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Fútbol

El FC Cartagena busca aligerar su retaguardia con dos salidas

El cuadro albinegro descarta hacerle ficha a Carrascal debido a sus problemas físicos y le abre la puerta a Pablo Moyá, que ya estuvo cedido el pasado curso

Marco Carrascal

Marco Carrascal / L.O.

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Paco Sarabia

Paco Sarabia

La planificación deportiva del FC Cartagena afronta semanas cruciales para perfilar de manera definitiva el rostro de la plantilla de cara a la nueva temporada. Con un escenario marcado por el overbooking de efectivos, sobre todo en el centro de la zaga, tras las últimas incorporaciones estivales —que elevaron el grupo a veintisiete jugadores bajo disciplina del primer equipo—, el club albinegro ha pisado el acelerador en el capítulo de salidas para equilibrar las exigencias de la categoría y liberar recursos federativos. Entre las decisiones más drásticas adoptadas de mutuo acuerdo entre la dirección deportiva, encabezada por Javier Hernández, y el cuerpo técnico liderado por Íñigo Vélez, destaca la reorganización absoluta del eje de la defensa, donde la plantilla quedará reducida a un bloque fijo de cuatro centrales.

El calvario de Carrascal

El caso más sensible dentro de la planificación defensiva del Cartagena es el de Marco Carrascal. El central cántabro, que llegó a la entidad el pasado verano procedente del Racing de Santander con un contrato de dos temporadas, afronta un auténtico calvario físico del que no termina de ver la luz. Tras realizar la pretemporada anterior y ser convocado en las dos primeras jornadas del campeonato, Carrascal sufrió una grave fractura de tibia y peroné en un entrenamiento del pasado mes de septiembre que le dejó prácticamente la campaña en blanco.

Las malas noticias se han sucedido en este tramo estival, ya que unas nuevas complicaciones derivadas de aquella lesión le han vuelto a dejar al margen del grupo, valorándose incluso un nuevo paso por el quirófano que prolongaría su baja durante varios meses más. A este contratiempo deportivo se le suma un factor federativo de peso: el jugador ha dejado de ocupar plaza de sub-23. Con una licencia senior tan valiosa en juego y la necesidad imperiosa de liberar espacio para inscribir nuevos fichajes, el club ha tomado la decisión drástica de no tramitar su ficha federativa para esta temporada. No obstante, desde la entidad se valora la situación de un futbolista que mantiene contrato hasta junio de 2027, buscando la fórmula que mejor se adapte a su prolongado proceso de recuperación.

¿Una cesión para Moyá?

En una situación diferente, pero con idéntico desenlace en cuanto a los planes inmediatos del cuerpo técnico, se encuentra Pablo Moyá. El joven central balear, que durante el curso pasado militó en calidad de cedido en el Arenteiro —donde disputó quince encuentros, seis de ellos partiendo desde el once inicial—, tampoco entra en los planes de Íñigo Vélez para este curso.

Pese a mantener la condición de sub-23, la dirección deportiva considera que el defensor aún no ha alcanzado el punto de madurez competitivo necesario para consolidarse en los esquemas de la primera plantilla del Cartagena. Por este motivo, el club le ha trasladado total libertad tanto al jugador como a su representante para explorar el mercado y encontrar un nuevo destino, preferiblemente en la categoría de Primera o Segunda RFEF, donde pueda acumular los minutos y la continuidad indispensables para su crecimiento futbolístico.

Un centro de la zaga blindado

Con estas dos operaciones encauzadas en el eje de la defensa, la dirección deportiva albinegra da por cerrada numéricamente una demarcación que quedará perfectamente custodiada. El cuerpo técnico dispondrá de un bloque sólido y contrastado compuesto por cuatro centrales mayores de 23 años: Imanol Baz, Rubén Serrano, Grégory Kelo y Luca Lohr.

El paso de las semanas y de los entrenamientos dictará sentencia y se tomará la decisión definitiva, pero no hay planes de firmar ningún central pese a la inminente marcha de los dos jugadores descartados.

De este modo, el Cartagena aligera su masa social de vestuario. Una hoja de ruta quirúrgica con la firma de Javier Hernández e Íñigo Vélez que permite al club albinegro enfocar los compases finales del mercado estival con la retaguardia blindada. La confianza es plena en los cuatro centrales elegidos para este curso.

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