española para entrenar al máximo nivel e intentar conseguir una medalla».
Blanca todavía está dando sus primeras paladas en una carrera que apunta lejos. Tiene 16 años, una familia que conoce bien el sacrificio del remo, entrenadores que le recuerdan que debe disfrutar y una ambición que no se esconde. El sueño olímpico está en el horizonte, pero antes hay que dar otros pasos. En el deporte, como en el mar, el futuro se conquista metro a metro.
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